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viernes, 27 de mayo de 2016

26 de mayo de 2016: Otra tarde de relleno

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros


Ganadería


6 Toros de Parladé. Procedencia Juan Pedro Domecq y Díez, en la línea de Gamero Cívico


Terna:


  • Juan José Padilla: De rojo pasión y oro. Sartenazo de lujo, aviso. Saludos desde la tronera. Estocada desprendida. Algunos generosos espectadores le piden la oreja. Saludos desde el tercio.
  • Iván Fandiño: De verde y oro. Cuatro pinchazos, aviso y cuatro descabellos. El toro tarda en caer. Bronca. Estocada baja. Tímidos aplausos. 
  • José Garrido: De Tabaco y oro. Tres pinchazos y descabello. Silencio. Tres pinchazos. Aviso. Silencio


Presidente: D. Jesús María Gómez Martín.


En el tercero de la tarde cambió el tercio de varas y el toro no fue picado, como ocurrió con toda la corrida..


Suerte de varas: 


  1. Facundo. 641 Kg: En la primera vara se dejó pegar pero terminó defendiéndose. En la segunda se limitaron a cumplir, tanto el picador como su enemigo. Mansote en el caballo y en la muleta no se entregó.
  2. Jerezano. 574 Kg. En la primera entrada hizo una pelea de manso con la cara alta y saliendo suelto de la pelea. En la segunda acudió suelto y salió suelto. El animal manso, blando y de poca casta. 
  3. Liriquillo. 615 Kg: En la primera pelea con el caballo empujó y fue castigado trasero. En la segunda, se rajó y salió huyendo al sentir el hierro. El toro manso y descastado
  4. Fanfarrio. 570 Kg: En la primera vara perdió las manos y se defendió con la cara alta, y en la segunda no se entregó en la pelea. Mansote que se dejó torear en la muleta, pero el torero no lo aprovechó.
  5. Jarrito. 649 Kg: En el primer encuentro con el caballo se dejó pegar y el piquero se agarró arriba, pero el burel salió suelto. En el segundo recibió un picotazo y trasero. Mansote que valió para la muleta, pero descastado.
  6. Inspector. 606 Kg. En la primera entrada el picador marró, y le tapó la salida, evitando con ello que se viera al toro en el caballo. En la segunda vara acudió suelto, empujó el picador se limitó a marcar el castigo trasero. Manso encastado.


Cuadrillas y otros:


En esta ocasión casi se rozó el lleno en el coso venteño. Destacaron en banderillas Diego Ramón Jiménez en el cuarto de la tarde y Antonio Chacón en el tercer para al sexto. En la brega se lució Daniel Duarte en el cuarto.


Comentarios:


Iván Fandiño era el único torero que tenía un cartel para llenar la plaza, pero el de Orduña hace tiempo que perdió la atracción de su muleta y el público salió decepcionado de una corrida donde tanto el ganado como los toreros, demostraron que solo sirvieron de relleno en una feria larga y tediosa, donde actualmente no hay toreros que tengan la clase necesaria para mantener el interés de este montaje. En su primero llegó a la muleta con las fuerzas justas y solo le sirvieron para defenderse en la pelea, pero a pesar de este estado el animal lo desbordó por el pitón izquierdo y el torero no tuvo a su alcance los recursos para poderle, lo que sirvió para descubrir en el torero sus actuales carencias y su desconfianza. En su segundo y ante el abismo de la despedida de la feria sin dejar prendido un detalle de su voluntad torera, quiso enmendar su paso por ella, pero una cosa es querer y otra muy distinta poder. A pesar de ello su enemigo metió la cabeza en las primeras tandas, pero al torero le faltó ese remate que distingue a los que torean y dan pases. Su enemigo ante una muleta que otrora tuvo su poder con toros con poder, pero no con estos desechos de matadero. Suerte, torero. 

Hay que ser realistas, y a Juan José Padilla solo lo utilizan para abrir el cartel donde se anuncian figuras, ya que es un torero que no molesta y lo ofrece con las banderillas y la muleta no sirve para desnudar las mentiras de los que ocupan los primeros puestos del escalafón. Pero de eso a llenar un cartel en esta feria, va un abismo. Ayer de nuevo volvió a dejar en ridículo el tercio de banderillas, clavando a toro pasado, donde solo la ignorancia de ese público generoso, se batía para ver quien aplaudía más fuerte. Solo puso un par asomándose al balcón y fue cuando el toro lo prendió de la taleguilla y le dio un revolcón, del que afortunadamente salió ileso, terminando con ello la página que escribió en esa tarde. Con la muleta aburrió al respetable ante un enemigo que medía las embestidas, y cuando despachó a su enemigo con un sartenazo infame, parte de ese público generoso, pero a la vez desconocedor de las reglas que rigen en estos espectáculos, le pidió la oreja para su torero, ni más ni menos en la primera plaza del mundo. ¿Qué osadía! Su segundo comenzó metiendo la cabeza en la muleta, pero el jerezano no entendió el mensaje de su enemigo y como decía un aficionado próximo, no dio ni un muletazo decente. Eso es lo que hay. Ante tal carencia de recursos, el torero alargó la faena innecesariamente. 

El único toro que llegó a los tendidos por su movilidad fue el sexto y José Garrido no estuvo a la altura de su enemigo. El animal en las tres primeras tandas puso en sus manos el triunfo pero el matador al no saber qué hacer cuando el toro metía la cabeza en la muleta, terminó ahogándole la embestida, buscando el amparo de los terrenos del toro donde se valora más el tremendismo que el toreo, pero el público generoso no entendió la voluntad del torero y silencio su labor. A su primero lo recibió con unos muletazos rematados por alto, y el animal añadió a la faena un recorrido corto por el pitón derecho, ofreciendo el torero medios pases. Ante esta situación se puso pesado aburriendo al personal que le pedían que fuese piadoso y rematara a su enemigo.



©Pepeíllo

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