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sábado, 19 de mayo de 2007

San Isidro 2007 8ª : Sobró casi todo

17-5-2007

Toros: 1º, 2º y 4º de Gavira. Encaste: Domecq, en la línea de El Torero. 3º, 5º y 6º de El Cortijillo. Encaste Núñez.

  • Antonio Ferrera: De berenjena y oro. Ocho pinchazos y dos descabellos. Aviso. Pitos. Dos pinchazos y un bajonazo. División de opiniones cuando saluda desde el tercio.
  • Serafín Marín: De rosa y oro. Media estocada arriba. Silencio. Media estocada, perpendicular y delantera, aviso y un descabello. Silencio.
  • Salvador Cortés: Nazareno y oro. Bajonazo infame saliéndose de la suerte. Silencio. Tres pinchazos, aviso, estocada caída y atravesada.
Preside la corrida D. Manuel Muñoz Infante.

Se viene debatiendo desde hace tiempo entre los corrillos de aficionados sobre el número de corridas que se celebran en la feria taurina de San Isidro, y sobre todo que hay muchos carteles que no dan la talla para esta plaza. Bueno, sin que nadie se sienta molesto, diremos que este era uno de ellos, como por supuesto ya ha habido otros. Este es el tipo de cartel que si la corrida se hubiese celebrado fuera de feria la plaza no hubiera registrado más de la mitad del aforo. Pero si vamos directamente a lo ocurrido, ahí es donde verdaderamente nos damos cuenta de la calidad de lo acontecido.

La ganadería de Gavira se esperaba con cierta expectación motivada por el juego que dio el verano pasado, pero ahí quedó todo, en esperanza. Antonio Ferrera se quejaba de que no se valoraba su esfuerzo porque bajo su criterio se jugaba la vida, exponiendo mucho tratando de agradar al público. En casi todas las plazas se agradece el esfuerzo que hacen los toreros, sobre todo los banderilleros, y tienen su público, pero hay que recordarles a todos ellos que los aficionados valoran ese esfuerzo, pero que cuando clavan los rehiletes a toro pasado todo el esfuerzo anterior no vale para nada, y esa es la tónica general.

En su primero, salvo el pundonor que puso en el tercio de banderillas, no se le recuerda ni un detalle torero. Con el capote todo fueron trapazos, y con la muleta, por cambiar la frase, diré que al natural comenzó a dibujar mantazos, toreando para fuera, sin mando y con todos los pases rematados con enganchones, eso sí, el toro iba a todos lo envites, pero ese es el problema que tienen muchos toreros que cuando el toro mete la cabeza están invitados al fracaso. Eso sin contar que en la suerte de varas el toro anduvo por sus fueros, no le pusieron en suerte ninguna de las dos veces que el toro fue al caballo. En el cuarto, la misma lección, con la agravante de que no fue picado. En la muleta fue el toro quien le marcó los terrenos donde quería la pelea y fue una pena porque tenía una embestida para haberse hecho de oro toreando, pero...

Serafín Marín, en su primero, adoleció del defecto que tienen muchos toreros en la actualidad: que no paran al toro de salida con el capote, y que es lo que ocurre, que el burel campea a sus anchas por el ruedo sin fijeza y cuando salen los montados es picado por el que le viene en gana, mientras el matador y sus peones son meros espectadores. Con el caballo blandeó y cuando llegó a la franela el toro perdía las manos en cuanto le bajaba la muleta, y esto unido a que el torero no se acopló, la faena adoleció de lo fundamental y el espectador se aburrió de lo lindo. Su segundo, un sobrero de El Cortijillo, engañó a los tendidos ya que en la primera vara empujó con fijeza, pero al segundo puyazo se rajó. Con la muleta dio dos series en redondos de muletazos templados y ligados, pero al natural el toro protestaba y después de porfiar con su enemigo, consiguió sacar dos naturales buenos.

Salvador Cortés le tocó en suerte un sobrero de El Cortijillo que fue protestado con su flojera, pero el Usía, desoyendo las quejas del público, lo mantuvo en el ruedo. En la faena de muleta el torero estuvo vulgar, perdiendo pasos y haciendo uso de las ventajas que ofrece hoy el toreo moderno. A la tercera serie es cuando se dio cuenta que tenía un toro que había que torear cruzándose y echándole la muleta a la cara, pero eso son palabras mayores. Su segundo, un sobrero de Couto de Fornilhos, no se entregó en el capote y fue muy mal picado, porque hay que mencionar que aunque los toros entran al caballo dos veces es por puro formulismo ya que se están picando con un picotazo sólo, luego, esta plaza ya se está pareciendo a cualquiera de nuestra geografía. ¿Cuál será el siguiente paso que den estos taurinos corruptos? El tercio de banderillas fue un desastre. Con la muleta el toro tenía una embestida descompuesta, pero cuando lo embarcaba y lo llevaba toreado el toro metía la cabeza bien, pero para sacar algún muletazo limpio tuvo que dar docenas de mantazos, pero ese es el toreo moderno, si quieres lo coges y si no, lo dejas.

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