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domingo, 18 de mayo de 2008

San Isidro 2008 9ª: Democracia

16 de mayo de 2008

Toros de: Marqués de Domecq. Encaste: Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio.
Terna:
  • Rafaelillo: Estocada trasera perdiendo la muleta. Aplausos y pitos cuando saluda. Estocada trasera, caída y atravesada saliéndose de la suerte. Silencio.
  • Iván Vicente: Estocada trasera, caída y tendida. Aviso y cuatro descabellos. Silencio. Estocada desprendida. Silencio.
  • Javier Valverde: Dos pinchazos. Se echa el toro y se levanta, otros dos pinchazos. Silencio. Pinchazo trasero y estocada baja. Aplausos y vuelta con protestas.

Preside la corrida: D. César Gómez Rodríguez.

La corrida de toros es un espectáculo donde el público puede expresar su opinión y a través de ella marcar el curso de la misma. El pago de la entrada le da permiso a opinar sobre la actuación de los participantes, pero teniendo en cuenta que existe un código ético que sirve para calificar con la máxima igualdad la actuación de los protagonistas, teniendo en cuenta determinados factores como; condición de figuras, lo que cobran y, sobre todo, el ganado que torean y las condiciones que ofrecen en la lidia.

Con relación a la calificación de los toreros, hay plazas que son más exigentes que otras, se ha escrito mucho del rigor con el que el aficionado de Las Ventas trata a los toreros, tanto durante sus actuaciones como a la hora de premiarlas, y es precisamente aquí donde se producen con frecuencia discrepancias de opiniones entre determinados sectores de la plaza. Ayer, sin ir más lejos, vivimos una de ellas. En el sexto de la tarde, el público solicitó la oreja para Javier Valverde que el presidente no concedió al ser la petición minoritaria. Como premio de menor cuantía el torero dio la vuelta al ruedo. Este hecho fue protestado por parte de los espectadores ya que consideraron que el torero no había estado a la altura de las circunstancias para merecer ese premio. Esto es lo que se llama “Democracia en estado puro”. Cada uno opina lo que siente y a veces, lo que quiere.

Comenté anteriormente que hasta para la petición de los premios existen unas normas y que éstas debían cumplirse con rigor. La faena que realizó el torero era una de esas que calan en los sentimientos del público, ya que al ser volteado el torero por su enemigo, sin consecuencias, durante la faena de muleta, y con la taleguilla destrozada, siguió toreando hasta que despenó al burel. Pero no hay que olvidar que mató de un pinchazo y una estocada baja, y sin entrar a valorar su actuación con meticulosidad, estuvo por debajo de las condiciones del toro y el premio solicitado fue excesivo.

El ganado que envió El Marqués de Domecq tuvo problemas en el reconocimiento, donde le rechazaron dos toros y tuvo que completarla con otros de los ocho que había traído. Su presentación fue muy desigual y salió escasa de fuerzas y mansa, pero sacó casta y esto fue un inconveniente para los toreros. El primero del lote de Rafaelillo, un toro atacado de kilos, anduvo buscando la salida y al no encontrarla su único recurso fue mansear. En la faena de muleta fue un toro sin recorrido y midió mucho al torero y al echarse la muleta a la izquierda casi le levanta los pies del suelo, pero el murciano tampoco intentó hacer la faena que el toro requería. Su segundo se quedó sin picar debido a la escasez de fuerzas, y las pocas que tenía las dejó para la faena de muleta, pero Rafaelillo, excepto en dos muletazos bajándole la mano, no le encontró el sitio que el toro demandaba ya que le costaba tragarse los pases.

A Iván Vicente le devolvieron el segundo de la tarde, un toro justo de trapío e inválido, corrió turno y salió en su lugar el quinto. Un toro que no fue picado, y en la faena de muleta creo que se equivocó en su planteamiento. Lo recibió con unos pases por alto y en cuanto se descuidó, el toro le puso los pitones en el cuello. Debió bajarle la mano para enseñarle al toro quién era el que mandaba. Todo lo que vino después fue consecuencia de lo mismo. Toreó al hilo del pitón, tanto en redondos como al natural, no remataba los pases y en algunos momentos de la faena lo desbordó, teniéndole que perder pasos. En fin, es el torero moderno, donde tienen que hacer a todos los toros la misma faena, sino, no vale.

Su segundo, un sobrero del Jaral de la Mira, fue un toro que tardó en salir al ruedo. El toro se preguntaría para qué darse prisa si el toreo bueno requiere tranquilidad y sosiego. En la muleta intentó doblarse con él, pero, incomprensiblemente desistió en el intento y por ese motivo fue el toro el que se adueño de la situación. Pases no rematados, perdiendo pasos, en conclusión, el toro por un lado y torero por otro.

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