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martes, 26 de mayo de 2015

25 de mayo de 2015: Faltó decisión


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de novillos.

Ganadería

4 novillos de El Montecillo. Encaste El Ventorrillo y dos de Dolores Rufino Martín, 2º y 6º, encaste Marqués de Domecq. En general bien presentados pero algunos de dudosa integridad en sus defensas. Mansos y algunos como el 3º y 4º descastados. El 2º, 4º y 6º, se dejaron torear en la muleta. El 1º y 4º fueron pitados en el arrastre. 

Terna

  • Martín Escudero. De azul celeste y oro. Al ser cogido en su primero no mató ningún novillo. 
  • Francisco José Espada. De blanco y oro. Dos pinchazos, estocada trasera y atravesada y descabello. Silencio. Estocada baja entrando fuera de cacho. Saludos desde el tercio. Pinchazo y bajonazo que aplaudieron los espectadores. Silencio. Pinchazo y estocada tirándose desde fuera. Oreja protestada. Bajonazo, aviso. Vuelta al ruedo. Bajonazo de escándalo, dos pinchazos, aviso, y 5 descabellos. Aplausos. 
  • Joaquín Galdós. De rosa y oro. Fue cogido en los primeros compases de su primero, lo trasladaron a la enfermería para no salir más al ruedo.

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito.

Concedió la oreja en el cuarto ante una petición minoritaria. En el quinto estuvo más serio en su decisión y no cayó en la tentación triunfalista de satisfacer la petición de los espectadores, ya que el matador le recetó un bajonazo que aún le duelen los ojos a los aficionados. 

Suerte de varas: 

  1. Cuartelero. 502 Kg. Nada más aparecer en el ruedo mostró su condición de manso. En ambas entradas al caballo, una en el tendido uno y la otra contra querencias, salió huyendo al sentir el hierro. En la tercera entró al reserva, le tapó la salida y le arreó castigó. Manso de not
  2. Manijero. 501 Kg. En la primera vara se defendió y salió suelto y en la segunda fue castigado en los bajos y volvió salir suelto. Manso que se dejó torear en la muleta.
  3. Perezoso. 500 Kg: Fue picado trasero y no se empleó y en la segunda vara se repuchó. Manso y descastado. 
  4. Cocodrilo. 530 Kg. En la primera entrada al montado se dejó pegar pero sin fijeza, salió suelto. Antes consiguió saltar la barrera en el tendido 8, después de buscar la salida desde el momento que hizo su aparición en el albero. En la segunda se repuchó y salió suelto. Su comportamiento fue de manso de libro. 
  5. Narrador. 538 Kg: El picador en la primera entrada lo castigó trasero, le tapó la salida y el novillo salió suelto. En la segunda vara volvió a salir suelto. Manso y descastado.
  6. Reloco. 465 Kg. En ambas entradas fue castigado trasero, en la primera se limitó a sujetarlo y en la segunda no lo castigó. Blando que se dejó torear. 

Cuadrillas y otros:

El primero de la tarde arrolló a Martín Escudero durante la faena de muleta, lo trasladaron a la enfermería y tuvo que despenarlo Francisco José Espadas. En el tercero arrolló a Joaquín Galdós en los primeros compases de la lidia y lo trasladaron a la enfermería. Se quedó como único espada Francisco José Espada, que tuvo que matar los seis novillos.

Destacaron con los garapullos José Daniel Ruano en el segundo, Antoñares en el cuarto, que tuvo que desmonterarse. Raúl Aranda destacó en la lidia del tercero e igualmente la cuadrilla de Martín Escudero en el cuarto, donde destacó la colocación en el ruedo.

En el primer par de banderillas del cuarto, Antoñares pasó en falso, el novillo hizo hilo con el torero de plata y Víctor Pérez, muy atento, le libró de la cornada haciendo el quite con las banderillas en la mano. 

Se registró media entrada en tarde muy apacible. 

Comentarios:

Nadie imaginaba el devenir que se produciría durante el transcurso de la tarde, el caso es que Francisco José Espada fue el único novillero que abandonó el ruedo por su propio pie después de liquidar los seis astados que saltaron al albero venteño. Sus dos compañeros de cartel, Martín Escudero y Joaquín Galdós fueron arrollados, el primero durante la faena de muleta de su primer enemigo, y Joaquín Galdós, en el tercero. Ambos sufrieron conmoción cerebral como consecuencia de sus cogidas, que les impidió continuar la lidia.

El torero de Fuenlabrada, ante estas circunstancias estuvo muy digno y en ningún momento se arrugó ante la responsabilidad que el destino había puesto en su camino. Entiendo que no es momento de analizar con lupa sus actuaciones, ya habrá tiempo cuando se vea en situaciones más desahogadas, pero en esta solo hay que decir que el novillero dio la cara en todo momento y la pena es que después de haber cortado un apéndice al cuarto novillo las hadas no quisieron ponerle en el camino del triunfo, aunque fuera a costa de la desgracia de sus compañeros. El torero lo merecía, pero imaginó que después de ver su actuación sacará sus propias conclusiones y es lógico que piense que le faltó un poco más de decisión en determinados momentos de la lidia, como fue entrar a matar, suerte que deberá perfeccionar y darse cuenta que en esta plaza, de momento, despenar a un toro de un bajonazo no se valora, y el aficionado sabe cuando al torero se le ido la mano y cuando se ha tirado a los bajos. Como dice el refrán, en el pecado llevó la penitencia. Maestro, fue una verdadera pena.

Con el capote se le vieron maneras, pero le faltó rematar los capotazos que iniciaba con temple, adelantando el percal para embarcar a su enemigo y llevarlo embebido en el temple de sus brazos. Con la muleta ocurrió lo mismo, Le costó bajarle la mano a los novillos, pero eso lo da el ofició, cargar la suerte y rematar para dentro los muletazos en lugar de sacar al toro para fuera, pero insisto, con el tiempo irá limando todos estos defectos que son los que diferencian el toreo vulgar del hondo. 

Lo dicho torero, faltó algo más de decisión. Mucha suerte. 



©Pepeíllo.

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