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domingo, 20 de mayo de 2007

San Isidro 2007 9ª : Nefasto

18-5-2007

Toros de: Valdefresno. Encaste: Atanasio Fernández, en la línea de Lisardo Sánchez.

  • Miguel Abellán: De blanco y oro. Dos bajonazos infames sin el menor pudor. Silencio. Estocada. Silencio. Pinchazo, estocada y cinco descabellos. Silencio.
  • Sebastián Castella: De nazareno y oro. Cinco pinchazos y descabello. Aviso. Silencio. Estocada. Bronca. Estocada. Dos orejas. Salida por la puerta grande.
  • Miguel Ángel Perera: Cogido en el segundo de la tarde al realizar el quite, entró en la enfermería para no salir.
Preside la corrida D. César Gómez

Hace algún tiempo, a un periodista le dio por decir que un torero se había inventado un toro, por supuesto inválido. Los aficionados no daban crédito a lo que leían, ellos que van a la plaza con frecuencia y saben de qué va esto, aparte de conocer los males que atacan la situación actual de la fiesta tienen que soportar que personajes de este tipo escriban esas tonterías. Alguien le corrigió diciendo que un torero se puede inventar un toro cuando tiene delante un animal peligroso sin un pase y se la tiene que jugar para sacarle lo que no tiene, poniendo en peligro su integridad física.

Ayer la tarde fue nefasta en toda su dimensión, toros cadavéricos desde el primero hasta el último que tenían que haber devuelto en serie, toreros insulsos, toreando fuera de cacho, aliviándose, apurando el tiempo que el reglamento les concede para la lidia de sus toros con unas lidias insoportables, aburriendo al personal sin el menor respeto. El Usía, acompañado por un asesor taurino más nefasto aún que él, se permitió el lujo de no devolver ningún toro.

Con todo y con eso, al primer quite de la tarde que le correspondió hacer a Miguel Ángel Perera, en el primer toro de Castella, va y se deja coger en un pase muy ajustado por gaoneras, tan ajustado que puso al toro en la obligación de echárselo a los lomos. Pasó a la enfermería para no salir más. Aparte de esto, y para liar más la tarde, el tercero, que lo lidio Abellán, fue el que tenía que haber salido en cuarto lugar por el orden de lidia, y el que lidió Castella en cuarto lugar, en realidad tenía que haber salido en quinto lugar. En fin, un lío, y como colofón, va Castella y la lía en el sexto, dividiendo a los aficionados. No hay ninguna duda de que el toro era una ruina y lo que ocurrió es lo que ocurre siempre por esas plazas de nuestra España, que el toro sale echo un cadáver, no se pica porque no es necesario, como está ocurriendo aquí, no se devuelven, ni por equivocación del presidente de turno, como ocurrió aquí, y si después de todo esto el animal queda con las fuerzas justas para que el coleta de turno le dé los cuarenta muletazos de rigor, pues objetivo cumplido, como ocurrió aquí.

En esta plaza el triunfalismo ha germinado como la hierba en primavera, es lo que ha buscado el taurinismo y creo que lo ha encontrado. Dejándonos de cuentos, los espectadores van a la plaza a pasárselo bien y les importa un comino si el torero está toreando aliviándose o no, y si el toro es un cadáver o no, el caso es justificar la petición de orejas y cuantas más mejor, con esto justifican lo que han pagado por la entrada, y no se sienten timados. En una palabra, la integridad de la fiesta es lo que menos importa.

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