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sábado, 12 de mayo de 2007

San Isidro 2007 2ª : Ni un detalle

11-5-2007

Toros: De Lagunajanda. Encaste: Juan Pedro Domecq
  • Domingo López Chaves: De azul marino y oro. Sablazo infame y cinco descabellos. Silencio. Pinchazo hondo atravesado, saliéndose de la suerte, pinchazo hondo caído y cinco descabellos. Silencio.
  • Eduardo Gallo: De grana y oro. Pinchazo sin soltar y estocada caída. Silencio. Estocada. Silencio.
  • Pedro Gutiérrez “El Capea”: De azul y oro. Estocada caída citando fuera de cacho. Silencio. Estocada que vale. Silencio.
Preside la corrida D. Jesús Martínez Moreno


Se dice pronto, ni un detalle que llamara la atención a los aficionados, ni por parte de los toreros ni de los toros. Parece que estaban todos de acuerdo en interpretar el mismo guión y no salirse de él para que nadie se sintiera molesto. Comenzando por los toros que son los que ponen a cada torero en su sitio, o por lo menos así debería ser, no demostraron nada de lo que el ganadero comentaba previo a la corrida.

Él vendría con mucha ilusión a la supuesta primera plaza del mundo, con el ganado elegido de antemano con mucho esmero, y si eso era la crema de su ganadería, que será lo demás, por no tener no tuvo ni presentación y algunos de ellos fueron protestados por falta de trapío. De fuerzas, las justas, vamos, para ser devueltos todos ellos, pero el Usía prefirió no alargar mucho la tarde, a pesar de eso, devolvió dos de ellos, el quinto y el sexto, obligado por las protestas airadas de los aficionados, que si no llega a ser así, ni eso. Ya me dirán en qué se parece esto a la primera plaza del mundo. Los que salieron como sobreros no mejoraron el comportamiento de sus antecesores, siguieron en la misma línea y si no fuera porque tenían distinto hierro, no se hubieran notado los cambios.

En cuanto a los toreros, todos salieron con la lección aprendida. Torearon fuera de cacho, metiendo el pico de la muleta, rectificando terreros continuamente, perdiendo pasos, es decir, con todas las ventajas del mundo. Muchos aficionados se preguntaban ¿Para qué vienen a la supuesta primera plaza del mundo? Para esto que no vengan, y si lo hacen que exijan ganado de garantías y que se dejen de historias del medio toro y encima hecho un cadáver.

¿Para qué están los veterinarios? ¿Para cobrar sólo? Pues, que desaparezcan de este circo taurino y por lo menos saldrá más barato asistir a este tipo de festejos a todo aquel que siga sintiendo la fiesta como hay que sentirla, con afición, esperando que un día se produzca el milagro de que salga por toriles el toro íntegro para el que quiera ponerse delante de él.

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