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domingo, 1 de junio de 2008

San Isidro 2008 23ª: Corrida de expectación corrida de ......

30 de mayo de 2008.

Toros de: Adolfo Marín. Encaste: Albaserrada.
Terna:
  • El Fundi: Estocada trasera y tendida. Silencio. Gran estocada que cae rodado el toro. Oreja.
  • Diego Urdiales: Media arriba. Saludos desde el tercio. Media arriba. Silencio.
  • Talavante: Estocada caída y trasera. Silencio. Pinchazo atravesado, estocada algo delantera, descabello, aviso y descabello. Saludos desde el tercio.

Preside la corrida: D. Trinidad López-Pastor.

Si no fuera porque la plaza se ha estado llenando tarde tras tarde durante toda la feria se podría decir que los toros de Adolfo Martín habían llenado a reventar los tendidos, porque salvo en las andanadas correspondientes a la tercera edad, donde se veían algunos claros, en toda la plaza no cabía un alfiler. Pero ya se sabe, corrida de expectación, y llenazo de las arcas de la empresa, corrida de decepción. El ganado estuvo muy justito de presentación, salvándole el desarrollo de sus defensas, blando en general y aunque no llegó a decepcionar su juego en el caballo, tampoco se lucieron. Se podría decir sin caer en el equívoco, que se dejaron pegar. Pero claro, a este encaste hay que pedirle más, y ahí era donde se basó la decepción del aficionado.

En cuanto a los toreros, salvando la estocada de El Fundi a su segundo y la faena de Talavante al sexto de la tarde y la seriedad en el toreo de Urdiales, tampoco hubo mucho que destacar, unas veces porque los toreros no supieron sacarle a los toros lo que estos tenían y en otras porque faltó la materia prima de la fiesta.

El Fundi, ante un primero de poca clase para la muleta, no quiso poner al toro en evidencia y brilló a la misma altura, perdiéndole pasos y mostrándole lo que no se debe enseñar a un toro que tiene la capacidad de desarrollar sentido. En su segundo, una raspa de burel que le salvaba la cabeza, no pudo con él al recibirlo de capote y con la muleta y ante un enemigo a la defensiva por falta de fuerzas, pero con nobleza, anduvo consintiéndolo con oficio, hasta sacarle algún natural limpio, pero al final se pasó de faena. Al entrar a matar entró por derecho y cobró una estocada a ley, meciéndose entre los cuernos del toro y salió con la taleguilla destrozada.

Diego Urdiales es un torero que imprime a su toreo mucho temple y ayer lo demostró en sus dos enemigos, aunque no pudiera lucirse por diversas causas. A su primero le recetó unas verónicas muy ajustadas y el toro iba bien por ambos pitones, pero ante la falta de profesionalidad, primero de los picadores, muchos de ellos han hecho que los toros modifiquen su comportamiento después de acudir al caballo haciéndolos reservones al castigarlos con puyazos normalmente traseros y bajos y esta vez no fue una excepción, y de los subalternos que dieron con los palitroques un festival de incompetencia profesional ya que tuvieron que pasar cuatro veces para colocar cuatro palos, el torero se encontró con un animal poco apto para el lucimiento. Me hubiera gustado saber qué estaba pensando el matador al ver el sainete que estaban montando sus peones ante un toro que no trasmitía ningún peligro, sólo el que se habían inventado ellos. Supongo que después no se olvidarían de cobrar por su trabajo. En la faena de muleta, y después de unos muletazos templados, el toro se volvió probón y el torero algo desconfiado y no le mandó en el toreo al natural que llevó a cabo, no obstante, estuvo muy digno durante toda la faena visto el material que tenía enfrente. En su segundo, uno de los toros más serios de la corrida, blandeó y este hecho restó a la faena de muleta todo signo de interés. En redondos no pudo bajarle la mano porque el toro no lo permitía y por el pitón izquierdo era un mulo.

Alejandro Talavante tuvo en su primero a un toro bonito de cabeza y que anduvo de salida buscando la puerta de la dehesa y al no encontrarla decidió tirar hachazos en los primeros capotazos que recibió dando con ello la sensación de que las fuerzas no le sobraban. Pero ante esta situación no crean que el piquero trató de hacer su trabajo bien, no, picó trasero y no le dio la gana de rectificar, para qué lo iba a hacer si iba a cobrar igual. Con la muleta, tanto el toro como el torero, demostraron pocas ganas de agradar, el toro por tener poco recorrido y el torero por no intentar sacarle al toro algo más. En segundo, y ante un toro protestado por su falta de fuerza y de entrega, el picador se limitó a marcar con la vara, y en banderillas no se empleó. Con la muleta comenzó la faena al natural pero colocándose en la oreja y claro, este tipo de toro no admite este tipo de toreo. A partir de aquí el torero estuvo muy decidido y valiente sacándole todo el partido que el toro tenía, el único problema es que falló a espadas, esfumándose toda posibilidad de triunfo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pepeillo: ha sido una grata sorpresa encontraar casualmente,hoy 13-06, sus crónicas de varias corridas.

Sorpresa grata y satisfacción por encontrar un criterio objetivo, honrrado, basado en los principios de la tauromaquia, tan poco practicados por los toreros: Matadores, subalternos,y sobre todo por los picadores. Principios escondidos a drede, tergivesados y hasta vilipendiados por los "diestros" y su corte.

Muchas gracias. Enhorabuena. Cuente conmigo. Bajo del 8.