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domingo, 5 de octubre de 2014

4 de Octubre de 2014: ""


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo, corrida de toros

Ganadería

Cuatro toros de la ganadería de El Puerto de San Lorenzo y dos de La Ventana del Puerto, primero y sexto. Encaste Atanasio Fernández.- Lisardo Sánchez Bien presentados y en el tipo. Mansos, y excepto el sexto, y en general descastados y toreables.

Terna:
  1. Miguel Abellán. (Único espada). De blanco y plata.
  • Primero: Estocada arriba. Aviso. El toro tardó en doblar. Petición y saludos desde el tercio.
  • Segundo: Tres pinchazos, metisaca y estocada contraria y trasera y descabello. Silencio.
  • Tercero: Tres pinchazos, aviso, y estocada trasera. El toro tuvo una muerte brava muriendo con la boca cerrada. Saludos desde el tercio.
  • Cuarto: Pinchazo hondo y dos descabellos. Silencio.
  • Quinto: Estocada. Silencio.
  • Sexto: Estocada. División de opiniones.

Presidente

D. Trinidad López-Pastor Expósito. La lidia se desarrolló sin problemas y el presidente se limitó a cumplir el reglamento.

Suerte de varas:

  1. Sospechoso. 520 Kg. El picador se limitó a sujetarlo, no se empleó y salió suelto. En la segunda entrada no lo pusieron en suerte metiéndolo debajo del caballo, perdiendo las manos. El toro manso, que desarrolló sentido durante la lidia. 
  2. Cubilón. 509 Kg. En la primera vara el picador marcó en los bajos rectificando, el toro no se empleó. En la segunda vara marcó el castigo arriba pero tampoco se empleó en la pelea. Manso, inválido y descastado. 
  3. Burganero. 572 Kg: En la primera entrada al caballo se marchó al picador de reserva y el subalterno que tapaba puerta se tapó en el burladero, el picador marró cayendo de bruces al ruedo dándose un buena costalada. Al no pararlo nadie, el animal acudió de nuevo al reserva sin que ningún torero tratara de pararlo no de poner orden en la lidia. .El piquero le arreó la badana y el toro se dejó pegar. Su comportamiento fue de manso que se vino arriba en banderillas .y en la muleta puso el triunfo en bandeja al torero.
  4. Mariposino. 548 Kg: Salió huyendo del caballo al sentir el hierro de la puya. En la segunda vara se dejó castigar por el picador. El burel Manso y descastado. 
  5. Bailador. 546 Kg: El picador marcó trasera la puya aunque rectificó, le tapó la salida y el animal se defendió de esta tropelía. En la segunda vara se dejó pegar pero salió suelto. Mansote que se dejó torear en la muleta. 
  6. Huracán. 582 Kg. Acudió suelto al caballo y el picador se paso en el castigo, el toro se dejó pegar sin fijeza. En la segunda entrada se limitó a sujetarlo marcando trasero el castigo. El animal salió suelto. Manso encastado. 

Cuadrillas y otros:

En tarde otoñal de buena temperatura y con un casi lleno se celebró el tercero de los festejos anunciados de la Fiesta de Otoño. Los toreros tuvieron que pechar con una corrida remendada, mansa y descastada de la familia Fraile, de la que lleva siendo una de las ganaderías fijas en esta plaza, y dado el juego que suelen dar los aficionados no han encontrado aún las razones de este hecho. Sus motivos tendrán para este maridaje empresario-ganadero. Los bureles salmantinos sembraron de mansedumbre el albero venteño y con ello, llenaron de vergüenza la actuación de algunos toreros que no supieron dar respuesta con sus capotes a las necesidades de sus enemigos, dejándolos campar por el ruedo como rebaño sin pastor. Cierto que algunos toreros lo intentaron, pero no lo consiguieron, lo mismo ocurrió con las banderillas, en el segundo se intentó lucir Raúl Ruiz, que en el tercer par le echó la cara arriba y el torero de plata aguanto la tarascada con vergüenza torera. Jarocho se lució durante la lidia del primero y trató de lucirse en banderillas en el cuarto. También lo intentó José María Tejero en el quinto, pero al salir apurado del par, el toro hizo hilo y le salvó la providencia del burladero. Los demás toreros de plata rayaron a muy bajo nivel.

Comentarios:

Al finalizar la corrida los aficionados abandonaban el ruedo con un sabor agridulce. Por un lado agradecían la valentía del torero de vestirse de luces para encerrarse con seis toros sin más ayuda que su personalidad. Por otro lado, salían decepcionados, dado el resultado del festejo y que para este gesto hace falta tener una concepción del toreo variado, basado en el conocimiento y en la experiencia, hecho que Abellán, salvo su disposición, entrega y valentía, rallando en ocasiones el tremendismo, hasta la fecha no había demostrado como matador 

El juego del ganado decepcionó a los aficionados y no facilitó mucho la labor del torero, pero hubo toros que llegaron a la muleta metiendo la cabeza con claridad, como ocurrió con el primero, tercero, quinto y sexto, pero Abellán solo ajustó su muleta a las embestidas del tercero, donde ligó unas series de redondos bajando la mano consiguiendo muletazos largos y templados, aunque sin llegar a poner en sintonía a toda la plaza, ya que los aficionados le exigieron que no se colocara al hilo del pitón, que rematara los muletazos para dentro y que no descompusiera la figura, ya se sabe, sin esos detalles las faenas adolecen de la verdad del toreo. A pesar de esto, a punto estuvo de desorejar a su enemigo, pero el manejo de la tizona se opuso en su camino. 

Su primero llegó a desarrollar sentido y aunque comenzó la faena doblándose por bajo con gusto, no se acopló a lo que su enemigo le ofrecía, logrando una serie de naturales con mucha verdad en su muleta. A partir de este momento la corrida discurrió por otros derroteros, el torero, comenzó a dar muestras de faltarle las ideas para el desarrollo de la lida, y aunque el cuarto no le puso las cosas fáciles, el torero tampoco mostró disposición para lo poco que le ofreció su enemigo. 

Fue el quinto quien marcó el declive de la tarde. Ante un animal que repetía y metía la cabeza con clase, el matador no mostró lo que le exigía el guión. Estuvo desconfiado, realizando el toreo al hilo del pitón, ese que no interesa a nadie y que durante su ejecución los espectadores se defienden hablando de futbol. El toro calamocheaba, pero cuando le templaba la embestida su enemigo tenía recorrido, el único problema es que había que aguantar y llevar al toro toreado. En el sexto el público fue muy generoso, mostrándole su agradecimiento. Se sacó el toro al anillo y basó su faena al natural dejando ver al toro, pero se le presentó un problema añadido y es que el animal sacó casta y el torero no pudo con ella y creemos que tampoco con la carga de responsabilidad que tiene este tipo de gestas. Con ello terminó el espectáculo y la posibilidad de ver a un torero desplegar una variedad en tauromaquia. Muchos de los asistentes desconocían esta virtud en Miguel Abellán, pero en esta ocasión no saltó la sorpresa. Suerte torero.



© Escrito por Pepeíllo.

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