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jueves, 23 de mayo de 2013

23 de mayo de 2013. Qué nos faltará por ver

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Feria de San Isidro. 14º de feria. Corrida de toros.

Ganadería: 3 toros de Vegahermosa, 1º, 4º y 5º, y 3 de Jandilla, 2º, 3º, y 6º Encastes Juan Pedro Domecq Díez. Mansos, descastados e invalidados. Toros para figuras. El segundo fue devuelto por inválido y en su lugar salió un sobrero de Carmen Segovia. Impresentable.

Terna:
  • Finto de Córdoba: De gris y plata. Sartenazo infame impropio de un torero que se viste de luces. Bronca. Metisaca, pinchazo y cinco descabellos. Silencio benevolente 
  •  J. A. Morante de la Puebla: Pinchazo hondo, estocada trasera y caída. Silencio benevolente. Metisaca saliéndose de la suerte, pinchazo, media estocada y descabello. Silencio. 
  • Miguel A. Perera: Aviso, metisaca, media estocada baja. Vuelta al ruedo, tras petición minoritaria. Estocada baja, aviso. Silencio 
Presidente: D. Trinidad López Pastor: Le costó al presidente devolver al segundo de la tarde. Que detalle hubiera tenido con el público si lo hubiera devuelto sin dar lugar a las protestas de los aficionados, despejando con ello muchas dudas que empañan la credibilidad de las decisiones que toman los representantes de la autoridad en la plaza, pero desgraciadamente cada tarde es más evidente que estas no benefician, ni a la fiesta ni al público que acude a los cosos.

Suerte de varas:
  1. Estudiante: Fue picado trasero en la primera vara y el toro se dejó pegar. En la segunda el piquero marcó muy trasero y se enceló con el caballo, pero no fue castigado. Inválido, sin casta, dócil en la muleta. Toro para figuras. 
  2. Campeón: Lo picó trasero, en las dos veces que entró al caballo, sin ningún reparo. Invalido, impresentable, ni para esta plaza ni para ninguna. 
  3.  Honorable: Lo picó trasero y no rectificó el montado. En la segunda vara salió suelto y manseando. Manso, inválido y sin casta. En la muleta un carretón. 
  4. Gestor: En la primera vara no se empleó y mostró blandura. En la segunda acudió suelto al caballo y el piquero no lo castigó. 
  5. Avispado: En la primera vara no lo picó y en la segunda el toro se dejó pegar sin clase. Inválido y sin casta. Un autentico petardo de toro. 
  6. Egoísta: En ambas entradas fue picado trasero, como es habitual y en la se limitó a marcar el castigo, el animal no lo necesitaba. Manso con algo de casta. 

Cuadrillas y otros. El segundo toro de la tarde fue devuelto por invalido, cuando salió al ruedo el sobrero los aficionados no salían de su asombro al contemplar que el animal había perdido por el camino parte de los pitones, bien en los corrales o en la dehesa.. Lo que los aficionados no entendieron porqué los veterinarios de la plaza permitieron que este toro pasara el reconocimiento. Habrá que suponer que recibiría presiones de los taurinos. Dando por cierto este hecho, el aficionado se preguntaba: ¿qué papel jugó el presidente de la corrida, en este entramado taurino-ventajista? Este hecho solo tenía una respuesta que de momento, decidieron callar, de la misma manera que lo hace la prensa oficial. Otra de las preguntas que se hacían los asistentes a la corrida fue: ¿Cuándo terminará este pasteleo de corrales? El torero de plata, Juan Sierra, tuvo que desmonterarse en el sexto de la tarde. El segundo par, después de ganarle la cara al toro y clavar reunido salió del embroque andando. ¡Así se torea! Sin trampa ni cartón.

Comentarios: La suerte de varas sigue siendo un autentico simulacro y al público la única posibilidad que le dan es callar y otorgar. Así lo han impuesto los taurinos a través de la prensa que controlan con ordeno y mando. y así de obedientes se portan los que acceden a la plaza. Como obedientes fueron cuando el segundo toro, sobrero, perdió la vaina de un cuerno al acudir al caballo. Las protestas fueron mínimas, ni tan siquiera el considerado núcleo duro de la plaza mostró esa severidad que le atesoraba cuando se producía algún atropello en sus derechos. Seguro que muchos de los espectadores ni se enteraron. Esta es la aptitud del público que reclamaban los taurinos: que durante la lidia mostrara respetuosidad para los toreros que se jugaban la vida en el ruedo. ¿Qué vida? Ya lo han conseguido. ¿y ahora qué? ¿Van a mostrar el mismo respeto a los que acuden a la plaza? Por lo que se vio ayer, no. Lo único que buscaban era convertir este coso en otro feudo de la corrupción, tratando de venderla a través de los medios como la primera del mundo. Pero visto el resultado de lo que ocurre en el ruedo, eso es historia.

Una de las dudas que embargaban ayer a los aficionados era: ¿qué pintaba Finito de Córdoba en esta feria, aparte de evitar la responsabilidad a sus compañeros de cartel la función de director de lidia y por supuesto no hacerles sombra? La respuesta fue muy clara: nada: aparte de aburrir al personal en su primero con una faena insulsa, propia de un torero que vino descaradamente a hacer caja, su presencia abarató los costes de la empresa, mostrando unos espolones propios de un torero fajado en la mediocridad y en las ventajas, haciendo caso omiso a la protestas del público en su primero por alargar una faena que no existió. En su segundo y ante un animal que no valía un real, el torero tampoco mostró ninguna disponibilidad para hacer olvidar el mal rato que había hecho pasar en su primero. Solo se registró en su haber un trincherazo, y dos verónicas, poco bagaje para una tarde de aburrimiento.

El público que vino a ver a Morante de la Puebla se fue de vacío en la segunda actuación del torero de Puebla del Rio. En su haber solo quedo reflejado el dibujo sobre el albero venteño de una media en el quite efectuado al cuarto de la tarde, un animal blando que le originó un esfuerzo supremo restándole fuerzas para la faena de muleta. . El que pagó los platos rotos fue Finito de Córdoba, pero este torero vista su disposición y su situación, lo mejor era callar y salir del trance lo mas airoso posible. En su segundo tampoco tuvo toro y el torero hizo gestos como quejándose de las condiciones de su enemigo que no se prestaba para el sevillano tratara de embrujar al público con su torero. Alguien con algo de raciocinio le respondió desde el tendido. “De que te quejas torero. Tienes lo que has elegido”. Toros sin codicia, inválidos y sin casta, la solución es bien fácil: anunciarte con toros. Creo que no merece la pena escribir ni una palabra más del paso de este torero en esta corrida.

Miguel Ángel Perera, es un torero que está en racha. Ayer casi consigue de nuevo su objetivo, lo que ocurre es que este no es el mismo que los aficionados esperan.  Hubo disparidad de criterios en lo que ofreció el torero pacense y lo que exige el aficionado venteño. En su primero templó tres redondos, después todo fue adornado descomponiendo la figura y colocándose en la oreja del toro y citando con la muleta retrasada. Después de varias tandas de derechazos decidió echarse la muleta a la izquierda y citando con el pico, consiguiendo un natural bueno y en un cambio de manos perdió la muleta y el toro casi lo encuna. El sexto de la tarde sacó un poco de casta y los toreros de plata se descuidaron en el ruedo y el toro los puso firmes, Los tres tuvieron que refugiarse en tablas y uno tuvo que tomar el olivo. Cuando hay un animal con casta en el ruedo, los toreros no deben perderles la cara nunca, hecho que no ocurre con el toro ovejuno. Al recibirlo Perera de largo, a la salida del primer muletazo el animal se marchó a tablas, que era su querencia natural. Después todo fue un recital de ventajas por parte del torero, aunque templó las embestidas a los muletazos le faltaron la hondura que da el cargar la suerte, ponerse en su sitio y rematar en la cadera. En una palabra, visto lo visto, una utopía. Al final se le rajó su enemigo y el torero se puso pesado. Si el toro se apaga, se apaga la fiesta.

©J. Barranco

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