Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de novillos.
“Otro festejo menor para el aburrimiento.”
Ante 8.835 espectadores, según la empresa y que habrá que creerse, y con tiempo veraniego, se lidiaron utreros de Antonio Palla de procedencia Jandilla. Ganado bien presentado, en general mansos en el caballo, sin gota de casta y nobles en la muleta.
Terna:
El Mella. De pistacho y oro. En el primero pinchazo y aviso tras estocada haciendo la cruz. Se regaló el torero los aplausos de los presentes saludando desde el anillo de la plaza. En el cuarto estocada, aviso y 4 descabellos. Silencio.
Cid de María: De blanco y oro. Pinchazo y bajonazo infame. Silencio. En el quinto pinchazo y estocada. Saludos por su cuenta.
Tomás Bastos. De blanco con adornos negros. Estocada y descabello tras aviso. Tímidos aplausos que el torero interpreta como ovación y a punto estuvo de comenzar a dar la vuelta al ruedo. ¡Como mandan los callejones! En el sexto dos pinchazos, en el segundo perdiendo la muleta, aviso y estocada trasera. Silencio.
Presidente: D. Pedro Fernández Serrano.
Sin problemas en su cometido en el debut en el palco. Estuvo acompañado por la experiencia de José Cabezas Porras, “Joselito Calderón”, que todavía aguanta el tirón de sus años. ¡Hasta cuando “Joselito"!
Suerte de varas:
Un pero a los montados. Continúan tapándoles la salida a los bureles, y aún no encuentro una explicación. Continúan montando jacos que son verdaderos tanques, produciéndose una desproporción en la pelea entre un armado jaco hasta las pezuñas y un montado que taladra hasta donde le permite la puya a los pobres utreros que se prestan a mostrar su casta o mansedumbre ante ellos. Destacar a Juan Melgar en el quinto. Picó arriba las tres veces que el novillo acudió al caballo.
CUADRILLAS.
No anduvieron mal los rehileteros. Se entretuvieron en cumplir en su labor. Destacó Iván García en el sexto en el tercio de banderillas, en especial en el segundo par. El animal le apretó para los adentros y en terrenos de toriles y el mostoleño encontró el sitio para dejar los rehiletes cuadrando en la cara del utrero. También se lució durante la lidia del tercero.
TORO A TORO
1º Aviador: N. 37. 530 kg. Negro. Colorado ojo de perdiz. En el primer choque con el tanque del montado, no se entregó en la pelea, se repuchó y salió suelto. En la segunda fue castigado trasero, se defendió y volvió a salir suelto.
2º Marchoso N. 25. 520 kg. Negro listón. Acudió suelto desde los medios sin colocar, el piquero desde su lugar privilegiado, le arreó el castigo. En la segunda entrada acudió presto pero el montado tendría compasión con el novillo. Midió el castigo.
3º Bravo. N. 24. 519 kg. Colorado. En la primera entrada el piquero desde las alturas del penco, no tuvo compasión, le tapó la salida y el utrero se dejó pegar. En la segunda no se entregó y salió suelto.
4º Dictador. N. 9. 535 kg. Negro listón. Lo colocó el torero en suerte con un galleo garboso y el novillo se dejó pegar con fijeza pero sin emplearse. En la segunda en piquero marró y el novillo salió suelto sin comprobar su comportamiento. Es la suerte que marca el comportamiento del animal y en esta ocasión mostró su mansedumbre.
5º Gamonillo. N. 28. 487 kg. Colorado chorreado. Las tres veces que acudió al caballo el picador se agarró arriba. En la primera salió suelto, en la segunda volvió a salir suelto y sin castigar y en la tercera repitió el mismo comportamiento. ¡Bien picador! Espero que aprendan sus compañeros y dejen de montar una carnicería cada vez que acude un toro al caballo.
6º Aviador. N. 7. 529 kg. Negro listón. En la primera entrada acudió sin colocar en suerte. El piquero le tapó la salida y en cuanto, giró el caballo el animal salió suelto buscando la salida de la dehesa. Ante tal despropósito, cualquiera hubiera hecho lo mismo. En sus garbeos por el ruedo, por su condición de manso, se encontró con el picador que tapaba puerta y le zurró la badana y como es normal en estos tiempos, tapándole la salida.
Crónica:
Qué decir de los toreros que se prestaron a lucir su arte. ¿Dónde está el futuro? No lo sé. Posiblemente en los despachos. Lo único que mostraron fue que se presentaron ante un ganado sin exigencias, noble, y se dedicaron a colocar la muleta en el lugar que ven más posibilidades de correr menos riesgo, mientras los tendidos comían pipas o estaban de tertulia. El caso es que esta nueva generación trata de vender a los espectadores cantidad en lugar de calidad. Los tres anduvieron en la misma línea, y para más castigo de los tendidos, pasándose de faena. Alguno se permitió prolongar su labor con bernardinas. De vez en cuando soltaban algún muletazo que abrigaba alguna esperanza de cambiar el desarrollo del festejo, como ocurrió en el primero de El Mella, que templó algunos pases de principio de faena templando las acometidas de su enemigo, pero con esto terminó el toreo. O como le ocurrió en el cuarto, quiso jugársela ante un noblote y sosote animal recibiéndolo de hinojos para calentar al personal de los tendidos, pero ellos ya estaban calientes sobre todo los de sol, pero cuando comenzó con el toreo serio llegó también la vulgaridad. Lo intentó al natural y al primer muletazo casi le da un disgusto.
El primero de Cid de María llegó a la muleta apagado. El torero alcalareño quiso animarlo con unos estatuarios, pero en cuanto lo sometió el utrero perdió las manos. No llegó ni a mancharse el blanco terno. Su segundo enemigo no quiso pelea, se limitó a seguir la pañosa como fiel colaborador del torero. En su intento el novillero recibió un aviso.
El primero de Tomás Bastos no debió encontrarse a gusto acudiendo a la muleta y sus embestidas no fueron claras, punteaban el engaño y el torero portugués no encontró el temple necesario para corregir ese defecto. También tuvo que enviarle la presidencia un aviso y para qué. El sexto y después de sacarlo a los medios el novillo comenzó a defenderse en la pelea que mantuvo con el trapo rojo que le presentaba el novillero. Al intentarlo por el izquierdo casi le da un disgusto.
©Pepeíllo.
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