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sábado, 3 de junio de 2017

2 de junio de 2017. La vuelta al ruedo en vías de desaparición

Ganadería

Domingo Hernández, procedencia, Juan Pedro Domecq y Díez, en la línea de Juan Pedro Domecq Solís. Toros con romana y de juego variado. El sexto fue aplaudido con fuerza en el arrastre, lo que sorprendió a muchos aficionados. La ganadería tomó antigüedad.

Terna:
  • Enrique Ponce: De azul marino y oro. Metisaca y estocada desprendida. Oreja. Metisaca y media estocada caída y tendida. Oreja. Salió por La Puerta Grande. 

  • David Mora: De berenjena y oro. Estocada baja y atravesada, aviso. Estocada saliendo arrollado y se lleva un revolcón sin consecuencias. Dos descabellos. Saludos. 

  • Varea: De caña y oro. Estocada atravesada y 10 descabellos. Aviso. .Silencio. Estocada desprendida, aviso. Aplausos. 
Presidente: D. Jesús María Gómez Martín

El presidente ha sido uno de los últimos en llegar y da la impresión que ha aprendido la lección rápidamente. Concedió la segunda oreja a Ponce sin mayoría, pero los gritos en los segundos finales antes del arrastre, intimidaron a D. Jesús, y le faltó un mínimo de firmeza que debe reunir el cargo. Tampoco la faena a su primero fue merecedora de tal premio. Los aficionados protestan animales inválidos e impresentables, faenas tramposas y nadie, y digo nadie, incluso los que ocupan el palco tienen en cuenta sus protestas, sin embargo cuando los festivaleros piden los trofeos sus peticiones son escuchadas Son detalles que llevan el signo del triunfalismo que imponen los taurinos. ¡Qué casualidad! ¿Verdad señor presidente? 

Suerte de varas: 
  1. Rocoso. 615 Kg. Castaño. En la primera vara acudió suelto y salió suelto sin nada que destacar en su juego. En la segunda se arrancó con tranco y el piquero se agarró bien. Manseó en el caballo y en la muleta se dejó torear por el pitón derecho.
  2.  Libertino. 618 Kg. Negro. Acudió suelto y no fue castigado y en la segunda entrada el piquero se limitó a marcar el castigo. No se le ha visto en el caballo y cumplió en banderillas y en la muleta. 
  3. Inclusero. 679 Kg.. Negro. En la primera vara acudió suelto y el picador le zurró la badana tapándole la salida. En la segunda manseó y salió suelto. Manso con algo de casta. 
  4. Rumbero. 555 Kg. Negro salpicado. En la primera entrada al caballo se dejó pegar y en la segunda manseó. Manso que se ha defendido en la muleta mostrando dificultades que dio la poca casta que mosotró..
  5. Armador. 638 Kg. Negro listón. Fea pelea si es que se puede definir como pelea lo que el animal mantuvo con el montado. Manso y descastado.
  6. Granaíno. 577.Kg. Negro listón. El toro hizo un juego insulso en el caballo, que dejó indiferentes a los aficionados. Manso con algo de casta.
Cuadrillas y otros: 

Tarde soleada y calursas donde el coso venteño registró un lleno, colocando el cartel de “No hay entradas”.
Varea confirmó la alternativa de manos de Enrique Ponce, de esta manera el torero de Chivas eludía una vez más el abrir plaza. Es la responsabilidad de las figuras, que los aficionados nunca han entendido.
De los toreros de plata se tuvo que desmonterar Ángel Otero al lucirse en la colocación de las banderillas al tercero de la tarde.. 

Comentarios:

Dos horas y tres cuartos duró el festejo. No se devolvió ningún toro, y algunos aficionados abandonaban el coso preguntándose, qué había ocurrido para que un festejo se prolongara tanto tiempo. Alguien tenía que haberle respondido: Ha toreado Enrique Ponce. Si, Enrique Ponce se recreó en su toreo, y se dio un baño de multitudes en las dos vueltas al ruedo, vamos como si hubiera inventado el arte de torear. Pero su salida por la Puerta Grande, dejó un vacío en los aficionados que al final no creían lo que se había producido. Fue una salida insípida, de las se producen actualmente en esta plaza, donde los intereses de los taurinos la han ido hundiendo en la vulgaridad y será difícil que vuelva a recuperar el nivel de exigencia que tenía, si es que la tuvo en algún momento, o fue una falacia.

El caso es que Ponce se fue con sus orejitas camino de la calle de Alcalá en hombros de los subasteros, y posiblemente preguntándose: “Nunca fue tan fácil conseguir este objetivo” Pero el público quedó prendado con la faena a su primero, comenzándola con unos muletazos por bajo tratando de someter al burel y fundamentada sobre la mano derecha, colmada de medios pases sin descomponer la figura, pero eran medios pases, que sirvieron para encandilar al respetable a pedir el trofeo hiciera lo que hiciera con la espada. Y a pesar que el toreo al natural, Ponce, lo dejó para otra ocasión y después de unos muletazos con rodilla en tierra, el de Chivas recetó a su enemigo un metisaca y una estocada desprendida, que no fue óbice para que los espectadores solicitaran la oreja como si les fuera la vida en el envite. No terminó aquí todo, su segundo se defendió en la muleta, el torero valenciano hizo una faena sosa y sin continuidad, pero unos abaniqueos de remate, levantaron al público de sus asientos. Todo estaba preparado para el triunfo. El torero volvió a fallar con la espada, pero eso no importó para que un público entregado con una faena vulgar, volviera a solicitar el trofeo para su torero, pero en esta ocasión sin petición mayoritaria, y los recelos de los aficionados se cumplieron: el presidente quiso en el último momento unirse al festejo triunfalista del público, que a la postre, es el que le interesa a la empresa, 

Varea confirmó la alternativa con un toro que le ofreció unas tandas por el pitón derecho que el castellonense no aprovechó. Eso no fue todo lo malo, el torero prefirió en los primeros compases ir acostumbrado a los presentes que su faena consistiría en llevar por delante el pico y no colocarse en su sitio en ningún momento de la faena. Estos fueron los dos fundamentos de su labor y fue una pena que en el toro de su confirmación, el torero no hubiera tenido el detalle de haber intentado el toreo ortodoxo, que aunque no salga a pedir de boca puede ser reconocido por la afición, pero alguien debió haberle informado que los aficionados en esta plaza no pintan nada. Su segundo fue un manso con algo de casta y el torero no le perdió la cara en ningún momento, lo que ocurrió es que su muleta necesitó algo más de temple. En esta faena se le vio más firme, tratando de dominar a un enemigo que trató de complicar su labor. Tres naturales largos adornaron su faena, pero todos los adornos que vinieron como remate de faena sobraron, excepto el valor que mostró. Habrá que ver a este torero con más calma.

David Mora hizo su tercera comparecencia en la feria y de nuevo dejó una estela de indiferencia en los tendidos. A su primero, un manso con algo de casta, lo recibió con un muletazo desmayado de bella ejecución, pero se encontró con un enemigo con algunas dificultades, consiguiendo algún muletazo bueno en el toreo en redondo y algunos detalles de torería, que no evitaron que el cuadro de su faena quedase a medio pintar, a pesar que cuando conseguía embarcarlo, el toro metía la cabeza haciendo el avión, pero su muleta no tuvo continuidad para ligar alguna tanda. Al natural lo intentó pero a su enemigo le costaba repetir. Su segundo fue un manso descastado que llevó al torero a realizar una faena insulsa. Para aclarar diré que, ni hubo toro ni torero, y al entrar a matar fue encunado por su enemigo, pero que no le impidió continuar la lidia. 

©Pepeíllo.

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