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jueves, 17 de mayo de 2007

San Isidro 2007 6ª : No encontró tarro de las esencias

15-5-2007

Toros de Núñez del Cubillo. Encaste: En la línea de Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio.

  • Morante de la Puebla: De nazareno y plata. Pinchazo bajo trasero, saliéndose de la suerte. Indiferencia. Dos pinchazos y estocada trasera y tendida Tímidas protestas.
  • Curro Díaz: De purísima y oro. Tres pinchazos entrando sin convicción y tres descabellos. Silencio. Pinchazo y golletazo de juzgado de guardia. Aplauso y pitos cuando va a iniciar la vuelta al ruedo.
  • Pedro Moya, “El Capea”: De tabaco y oro. Estocada entrando fuera de cacho. Silencio. Pinchazo sin soltar, estocada. Indiferencia.
Preside la corrida D. Julio Martínez Moreno

Según comentaba un aficionado próximo a mi localidad, en esta ocasión Morante de la Puebla no abrió el tarro de las esencias. Creo que hay que matizar algo más respecto a esto: no lo abrió porque no la encontró, ni tampoco lo buscó. Estuvo desdibujado toda la tarde. El primero al recibirlo de capote, le echó la cara arriba y a partir de ahí se acabó Morante. Después lo intentó en los quites que le correspondieron, en el tercero y en el del perdón, pero tampoco se hizo perdonar.

El que sí buscó el tarro de las esencias fue Curro Díaz, y lo encontró, el suyo claro, no nos confundamos, en su segundo enemigo, un toro blando, como toda la corrida, que se dejó torear hasta que se rompió embistiendo en redondos. Después, cuando lo intentó por el izquierdo, el toro estaba sin fuerzas y se quedaba corto. Aunque falló con la espada y el premio se limitó a recoger los aplausos desde el tercio, los aficionados salieron del coso venteño, toreando en redondos, eso sí, de arriba abajo y de fuera para dentro, cerrando la serie con un pase de pecho eterno. Su primero fue un toro que hizo una bonita pelea en varas, pero el piquero de turno le tapó la salida y le zurró la badana como si le fuera la vida en el intento. Así fue, que el toro llegó a la muleta embistiendo casi por compromiso.

Morante, como decía, sólo se dejo ver en su primero en un quite aseado, después entró en la vulgaridad típica de estos toreros que no saben quedarse quietos cuando no ven las cosas claras. Su segundo, un novillo con la cabeza desarrollada y supuestamente tocado de pitones, comenzó la faena dándole pases por alto y terminó de la misma manera, totalmente desconfiado. Supongo que el empresario le pagaría, sin vulgaridad y sin ningún tipo de desconfianza. En fin, otra vez será, Morante.

De El Capea, poco que decir, ya que tampoco se esperaba mucho de él. Es un coleta que no cala en los tendidos. En su primero, citó de largo y el toro acudió con buen tranco, permitiéndole dar una serie de redondos aseados, pero ahí se acabó todo, entrando su faena en la vulgaridad que nos tiene acostumbrados este torero. En su segundo, otra de lo mismo, toreando al hilo del pitón, quedando descolocado entre un pase y otro, y la gente pensando en abandonar la plaza con la mayor brevedad para poder comentar en las tertulias los redondos de Curro Díaz.

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