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domingo, 19 de mayo de 2013

19 de mayo de 2013: Público Generoso



Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Feria de San Isidro. 11º de feria. Corrida de toros.

Ganadería: 5 Toros de Fermín Bohórquez, encaste Murube y uno de Carmen Segovia, encaste Torrestrella, corrido en cuarto lugar. Mansa, descastada, blanda y sin trapío resultó la corrida de Fermín Bohórquez. El corrido en cuarto lugar, de Carmen Segovia, fue un ejemplo de trapío y su comportamiento varió del resto de los anunciados.
Terna:
  • Juan Bautista: Estocada baja y atravesada tirándose fuera de cacho. Silencio. Estocada. Oreja 
  • Juan del Álamo: Estocada trasera y tendida, aviso y 4 descabellos. Tímidos aplausos y pitos cuando intenta saludar. Estocada algo tendida tirándose a ley. Aviso. Oreja. 
  • Diego Silveti: Pinchazo y estocada casi entera. Oreja. Estocada casi entera y atravesada. Silencio. 

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito: Fue muy generoso el presidente en la concesión de trofeos colaborando con ello con los intereses del mundo taurino, esos que pregonan a los cuatro vientos que Las Ventas es la primera plaza del mundo, buscando con ello el beneficio personal. Ellos son los culpables que esta plaza haya dejado de ser rigurosa y ejemplo a seguir en seriedad. Las decisiones de este tipo, de un presidente veleidoso, solo hace reafirmar el triunfo sobre la fiesta de los taurinos que solo buscan en ella su beneficio.

Suerte de varas:
  1. Pajarero: Manso y justito de trapío, el picador se limitó a que el toro llegara a su terreno. No fue picado en sus dos entradas al caballo. 
  2. Soberano: Otro gato sin trapío. En la primera entrada lo picó en el brazuelo y no rectificó. En la segunda entrada lo picó también en los bajos. 
  3. Orador: Fue el único picador que marcó ambas puyas arriba, pero su actuación fue un trámite. No castigo a su enemigo 
  4.  Lanzavientos: Tanto en la primera entrada al caballo como en la segunda el toro empujo con clase pero el piquero no lo castigó. En la segunda picó trasero. 
  5.  Navajero I: El picador picó arriba pero su defecto, como el de todos sus compañeros, fue que no lo castigó. El toro empujó con un pitón. 
  6. Navajero II: Acudió suelto al caballo. El montado se limitó a sujetarlo en ambas varas. El toro tampoco lo necesitaba. 

Cuadrillas y otros. Al picador Hernández de la cuadrilla de Juan del Álamo, los aficionados tuvieron que enviarle una andanada para recordarle lo mal que había hecho su trabajo. Pico el individuo las dos veces en el brazuelo, con el agravante de no rectificar. Así son los montados actuales. Se lucieron en banderillas Francisco Javier Gómez Pascual en el segundo de la tarde, Curro Robles e Ismael González en el cuarto, el público les obligó a desmonterarse, y Domingo Siro en el quinto

· Comentarios: Ayer fue otra tarde de desdichas para la fiesta, donde se cortaron 3 orejas y ningún aficionado se fue contento de la plaza. El ganado, los toreros, el presidente del festejo, la lluvia, el granizo y el público triunfalista, marcaron un festejo que, siendo generoso, podía ser calificado de entretenido.

Con respecto a las tres orejas, los aficionados no salían de su asombro. Un público generoso y un presidente incompetente, dieron otro pasito más para convertir esta plaza en un coso de charlotadas. ¿Para qué están las vueltas al ruedo? Ese premio hubiera sido más justo. Con respecto al ganado, el problema es mucho más serio, ya que el toro es el único que puede poner a cada uno en su sitio. Pero estos toros, no. Que pintaba est ganadería en esta feria. Los “murubes” y este ganado en particular, llevan años sin casta y sin fuerza y si el ganadero hubiera sido aficionado, seguro que no hubiera acudido a Madrid con este saldo. Pero tampoco deben importarles mucho la fiesta, si no es desde el punto de vista lucrativo. Por parte de la empresa, la única justificación para incluirla en el ciclo ferial es el coste, que seguro que ha sido de autentico saldo. Respecto al comportamiento en el ruedo habría que recordarles a los periodistas taurinos la defensa que hicieron/hacen sobre el toro de Madrid: pregonaban estos gacetilleros que el toro se caía porque venía atacado de kilos. Los “murubes” de ayer, salvo el sexto, fueron unas cabras: ¿Dónde tuvieron la fuerza?

Los toreros, por su parte, mostraron una disposición en el ruedo digna de encomio. Tuvieron las agallas suficientes para mantener el tipo con un ruedo impracticable por la lluvia y el granizo, donde alguno pudo llevarse un disgusto. Afortunadamente todos abandonaron el ruedo por su propio pie. Cada uno aportó lo que pudo y hubo hasta piques en los quites, como ocurrió en el segundo de la tarde: después de un quite por delantales muy ajustados de Diego Silveti, le respondió Juan del Álamo por tafalleras. Tuvieron que venir a la feria los modestos para que el aficionado viera un tercio de quites.

A Juan Bautista se le vio más dispuesto que en otras ocasiones, dejándose la apatía que mostraba en las últimas temporadas en el hotel. En su primero no tuvo enemigo, ya que el toro lo único que hizo fue defenderse debido a la escasez de fuerzas. En su segundo y ante un remiendo de Carmen Segovia, lo recibió doblándose con por ambos pitones. A continuación consiguió sacarle algunos naturales largos y templados, pero en los redondos le faltó remate, todo ello sin descomponer la figura, ya que para torear no hace falta doblar el espinazo ni hacer ejercicios más propios de deportistas que de toreros. 

Juan del Álamo tuvo que recordar a los presentes que aún se torea de capote. Lo hizo en el quinto de la tarde, llevó al toro muy embebido en el percal, sacándoselo hasta los medios cargando la suerte, ganándole terreno y templando sus embestidas. Todo ello incluido en el precio que cobra un torero modesto. Con la muleta fue otro cantar. El toro se arrancó de largo pero el torero le falto mando y remate y le sobró descomponer la figura. Al natural se limitó a acompañar el viaje de su enemigo, sin cruzarse en ningún momento. Al toro le faltó motor y al final de la faena se quedó sin enemigo. A su primero en cuanto lo sometió por bajo el toro perdió las manos y eso que no fue picado. El torero mostró disposición y el toro tenía clase para la muleta pero le faltaron fuerzas. En eso quedó la faena.

Diego Silveti acudió a Las Ventas con disposición. En su primero se fajó con el capote con su enemigo y ya con la pañosa en la mano, lo citó de lejos y le recetó dos pases cambiados sin inmutarse ni ante su enemigo ni ante la granizada que cayó sobre la plaza. El torero lo intentó pero el toro no se prestó al lucimiento, ya que era un cadáver puesto en pie. Su segundo tampoco tuvo fuerzas ni para embestir, con el agravante que acudía al engaño con la cara alta y esto hizo muy difícil el lucimiento del mexicano.

©J. Barranco

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