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viernes, 30 de mayo de 2008

San Isidro 2008 21ª: Seis silencios

28 de mayo de 2008.

Toros de: Valdefresno. Encaste: Atanasio Fernández.
Terna:
  • José Ignacio Uceda Leal: Estocada. Silencio. Dos pinchazos y estocada trasera. Silencio.
  • Curro Díaz: Pinchazo hondo trasero y cinco descabellos. Silencio. Estocada arriba y siete descabellos. Silencio.
  • Salvador Vega: Pinchazo, estocada casi entera desprendida. Silencio. Estocada atravesada. Silencio.

Preside la corrida: D. César Gómez Rodríguez.

Ninguno de los tres toreros dio ayer la medida necesaria toreando para que el público presente les dispensara una humilde ovación por las labores realizadas, y eso que esta plaza está muy fácil este año. Así fue. Los toros de Valdefresno fueron lo que vienen siendo en los últimos años, hasta un aficionado se permitió el lujo de indicarles a los responsables de la plaza que no venga más este ganado. ¿Qué nos apostamos que siguen viniendo? Estas empresas que gestionan el coso venteño deben tener un pacto con los hermanos Fraile ya que estos no faltan nunca a la feria y fuera de ella no hay temporada que no acudan.

Las pocas virtudes que tuvieron los toros se encargaron, primero los piqueros y después los banderilleros, de que no llegaran a la muleta, y si alguna se les escapó, los toreros no supieron aprovecharlas. Por ejemplo, en el segundo de la tarde, que le tocó en suerte a Curro Díaz, un torero fino donde los haya capaz de romperse las muñecas toreando con la misma facilidad que pega la “espantá” al mínimo suspiro de su enemigo, su cuadrilla tuvo que pasar seis veces por la cara del toro para clavar cuatro palos. ¿Dónde está el toro por muy bobalicón que haya sido seleccionado para que se luzca el figura de turno, que no llegue a la muleta avisado? El torero lo intentó, y con ello dio unos muletazos con sabor, pero el toro estaba como ausente en la pelea. Su segundo llegó a la muleta hecho un cadáver debido a muchos factores.

El primero, la mansedumbre, que le llevó a saltar la barrera. La costalada fue de órdago, y así quedó el pobre animal, marcado para toda su vida. En segundo lugar, el picador no midió el castigo y le dio para ir pasando, llegando incluso a taparle la salida. Durante la faena de muleta, en cuanto le bajaba la mano, casi perdía la verticalidad y los aficionados más preocupados de increpar a los responsables del desaguisado que de lo que ocurría en el ruedo.

El primero de Uceda Leal no valía un duro y de mansa condición, no obstante, por si había alguna duda, el picador picó trasero como viene siendo normal en esta profesión, llegando a la muleta con poco recorrido, pero con todo y con eso el torero no pudo con la poca casta que el toro sacó a relucir, claro, al no mandar el torero, quien lo hizo fue el toro, limitándose aquel a darle trapazo tras trapazo. A su segundo lo recibió con unas verónicas ajustadas abrochadas con la media. El picador no picó y lo poco que hizo fue bajo. Debían cambiarle el nombre a esta profesión, cada vez tiene menos sentido.

El primero de Salvador Vega salió huyendo de su primer contacto con el hierro. Sin embargo, en el segundo, apretó y casi derriba, pero el picador llevaba la lección aprendida y para variar le tapó la salida. En la suerte de banderillas tuvieron que darle infinidad de capotazos para colocarlo en suerte, y claro, después quieren que llegue a la muleta para que su matador se luzca, triunfe y le vuelvan a contratar en otras plazas. Es paradójico el comportamiento de los toreros de plata. A su segundo, un toro escaso de fuerzas, el torero no tuvo la habilidad de pararlo de salida, y el Usía a la mínima cambió el tercio. Cuando los picadores hicieron su aparición en el ruedo el toro fue de un picador a otro mostrando su mansedumbre, vamos, como en una capea pero en la llamada “primera plaza del mundo”. En la pelea con el caballo el toro no se empleó y fue protestado por su invalidez, pero el Presidente se debió equivocar y saco el pañuelo blanco en lugar del verde, claro, los aficionados “que no tienen ni idea”, y a la vez son exigentes, comenzaron a gritar eso de: “toro, toro”, etc. El toro metió la cabeza en la muleta pero el torero no supo que hacer con ella.

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