domingo, 12 de abril de 2026

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de novillos.

“Seis silencios para un futuro poco prometedor”

Primera novillada de la temporada y ante 8.239 espectadores, se lidiaron 4 novillos de Hermanos Sánchez Herrero, de procedencia Juan Pedro Domecq Díez en la línea de María Antonia Fonseca, Aldeanueva y dos de López Gibaja, 4º y 6º, de procedencia Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio, en la línea de El Torero. Según los papeles, claro. En general bien presentados, pero en general de juego muy deficiente, descastados y blandos. Se libro de este desastre el quinto, que mostró mansedumbre pero con casta. La tarde fresca obligó a los espectadores a abrigarse para evitar males mayores.

Terna:

Jesús Romero. Presentación. De blanco y plata. En el primero estocada baja, aviso y cuatro descabellos. Silencio. En el cuarto pinchazo y estocada que hace guardia y descabello. Silencio.

Mariscal Ruiz: De azul pavo y oro. En el segundo estocada desprendida, aviso. Silencio. En el quinto un recital con la espada. Dos metisacas, dos pinchazos y estocada baja. Le dieron un aviso mientras el novillo se agarraba a la vida teniendo una muerte brava. Silencio.

Pedro Andrés. Presentación. De berenjena y oro. En el tercero dos pinchazos perdiendo la muleta y dos descabellos tras aviso. Silencio. En el sexto estocada caída perdiendo la muleta y dos descabellos tras aviso. Silencio.

Presidente: D. José Antonio Rodríguez San Román. (Repite).

El tercero salió sin fuerzas del caballo por la mala lidia y debió tener un detalle con la afición devolviéndolo a los corrales. Por lo demás, sin problemas para la presidencia.

Suerte de varas:

Ni quieren ni desean esmerarse en su labor los piqueros. Dejan estrellarse a los animales en el peto, pican traseros y en lugares de su anatomía que les causan mucho daño, les tapan la salida, sin tener en cuenta que si no fuera por ellos tendrían que colgar el castoreño. Todas las tarde sale uno de ellos que debe hacer de malo. En esta ocasión le tocó a Rafael Agudo, dejó al tercero para el arrastre. Este mismo individuo en el sexto, y estando tapando, puerta quiso abandonar el ruedo sin que el presidente hubiera cambiado en tercio. El empleado llegó a abrirle la puerta. La profesionalidad ante todo. ¿En que estaría pensando el señor tocado de castoreño? ¿En cobrar por su trabajo?

CUADRILLAS.

La vulgaridad arrolló a los subalternos. Mal durante la lidia, novillos sin colocar ante el caballo, acudiendo al jaco sin que nadie pusiera orden sobre el albero, sainetes en el tercio de banderillas como ocurrió en el quinto, En fin, el capítulo continuará en el siguiente festejo. Por desgracia.

TORO A TORO

1º Princes: N. 8. 501 kg. Colorado ojo de perdiz. En la primera entrada al montado, acudió suelto y fue castigado trasero. No se empleó y mostró escasez de fuerzas. En la segunda se dejó pegar, no se empleó y se repuchó. En la muleta estuvo por encima del torero.

2º Ratonero N. 14. 530 kg. Negro. Pitado en el arrastre. No lo pararon y acudió al caballo a la salida de un capotazo. No se empleó. En la segunda entrada se arranco de largo pero no tuvo fijeza empujando en el peto y salió suelto. En la muleta mostró blandura y no dio opción al torero, que tampoco mostró detalles.

3º Mogón. N. 19. 485 kg. Negro. En la primera vara marró el picador y el animal se metió debajo del peto. Cuando el piquero lo enganchó le arreo mientras el toro sin fijeza empujaba en el peto sin orden ni concierto. La pelea fue desigual y el animal salió muy debilitado. En la segunda entrada acudió suelto y no se empleó. Tampoco podía. En la muleta no tuvo fuerzas para una pelea digna.

4º Aperrado. N. 24. 503 kg. Negro. (López Gibaja). Sin colocar acudió al caballo y el montado desde su mastodonte cubierto hasta las pezuñas, lo castigó bajo. En la segunda vara salió suelto al sentir el castigo. En la muleta no dio opciones al matador, tuvo poco recorrido.

5º Cachorro. N. 66. 519 kg. Colorado ojo de perdiz. Mala lidia recibió el burel. El piquero se limitó a sujetarlo pero marcando el castigo bajo pero sin levantar el palo del morrillo. En la segunda entrada recibió enésimos capotazos sin colocar en suerte y salió suelto sin castigar. El animal llegó a la muleta pidiendo guerra, pero el matador no mostró recursos.

6º Expresivo. N. 6. 496 kg. Negro. (López Gibaja). En su primer enfrentamiento con el caballo el piquero desde su tanque lo castigó trasero, el animal se limitó a empujar con fijeza. En la segunda vara se arrancó de largo y el picador se limitó a marcar el castigo arriba. El animal se dejó todo lo que podía ofrecer en la primera vara.

Crónica:

Seis silencios recibieron los novilleros y no sería por qué no pusieron interés en sus labores, pero el intento estuvo muy distante con el conocimiento, el saber y el querer. Un ejemplo, Mariscal Ruiz en el quinto y después de recibirlo frente a toriles, le ofrecieron una mala lidia y el animal llegó a la muleta con ganas de plantarle cara al torero, y éste en lugar de someterlo le recetó unos muletazos por alto. La casta del novillo le hizo soltar la cara en cada muletazo y anduvo punteándole la muleta durante toda la faena. El torero no supo, o no pudo encontrar el mando que necesitaba Cachorro. Al primero de su lote lo recibió de muleta en los medios con dos banderazos y cuando intentó el toreo por el pitón derecho anduvo al hilo durante toda la faena, al cuarto muletazos el novillo barrió la arena del ruedo. Lo demás fue un animal defendiéndose por la escasez de fuerzas. Al intentarlo por el izquierdo, ni toro ni torero mostraron nada que interesara a los tendidos. Solo resta comentar que en esta ocasión pareó el torero, pero tampoco dejó nada para el recuerdo.

Jesús Romero en su primero intentó lucirse con el capote, el novillo se desplazó bien por ambos pitones, pero le falto comunicar con los tendidos. Con la muleta y después de brindar recibió de hinojos a su enemigo en los medios, el novillo le apretó y tuvo que rectificar y comenzar su labor de pie. Lo desarmó en los primeros muletazos faltándole acopló y temple a la faena. Por el pitón izquierdo a pesar de tener las fuerzas justas, le ofreció unas embestidas nobles, pero el torero no encontró el sitio adecuado. Todo lo que vino después fue un quiero y no puedo. En el cuarto lo intentó con el capote pero el utrero le presentó dificultades. Al comienzo de faena la escasez de fuerzas del novillo le hizo revolcarse por la arena. No hubo ni toro ni torero y las palmas de tango comenzaron a acompañar su labor por la falta de contenido y por la pesadez. Aunque hay que resaltar que fue en este novillo donde la presidencia no tuvo que enviar a viso. Hoy, dados los tiempos que corren, tiene su mérito.

En su primero Pedro Andrés intentó con el capote y el novillo se desplazó bien por ambos pitones, pero… El animal debido al castigo recibido en el caballo, al tercer muletazo rodó por la arena. El torero intentó lucirse, pero no tuvo enemigo. Se pasó de faena y consiguió aburrir a los tendidos. Al sexto lo recibió frente a toriles saliendo apurado de la suerte. En el último tercio el novillo llegó si fuerzas para la lidia, perdiendo las manos durante la faena y terminó defendiéndose en la pelea. Cuando lo intentó al natural no se olvidó de citar con el pico de la muleta, y si son novilleros con poco bagaje profesional, no habrá ninguna duda que esto se lo enseñan en las escuelas taurinas.

Así está el futuro.

©Pepeíllo.

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