Google+ Badge

jueves, 4 de junio de 2015

3 de junio de 2015: Hasta donde están dispuestos a llegar

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Corrida de la Beneficencia

Ganadería

5 toros de Victoriano del Rio y uno de Toros de Cortés, lidiado en tercer lugar. Ambas ganaderías procedentes de distintas líneas del encaste Juan Pedro Domecq y Díez. El sexto fue devuelto a los corrales y en su lugar se corrió un sobrero de Montalvo, encaste Juan Pedro Domecq. Los tres primeros a punto de cumplir los seis años, el resto cinqueños. Una limpieza de corrales en toda regla. Desiguales de presentación, algunos, como el primero no le salvaba ni la cara. De juego mansos y descastados en el caballo y manejables en la muleta. 

Terna: 

  • El Juli. De rioja y oro Pinchazo hondo, caído, bajo y trasero y tres descabellos. Tímidos aplausos. . Estocada trasera. División de opiniones. Estocada caída y trasera y descabello. Silencio
  • Miguel Ángel Perera. De azul noche y oro. Pinchazo y sartenazo infame atravesado. Silencio. Estocada algo contraria y trasera y descabello tras aviso. Silencio. Estocada caída. Silencio.
  • David Saleri (Sobresaliente). De verde manzana y oro. No lo dejaron estrenarse ni en un quite.

Presidente: D. Justo Polo Ramos.

Devolvió el sexto por inválido Por lo demás nada destacable, salvo que permitió que la suerte de varas fue un verdadero simulacro, cambiando los tercios sin que los toros fueran picados.

Suerte de varas
  1. Distante. 490 Kg. En la primera vara salió huyendo al sentir el hierro. En la segunda, no le hizo si sangre. Sin picar. Manso que se vino arriba en la muleta. 
  2. Cantaor. 544 Kg. Fue de un picador a otro sin que fuera parado por ninguna figura. En las veces que entró salió suelto al sentir el castigo. Manso que no fue castigado en varas.
  3. Soleares. 526 Kg. Entró suelto al caballo y salió huyendo cuando notó el castigo. Cuando entró de nuevo se defendió en la pelea y volvió a salir suelto. Repitió la misma jugada, destacando la mala lidia de los toreros. Manso y descastado que sirvió para la muleta. 
  4. Corchero. 660 Kg: Salió suelto del caballo y se marchó al picador de reserva y volvió a salir suelto. No le gustaba el castigo. En la segunda entrada hizo una pelea de manso. El picador le hizo la carioca pero no lo castigó. Manso que no fue castigado. 
  5. Beato. 651 Kg: Salió despavorido del caballo cuando le puso el hierro encima. En la segunda entrada repitió el mismo comportamiento, volvió a entrar al relance y salió suelto. Manso y descastado.
  6. Juncal. 587 Kg.. En la primera vara no lo castigó y el animal se defendió saliendo suelto de la pelea. En la segunda ni tan siquiera le hizo sangre. Mansote que se defendió en la muleta.

Cuadrillas y otros:

Era la Corrida de la Beneficencia y estuvo presidida por la infanta Elena en representación del Rey Felipe VI. Los dos toreros brindaron sus primeros toros al Palco Real. Se colocó el cartel de “No hay billetes”, donde se anunciaban dos figuras que mandan en el escalafón, como son, El Juli y Miguel Ángel Perera. Ninguno de los dos coletas hizo honor a la deferencia que la fiesta tiene sobre ellos. Ni hubo toros, ni hubo toreros, y muchos aficionados previniendo el fiasco se quedaron en casa. Fue una decisión sabia. 

Las cuadrillas se fueron contagiando de la falta de interés de sus maestros y la lidia fue un autentico fracaso, y la suerte de varas prácticamente no existió. Lo más destacado de la tarde fue que el público generoso hizo desmonterarse a Jesús Díez, Fini al que se apuntó también su compañero Fernando Pérez

Comentarios:

La corrida fue un mano a mano entre dos figuras del toreo. El espectáculo se montó de acuerdo a las preferencias de los toreros. Toros elegidos por sus veedores para lo cual el ganadero, según se comentó en los mentideros taurinos, tuvo que traer varios toros para que los veterinarios pudieran completar la corrida, y todo para nada. Y pensar que esto lo empezó Guerrita, cuando comenzó a traer sus toros debajo del brazo, pero con una diferencia, que el público de aquella época era mucho más exigente y conocedor de la fiesta que el de hoy. En la actualidad se aplaude todo, incluso los bajonazos, y en esta tarde engalanada aunque ya no se adorne la plaza como antaño, no iba a ser una excepción. Las figuras se limitaron a cumplir el expediente con su toreo, consistente en citar con el pico de la muleta, no cruzarse en ningún momento de la faena y rematar los muletazos lo más lejano posible y de esta manera alejar el peligro que implica su enemigo, un enemigo que fue siempre el símil del carretón, haciendo verdaderos esfuerzos de contorsionismo, mientras los animales se limitaban a ir y venir a las citas que los diestros realizaban con la pañosa. Vergonzoso espectáculo lo que ofrecieron las dos figuras del torero ante los ojos de la persona que representaba al jefe del Estado, acompañada de un público que abarrotaba los tendidos de la plaza. A eso se dedicaron los dos espadas en su mano a mano particular. 

La rivalidad no existió en el ruedo en ningún momento, solo en el cuarto de la tarde El Juli hizo un quite por chicuelinas a un toro de su compañero de cartel, y el maestro Perera le respondió con otro por tafalleras mezcladas con gaoneras. Eso fue toda la rivalidad. En cuanto a su labor se limitaron a soltar algunos muletazos sobre el albero cumpliendo de esta manera con su interpretación del arte que atesoran. La decepción fue total, hasta los espectadores generosos tuvieron que ir amainando sus aplausos en cada toro ya que después de la faena ventajista que El Juli le hizo a su primero, donde volvió a mostrar sus condiciones de pegapases, la corrida tomó un cariz donde ninguno de los dos matadores llegó a dibujar sobre la arena algún muletazo que contuviera una curva en su ejecución. Poco a poco la la tarde fue viniéndose abajo como el cauce de un rio, y los espectadores tuvieron que pedir al presidente que por favor no devolviera el sexto, ya que lo único que deseaban era marcharse a su hogares y olvidarse de este mal trago que les hicieron pasar las dos figuras del toreo.. 



©Pepeíllo.

No hay comentarios: