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miércoles, 22 de mayo de 2013

22 de mayo de 2013: Una oreja de Ley

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Corrida de la Prensa

Ganadería: 6 toros de Parladé. Encaste Juan Pedro Domecq. De juego variado: hubo inválidos, y aunque en el caballo su juego dejó mucho que desear, en la muleta hubo toros que sorprendieron gratamente, como ocurrió con el segundo, cuarto y sexto.

Terna:
  • Manuel Jesús, El Cid: De verde y oro. Estocada tendida, trasera y descabello. Silencio. Estocada desprendida. Saludos desde el tercio. Metisaca y estocada. Silencio, en el toro que mató por Iván Fandiño 
  • Iván Fandiño: De azul y oro. Pinchazo, se tira por derecho encima del toro y cobra una estocada y también un revolcón que lo lanza por los aires y una vez en el suelo lo cornea en el muslo derecho. Oreja. Ingresa en la enfermería para no regresar al ruedo. 
  • Daniel Luque: De negro y oro. Estocada que vale. Silencio. Estocada y tres descabellos. Silencio 

Presidente: D. Julio Martínez Moreno: De nuevo el presidente de la corrida tomó el pelo a todos los espectadores. El primero de la tarde, un animal inválido sin ningún género de duda para los asistentes, solo tuvo en contra al usía, y como era él el que tenía que sacar el pañuelo verde y no lo hizo, toda la plaza tuvo que tragarse la decisión de este señor, que una vez mas fue partidaria y en defensa de los intereses de la empresa, que se ahorró un toro. De nuevo el presidente jugó a empresario.

Suerte de varas:

  1. Atención: Acudió al caballo suelto cuando este apareció en el ruedo. En la segunda vara fue picado trasero. El animal no empujó, ya que sus fuerzas estaban limitadas. Manso, descastado e inválido 
  2. Grosella: En la primera vara se dejó pegar. En la segunda fue picado trasero y no fue castigado. Manso que no se ha cansado de embestir en la muleta 
  3. Fanfarrón: Se marcha suelto al caballo a la puerta de arrastre sin que ningún torero en el ruedo lo sujetara. Allí derribó al piquero. En la segunda vara salió suelto. Y en la tercera entrada lo sujetó nada más. Manso, descastado e inválido. 
  4. Bonito: Lo picó en el brazuelo y salió suelto. En la segunda vara marcó solamente. No ha dejado de embestir en la muleta con nobleza. 
  5. Holgazán: Trasera. En la segunda vara fue picado de nuevo trasero. El toro se dejó pegar. Manso que se ha dejado torear en la muleta. 
  6. A-reir: Puyazo trasero recibió el burel en la primera entrada. En la segunda lo enganchó arriba, pero no lo castigó. Manso y descastado. 

Cuadrillas y otros. Destacaron en banderillas Jarocho y Arruga en el segundo, Antonio M. Punta en el tercero, Alcalareño en el cuarto, el cual que tuvo que desmonterarse. En el sexto se lució El Boni en la lidia y Miguel Martín y Arruga en banderillas.

Comentarios: Fandiño cortó la primera oreja a ley. Aunque fuera la Corrida de la Prensa, se puede considerar como de la feria. Se la llevó por la disposición mostrada en el segundo de la tarde que aunque el toro estuvo embistiendo hasta que lo despenó, nunca le perdió la cara y a la hora de matar se tiró entre los pitones de su enemigo. El toreo del El Cid continua sin levantar el vuelo que adquirió en pasadas temporadas, y los aficionados han perdido la esperanza de que algún día llegue a recuperar en la cara del toro el sitio que lo encumbró. Sobre Daniel Luque ningún aficionado encuentra argumentos de peso para que este torero acuda a esta plaza tres tardes. La única justificación es su apoderado Este matador, hasta la fecha, no ha aportado nada al toreo y cada vez que acude a una plaza lo único que muestra son las ventajas que han marcado su carrera. El aficionado lo único que ha comprendido es que el mérito de este torero es que su apoderado se llama Simón Casas.

Iván Fandiño el único problema que tuvo en su primero fue que el toro estuvo por encima de él, pero el torero con su actuación no dejó indiferente a nadie, dio todo lo que tenía y de su muleta sacó cuatro estatuarios de recibo rematados con un pase del desprecio y un trincherazo que levantó al público. A continuación vinieron una serie de redondos ligados y sin descomponer la figura, sin embargo al natural el toro no tenía el mismo recorrido y al torero le faltó tirar de muleta y colocarse en su sitio. A la hora de matar y después de un pinchazo, no quiso que el triunfo se le escapara de las manos por culpa del acero y se tiró a matar por derecho, el toro lo encunó y lo lanzó a los aires y cuando estaba en el suelo lo corneó en el muslo derecho. Una pena, torero, pero así se triunfa, sin cuentos y sin ventajas.

El Cid tuvo que matar tres toros debido a la cogida de Fandiño, pues, en ninguno de los tres volvió a mostrar el toreo que sacaba de su muleta en años anteriores. Al torero se le ve dispuesto, pero su corazón no le permite colocarse en el sitio que exige el toreo de altura. En su primero no tuvo enemigo ya que el toro fue un invalido que el presidente se negó a devolver, a pesar de ello tampoco mostró ningún detalle que olvidara la condición del toro. A su segundo, un toro que no se cansaba de embestir, lo citó de lejos y acudió con tranco al engaño, pero el torero comenzó a torear en redondo descomponiendo la figura. Ligó una serie pero toreando al hilo del pitón y echándose al toro para fuera, como si de un vulgar figura se tratara. Siguió toreando mostrando las ventajas que seguramente le hayan impuesto en los despachos para que no destaque de los demás compañeros, pero debe comprender el maestro que si ese es su interés, el del aficionado, es completamente contrario. Brindó la muerte del sexto a la cuadrilla de Iván Fandiño, gesto que el público agradeció. Este toro ya no reunió las condiciones de su segundo, mostrando su mansedumbre escarbando continuamente. El coleta le mostraba la muleta retrasada y sin darle distancia, dando la impresión de querer tapar las pocas condiciones que su enemigo tenía.

El primero de Daniel Luque fue manso y descastado pero todo lo que salió de su muleta fueron ventajas, incluso estuvo desafortunado en los muletazos de recibo y una vez que entró en faena anduvo desconfiado, toreando al hilo del pitón, aunque su enemigo no podía con su alma. En quinto lugar se corrió turno y salió el sexto, y el torero lo recibió de muleta doblándose con él, pero a partir de aquí volvió a mostrar las carencias sus habituales. Con la mano izquierda se dedicó a dar mantazos, hecho que el público le reprobó, pero el torero echó en saco roto estas desavenencias. En este toro se le presentó un problema añadido, y es que su enemigo metía la cabeza con claridad, pero Luque no sabía qué hacer con ella, ya que su estado de ánimo no le permitía colocarse donde debía y cuando el corazón manda lo contrario de lo que se debe hacer, lo mejor es cambiar de aires durante una temporada. Otra vez será, torero.

©J. Barranco

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