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miércoles, 20 de mayo de 2015

19 de mayo de 2015: ¡Qué toros quieren los toreros!


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

6 toros de la ganadería de Alcurrucen, procedencia Rincón en la línea de Carlos Núñez. Los toros no dieron buen juego en el caballo, sobre todo los tres últimos que mostraron una mansedumbre impropia de un toro de lidia. La corrida en conjunto vino mal presentada, algunos justitos de trapío, destacando el tercero que fue una cabra y el quinto sin rematar. El primero y segundo fueron aplaudidos en el arrastre.

Terna: 

  • Antonio Ferrera De grana y oro. .Estocada tirándose a ley. El puntillero lo levantó. Mansote en el caballo, se vino arriba en banderillas y le apretó al matador en el tercio. Tímidos aplausos. Pinchazo, metisaca perdiendo la muleta, aviso y bajonazo que hace guardia. Silencio.
  • Juan Bautista. De nazareno y oro. Bajonazo y descabello. Protestas. Estocada desprendida entrando como un cañón. Petición y vuelta al ruedo.
  • El Capea. Dos pinchazos y estocada desprendida. Silencio. Estocada caída perdiendo la muleta. Silencio.

Presidente: D. Javier Cano Seijo.

Los espectadores generosos le protestaron al presidente el no conceder la oreja a Juan Bautista en el quinto. Siendo comedidamente rigoroso, ni hubo petición mayoritaria ni la faena fue para tal premio. Hubo toros que se quedaron crudos en el caballo, como ocurrió en el sexto, afortunadamente no hubo ningún percance por este motivo, pero el usía debería medirla mejor su responsabilidad en el cambio de tercio. 

Suerte de varas

  1. Amoroso 609 Kg. En la primera entrada el astado tuvo un comportamiento variado, comenzó doliéndose del castigo y a continuación apretó con fijeza. En la segunda entrada fue picado trasero y el piquero no rectificó. Mansote que se vino arriba en banderillas, apretándole al torero en la faena de muleta. 
  2. Palillo 564 Kg. En la primera vara el picador se agarró bien, pero el astado salió suelto. En la segunda acudió al montado con prontitud, el piquero lo castigó tapándole la salida. El burel cumplió en el caballo y en la muleta. 
  3. Cumbre Roja 524 Kg. En la primera entrada al caballo el piquero se limitó a sujetarlo. En la segunda prácticamente no existió. No se le ha visto en el caballo y en la muleta se fue al desolladero sin torear. 
  4. Arrogante 583 Kg. Acudió suelto al montado y salió suelto, volviendo al relance para salir suelto de nuevo. Los toreros hicieron el D. Tancredo. En la segunda entrada volvió a salir suelto y manseó. El astado manso y descastado, pero en la faena de muleta el torero no encontró el sitio y se marchó al desolladero sin torear. 
  5. Peladito 560 Kg. En este toro la suerte de varas no existió, tal y como la interpreta el aficionado. La lidia fue un autentico desastre. En cuanto aparecieron los picadores en el ruedo, el manso iba de un caballo a otro sin que ningún torero fuera capaz de fijarlo. Cuando consiguieron que el picador llegara a contraquerencias, entró al caballo y manseó defendiéndose del castigo. Manso descarado pero que transmitió en la muleta metiendo la cabeza con claridad. 
  6. Guitarra 552 Kg. En la primera entrada de dejó pegar, el piquero le tapó la salida y salió suelto. En la segunda acudió al relance y salió suelto. No fue picado. Manso que se dejó torear. 

Cuadrillas y otros:

El aficionado no termina de comprender como un torero con el capote en la mano es incapaz de no fijar al toro de salida. Ayer de nuevo un manso creó el desconcierto en el ruedo y “NADIE” fue capaz de pararlo. La lidia fue un autentica capea, con el agravante que el ruedo había una cuadrilla vestida con traje de luces y un “DIRECTOR DE LIDIA”, y los aficionados se preguntaron ¿Qué pintaban en el ruedo? Ese desaguisado taurino ocurrió en el quinto y nadie se rasgó las vestiduras, ni pidió disculpas a la afición. A los espectadores orejeros no hacía falta, ya que ellos aplauden todo sin rigurosidad, tanto lo malo como lo peor, convirtiendo con ello el coso en una plaza de pueblo con talanquera. Los que deben de estar encantados con ese tipo de público son los taurinos. 

La suerte de varas fue un autentico desastre. Se tapando la salida tanto a los toros que empujan con fijeza como a los mansos que se defienden y salen huyendo, se castiga sin medida, como ocurrió en el sexto que el toro quedó crudo, menos mal que el astado fue de noble condición, sino quizás ahora nos estaríamos lamentando. Los piqueros continúan castigando a los animales traseros y en muchas ocasiones en la paletilla. Da la impresión que nadie lo ve o nadie quiere verlo, de esta manera evitan tomar las medidas y en el mejor de los casos que los taurinos se mofen de ellos en su propia cara, ya que son los que mandan. 

Comentarios:

Fueron comentarios de los tendidos. Muchos aficionados se preguntaban: ¿Qué pintaba El Capea en esta feria? Hubo quien dijo que si era ahijado de algún gestor de la empresa, que si la influencia de su padre…. Bulos seguramente infundados. O sí. Lo que tuvo fundamento fue el origen de esos comentarios, muchos no entienden como una persona sin mérito se anuncia todos los años en esta feria, El primero de su lote, que curioso, fue una cabra. Las protestas no se dejaron esperar. Comenzó la faena de rodillas en los tendidos de sol, para calentar el ambiente, pero en esta ocasión el público no cayó en la trampa. Continuó con redondos y naturales, más propios de una plaza de talanquera, hasta un espectador se atrevió a gritar: “Que malo eres”. En su segundo y ante un enemigo que metía la cabeza en la muleta con claridad, el salmantino se dedicó a pasarlo por la pañosa con una falta total de fuste y sentido de la técnica, rematando los muletazos por arriba y colocándose al hilo del pitón. Los dos toros se marcharon al desolladero sin torear. Creo que en esta ocasión alguien se equivocó en la elección de la plaza, y el año que viene se equivocaran de nuevo. Cuantos toreros intentan abrirse camino en este imbricado mundo de la fiesta y no lo consiguen y otros….. Ironías de la vida.

Fue en el quinto de la tarde cuando Juan Bautista bajó la muleta a la arena, mantuvo la compostura de su cuerpo y trató de rematar los muletazos para dentro, eso es lo que se llama torear, pero al francés le faltó rematar las series y adoleció de colocación, eso le privó que su toreo llegase a los tendidos. El toro no se cansó de meter la cabeza en la muleta cada vez que lo solicitaba el matador, con un son que le marcaba el ritmo de la templanza, pero el torero se limitó a lo expuesto. Alguien desde el tendido comentó; ¡que toros quieren estos toreros! Se tiró por derecho a matar y el público, ese anónimo agradecido que quita y da con el corazón, le premió con la vuelta al ruedo. Qué lástima torero que fuera en el último de su lote y el último que lidiaba en la feria. Casualidades. 

Antonio Ferrera estuvo y no estuvo. Como torero se presentó con el traje de luces, pero en otros menesteres anduvo remiso. Con los garapullos no consiguió olvidar al torero de plata que llevaba en su cuadrilla, Montoliú, ya que muchos aficionados aireaban sin reparos que hubieran preferido al torero valenciano, pero el maestro manda. Como director de lidia tampoco estuvo, ya que en el quinto se inhibió totalmente de sus funciones permitiendo con ello que el toro convirtiera la lidia en una capea. En cuanto a su labor, en su primero se encontró con el viento en contra, eligiendo los terrenos del tercio con un toro que pedía los medios. Su enemigo le apretó y el torero no pudo con él. No consiguió someterlo, tocándole la muleta en cada embroque, tampoco encontró la distancia que le pedía su enemigo, ni pisó los terrenos que diferencian a los buenos toreros de la vulgaridad. Se dejó marchar al desolladero un toro con las orejas puestas. En el segundo de su lote lo pasó en la muleta en redondos y al natural, pero no encontró la distancia que le pedía su enemigo. Anduvo toda la faena colocado en la pala del pitón, sin conseguir ligar una serie. Al final intentando reparar lo irreparable, se puso pesado. De nuevo sonó en el aire de los tendidos la misma voz discordante, que ante la razón de su sentencia nadie intentó rebatir, diciendo: ¡Que toros quieren estos toreros!



©Pepeíllo.

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