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sábado, 10 de mayo de 2008

San Isidro 2008 2ª: Viva la casta

9 de mayo de 2008

Toros: 1º, 2º, 3º, 4º y 6º de Baltasar Ibán. Encaste: Contreras. 5º de Valdeolivas, encaste Núñez y Marqués de Domecq, siendo devuelto y en su lugar salió un toro de Navalrosal, encaste Núñez.
Terna:
  • El Fundi: Estocada por derecho. Aviso. Aplausos y pitos cuando saluda. El toro aplaudido en el arrastre. Estocada. Aviso. Silencio. El toro aplaudido en el arrastre.
  • López Chaves: Pinchazo en los bajos. Pinchazo atravesado y dos descabellos. Silencio. Pinchazo caído. Silencio.
  • César Jiménez: Dos pinchazos y bajonazo. Silencio. Bajonazo, pinchazo, aviso. Pinchazo descabello perdiendo la muleta. Pitos.

Preside la corrida: Julio Martínez Moreno

Viva la casta, aunque sea mala, porque a través de las dificultades que puedan presentar los toros con esta característica mantiene la atención del aficionado y valora a los profesionales que tienen la valentía de anunciarse con ellas. Dentro de unos años, cuando los taurinos hayan conseguido eliminar estos tipos de encastes, los que asistan a las plazas y sólo conozcan el comportamiento de los toros de carril, los que se dejan pegar doscientos pases y el torero no tenga que demostrar que posee los recursos para dominar a una fiera porque ya nacerá dominada, entonces la suerte de varas habrá desaparecido, y cuando salga una corrida encastada que pueda poner en evidencia a los coletas del momento, sacarán toda la artillería informativa al servicio del taurinismo reinante y dirán que los toros no sirvieron.

Por suerte aún no ha llegado esta situación y lo que se pudo ver ayer en Las Ventas es que hay toreros que por desgracia no conocen el oficio para enfrentarse a toros de estas condiciones y sí quedan aún aficionados que velan por marcar la diferencia entre unos toreros y otros. Pero cuando ese previsible futuro sea una realidad, no será necesario echar a los leones a un torero que hasta la fecha ha sido cuidado entre algodones por las grandes empresas, toreando corridas escogidas sin que haya sido necesario demostrar las cualidades de torero o lidiador que le hayan encumbrado. Los aficionados no tendrán que vivir la experiencia de ver a César Jiménez, con un desconocimiento total de las reglas del oficio que ha elegido, supongo que por afición, tratando de torear a unos toros con una miaja de casta, aunque sea mala, con unas precauciones impropias de un torero que aún le queda por demostrar que quiere ser algo en la profesión que ha elegido. Así le fue, sus dos enemigos aprendieron rápidamente la lección y fueron complicándole la labor que no supo solventar con el oficio que requería la ocasión.

La corrida que envió el ganadero venía justa de presencia, como es típico en este encaste, pero con todo y con eso había que ponerse delante de ellos y dominarlos, toreándolos o en su defecto lidiándolos. El primero de El Fundi fue un toro que tuvo un comportamiento variado, escarbó y le costó arrancarse en el segundo puyazo, pero cumplió en su pelea con el caballo. Fue un toro que había que llevarlo muy toreado. No obstante, consiguió templar la embestida en algún muletazo suelto, pero se le coló dos veces y tomó sus precauciones. En su segundo consiguió sacar de las gargantas de los aficionados los primeros olés de la tarde toreando de capote, cargando la suerte y meciendo el percal atemperando la embestida del toro. Hizo una buena pelea con el caballo, pero a la salida de la primera vara dio una vuelta de campana que acusó posteriormente. En la faena de muleta la bondad del toro lo dejó en evidencia, ya que el torero dio un recital de cómo no se debe torear, ofreciendo a los espectadores una serie de mantazos fuera de cacho que fueron recriminados por los aficionados.

A López Chaves le tocó un primer toro complicado, ya que de salida le costaba humillar. En la suerte de varas el astado sacó la casta que tenía dentro y en el primer envite con el caballo derribó empujando con fijeza. En la segunda vara fue de largo al caballo y se agarró bien el picador, Javier González, pero los aficionados nos quedamos con las ganas de verlo en otra vara porque el USIA, incomprensiblemente cambió el tercio. En banderillas se dolió y con la muleta se quejaba en los pases por bajo que le dio el coleta, pero este toro necesitaba un torero con poder para someterlo. No obstante, López Chaves estuvo muy digno. Su segundo, un sobrero de Navalrosal, un toro que se dejó pegar en el caballo y que puso firmes a todos los que se encontraban en el ruedo, recibió una lidia infame por parte de Aguilar Granados. El matador no estuvo fino con la muleta, aunque se dobló con él al comienzo de la faena, no lo sometió lo necesario y el toro terminó defendiéndose

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