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viernes, 19 de mayo de 2017

19 de mayo de 2017: Llegaron las figuras


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo 

Corrida de La asociación de la Prensa. 

Ganadería

El Puerto de San Lorenzo, encaste Atanasio Fernández en la línea de Lisardo Sánchez. Mal presentados. Mansos, descastados y blandos. El primero fue devuelto a los corrales y en su lugar salió un sobrero de la ganadería de Buenavista. El quinto lo mandó el presidente a los corrales y en su lugar salió el segundo sobrero de la ganadería de Torrealta, que también fue devuelto, apareciendo en el ruedo un ejemplar del Conde de Mayalde. Por toriles salieron nueve toros., si la memoria no me falla. 

Terna:
  • Sebastián Castella: De malva y oro. Aviso, estocada perpendicular y trasera, 2º aviso. Descabello. Aplausos. Estocada algo delantera, aviso. Silencio. Estocada en el sexto por cogida de su compañero, Javier Jiménez. Silencio. 
  • Alejandro Talavante: De negro y oro. Pinchazo entrando a ley, media estocada trasera y cuatro descabellos. Silencio. Estocada baja que vale. Oreja. 
  • Javier Jiménez: De sangre de toro y oro. Estocada delantera y perpendicular que vale. Silencio. En su segundo fue corneado y tuvo que ser retirado a la enfermería. 

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito.

Un detalle bueno alumbró la tarde en las decisiones que tomó D. Trinidad: devolvió tres toros al corral, tres inválidos e impresentables animales que no debieron salir por chiqueros. Pero otro ensombreció su labor: se doblegó a las exigencias de los taurinos permitiendo que se lidiara un encierro impropio de una plaza de la categoría de Las Ventas. Como se desconocen las actas del reconocimiento, los aficionados fundamentan sus opiniones en base a lo sucedido en el ruedo y ajustándose a estos hechos, solicitó con sus protestas que el presidente no era merecedor de ocupar el lugar de la autoridad competente, junto con los veterinarios, que deberían dar explicaciones convincentes porqué se permitió la lidia de animales sin trapío y sin rematar, en una plaza considerada de primera, dando a entender que quien manda en la plaza no es la autoridad, sino, los taurinos. 

Suerte de varas

  1. Juguetón. 545 Kg: Negro bragado axiblanco. En la primera vara se dejó pegar .y en la segunda recibió un picotazo de avispa. Manso y descastado. En la muleta un carretón. 
  2. Garavito. 515 Kg. Negro. En la primera entrada el piquero castigó al animal en los riñones y le tapó la salida. El toro se dejó pegar, otra alternativa no tuvo. En la segunda entrada recibió un picotazo. Mansote en el caballo. En la muleta se defendió. 
  3. Cardilisto. 506 Kg. Negro. La suerte de varas no existió. El comportamiento de este animal no tuvo definición si no era para el matadero. 
  4. Gironero. 563 Kg: Negro. Hizo una fea pelea en varas, pero el piquero no le hizo ni sangre. En la segunda demostró su condición de manso y salió suelto. Manso y descastado como toda la corrida. 
  5. Cubanoso. 539 Kg. Negro. Cuando sintió el hierro salió huyendo y se fue al picador de reserva. Manso y descastado que no fue castigado en varas, pero metió la cabeza en la muleta con cierta claridad. 
  6. Billetito. 532 Kg: Negro. El piquero no estuvo afortunado las dos veces que acudió al montado. A pesar que no se le vio en el caballo durante la lidia dio síntomas de manso. 

Cuadrillas y otros

En tarde de agradable temperatura, se celebró la corrida en beneficio de La Asociación de la Prensa, a la cual asistió el Rey Emérito en representación de la Casa Real. Los tres espadas le brindaron sus primeros toros.

El coso venteño registró un lleno casi completo. El cartel lo merecía, pero el empresario y los taurinos que mandan, les estropearon la tarde a todos los asistentes echando por los corrales un ganado indigno para cualquier coso que se precie de serio.

En la parte correspondiente a las cuadrillas, destacar en el quinto la colocación de los rehiletes por parte de Juan José Trujillo de la cuadrilla de Talavante. 

Sin embargo en la parte negativa, la cuadrilla de Talavante cumplió durante la lidia del segundo toro como fieles funcionarios, con la misión de no robar aplausos a su matador. 

Comentarios:

Llegaron las figuras y el ganado que presentó la empresa motivó las protestas continuadas de los aficionados, que a la vez se preguntarían: ¿Estos toritos para qué? ¿Para que Castella y Javier Jiménez se colocaran al hilo del pitón y de ahí no lo sacaran ni las protestas de los aficionados exigiéndole que se colocaran en su sitio? Talavante al fin y al cabo en el quinto, un sobrero de la ganadería del Conde Mayalde, un toro que reunía el trapío que deben exigir los veterinarios de la plaza, que visto lo que salió por chiqueros, ayer los taurinos les ganaron por goleada, dejando pasar en el reconocimiento el llamado medio toro, esos que siembran los ruedos de España y algún adelantado a su tiempo, habrá dicho, ¡y por qué no en Madrid! 

Si con este ganado, elegido a capricho por los taurinos, Castella, un torero considerado figura del escalafón, no tuvo la honradez torera de ponerse ni tan siquiera en su sitio, y cuando citaba lo hacía metiendo el pico y rematando los muletazos para fuera, que no harán los otros toreros que no tienen la suerte de ser los elegidos de las empresas. En su primero dio una tanda de derechazos templados, pero acompañados por el pico de la muleta, aprovechando el viaje del toro y escondiendo la pierna contraria. En el toreo al natural uso la misma tónica. En una palabra, de torear, nada de nada, y eso que el toro era un carretón, pero el vicio cuando se adquiera es difícil erradicarlo. En su segundo sentí lo que posiblemente muchos aficionados, que si fuera torero me daría vergüenza, primero realizar ese tipo de toreo ventajista y segundo anunciarme con este tipo de toro. El animal sin recorrido se limitó a defenderse y el coleta a interpretar el toreo en redondo la hilo del pitón. Al final se puso pesado y el presidente le tuvo que enviar un aviso con el fin de que dejara de martirizar a los aficionados.

El primero de Talavante, un animalito sin rematar y protestado, el torero lo recibió con muletazos por alto, con la única pretensión que no rodara por el albero. Su muleta no se acopló en ningún momento a la embestida de su enemigo, que punteaba los remates ya que lo único que hizo fue defenderse, al no tener mucho contenido en su interior, pero el matador tampoco demostró nada que destacara sobre su enemigo. En su segundo tuvo que enfrentarse a un animal que seguramente no estaba en el guión y en esta ocasión el torero demostró su condición de figura. Aunque la faena fue de altibajos, el torero pacense le sacó al toro todo lo que tenía, con un toreo sin descomponer la figura, con naturales hondos rematados en la cadera, que junto con unos vistosos adornos, supo darle a la faena un toque de belleza plástica. 

Javier Jiménez solo mató el tercero. El toro al segundo muletazo se derrumbó en el ruedo. No se podía esperar otra cosa, ya que el animal no se empleó durante la lidia por falta de fuerzas. No tuvieron bastante los sufridores espectadores que el toro rodara por la arena, la interpretación del toreo del matador de Espartinas, hacía daño a la vista de todo aquel que sintiera el toreo inmortal. Es lo que toca vivir a los aficionados con ese manojo de taurinos en los despachos y que ninguna autoridad se atreve a enmendarles la plana. En el sexto y después de una serie de mantazos, en un descuido el animal se lo echó a los lomos, infiriéndole una cornada en el muslo derecho que le impidió continuar la lidia.



©Pepeíllo.

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