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sábado, 9 de junio de 2018

9 de junio de 2018

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. 

Feria de San Isidro 2018. 31ª festejo del ciclo ferial. 

Corrida de rejones 

“La misma plaza, distinto púbico y los mismo presidentes” 

Ganadería. 

Se lidiaron 6 toros de la ganadería de Los Esparlales de procedencia Murube en la línea de Carmen Lorenzo. Desmochados para tal evento caballista. 

Rejoneadores: 
  • Andy Cartagena; Dos orejas, una en el primero y otra en el quinto. Salió por la Puerta Grande. 
  • Diego Ventura: Dos orejas en el segundo, dos orejas y rabo en el cuarto y una en el sexto. Salió por la Puerta Grande. 
Presidente: D. Gonzalo J. de Villa Parro. 

Concedió en el cuarto un rabo a Diego Ventura después de una buena faena, saltándose a la torera la seriedad de la plaza. Se olía, se mascaba en el ambiente que las decisiones no se toman en el palco, sino que posiblemente vengan impuestas desde sórdidos lugares donde se pactan los triunfos y también los fracasos. Esperemos que esta decisión no le pase factura al presidente y su arrepentimiento le haga tomar decisiones drásticas en su vida profesional, no sería el primero, aunque el mal a la tauromaquia ya está hecho. Aunque a nadie extrañaría que alguien le pidiera explicaciones de esa decisión tan subjetiva. 

Comentarios: 

Algo se venía  cociendo en los ambientes del taurinismo. Esta fiesta necesitaba un aldabonazo para sacarla de donde la han metido los taurinos, algo que irrumpiera en los medios y sirviera de limpieza a la mugrienta gestión de este empresario, para que dejara de vender humo y apuntalara una feria que olía a podrido por los cuatro costados. Todo lo tenía a su favor, lo que los aficionados no esperaban es que la autoridad llegara a este extremo.

Que mejor en una corrida de rejones, aprovechando la seriedad de la plaza y la ausencia de los aficionados que luchan por su prestigio, para darle la puntilla a la tauromaquia, con el único fin de salir airosos del trance fraudulento en que están metidos. El aficionado conoce que este tipo de corridas del “bello arte del rejoneo”, que frase más rimbombante y falsa, ya que nada tiene que ver con el rejoneo de verdad, y por supuesto con el toreo a píe, pero por algo se empieza. Han aprovechado estos seudoespectáculos, donde el fraude que se produce sobre estos animales, que lo ganaderos dicen cuidar con esmero, ha alcanzado cotas difícilmente superables. Con tanto esmero que cuando los venden a las empresas permiten que salgan al ruedo en unas condiciones que deberían sentir vergüenza, solo para complacer las exigencias impuestas por los rejoneadores, pero dice muy poco de la afición del ganadero en cuestión. 

Estos caballeros rejoneadores son los que ayer encandilaron al público festivalero, que saldría ufano de la plaza de toros de Las Ventas, presumiendo de haber vivido un momento cumbre de la tauromaquia, por la concesión de un rabo a Diego Ventura, a la vez que se deleitaran exponiendo su experiencia ante oídos admirados de su hazaña, sin caer en la cuenta que han dejado una herida abierta en la fiesta difícil de cerrar. No hay duda que los caballos muestran una doma exquisita, no hay duda que los caballeros muestran una destreza en el manejo del equino digna de admiración, pero eso debería formar parte de otro espectáculo y no venderlo como la lucha de un caballero con un animal fiero, ya que en las condiciones que el toro sale al ruedo lo único que aporta es un vacío de emoción y a cambio recibe un humillante trato por parte del caballista, ya que para este todo son ventajas, ya que sus preciadas defensas son manipuladas hasta extremos insospechados.. 

Este hecho preocupa a los aficionados ya que puede ser la puerta por donde acceda el triunfalismo ignorante que en la actualidad abona este tipo de espectáculos. Las almas inocentes que forman este colectivo, serán el arma arrojadiza que utilicen los taurinos para romper el eslabón que aún separa la seriedad que existe en el toreo a pie. El primer paso ya está dado, ahora solo queda esperar pacientemente a que se den las condiciones favorables, de un público benevolente y una presidencia complaciente, para borrar de un plumazo la seriedad que el toreo tuvo antaño y que los aficionados luchan por su existencia. 

Ah, me olvidaba, por si alguien tiene interés, el toro se llamaba Bienplantao y salió al ruedo venteño en cuarto lugar. El presidente no dudó en ningún momento en sacar los tres pañuelos, uno tras otro. 

©Pepeíllo.

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