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miércoles, 20 de mayo de 2009

19 de mayo de 2009: De rondón

19 de mayo de 2009

Toros de Núñez del Cubillo.
Terna:
  • El Juli: Estocada trasera habilidosa saliéndose de la suerte y descabello. Silencio. Estocada trasera y tendida y 3 descabellos. Silencio.
  • El Cid: 3 pinchazos y bajonazo. Pitos. Pinchazo hondo y 2 descabellos. Aplausos.
  • Miguel Ángel Perera: Bajonazo de lujo. Silencio. Estocada casi entera y un descabello. Silencio.
Presidente: Manuel Muñoz Infante.


De rondón se coló el quinto toro de la tarde, un toro encastado y casi me atrevería a decir, que bravo, de nombre Aguafría, aunque a veces es difícil discernir entre casta y bravura. Sería buena señal que cuando termina la corrida, el público abandonara la plaza discutiendo sobre estas cualidades, como hacía el supuesto amigo del inolvidable D. Joaquín Vidal, D. Mariano, que en tardes de triunfos subía por la calle de Alcalá toreando con su invisible muleta..

Con mucha tristeza abandonaban los aficionados el coso venteño hablando de los cinco cadáveres que salieron por toriles, y que una aficionada, durante la lidia del tercero de la tarde, tuvo que gritarle a uno de los toreros de los que pisan en la actualidad con más fuerza el escalafón : "Eso, con toros, Perera". En estas corridas donde aparecen las figuras a justificarse, ya que Madrid ni quita ni pone, no se deja nada al azar, y si sale algún imprevisto siempre le toca al más desprotegido, taurinamente hablando, claro.

Y así ocurrió, que en el quinto de la tarde saltó la sorpresa, un toro sin trapío pero que sacó a relucir sobre el albero lo que debe tener un animal de su estirpe, casta y bravura. Fueron varias las novedades que se presentaron con este toro, fue picado arriba por Manuel Jesús Ruiz, muy bien pareado por El Alcalareño, sobre todo en el primer par, pero la novedad fue que El Cid, un torero nacido y forjado en corridas duras, estuvo por debajo de su enemigo. Fue una lucha desigual, llena de emoción, y después de una serie de tanteo con la derecha se echó la muleta a la izquierda y en las primeras series tuvo que perderle pasos ya que no podía con la acometividad de su enemigo. El toro.se comía la pañosa y el torero, en esta ocasión no sacó a relucir su poder lidiador ni el mando de su poderosa muleta, y lo que sí mostró fueron algunas precauciones impuestas por el toreo moderno, perder pasos, citar fuera de cacho y sacar al toro para fuera, en lugar de tratar de romperlo ganándole terreno. Esas artimañas valen para el toro "artista", que no aguantan ni un soplido y en manos de figuras que no conocen otro tipo de toreo porque nunca han tenido la necesidad de salirse fuera de su guión taurino, pero cuando se conjuga la casta y la bravura en un animal de esta raza… Decir en su haber que nunca perdió la cara a su enemigo. Cuesta imaginarse a un toro de estas condiciones en manos de toreros que llenan las plazas de glamour, allá donde los contratan, y todos los días están en las primeras planas de la revistas que no hablan de la crisis y sí de las virtudes de estos valientes personajes.

De los dos cadáveres que lidió El Juli, el segundo tenía un pitón derecho que iba de largo con una claridad asombrosa, pero como dicen los taurinos el toro debía tener algún peligro sordo ya que el torero-figura no se atrevió a cargar la suerte y claro, ese tipo de toreo, y tratándose de un torero que aún manda en el escalafón y que cobra como tal, no se le consiente en Madrid..

Perera en su inválido primero sacó a relucir solo temple, pero esa cualidad si va acompañada con los trucos del toreo moderno, no vale. Su segundo, otro inválido que trató de disimularlo citándolo desde los medios, en cuanto lo sometía bajándole la mano, el toro perdía la verticalidad y claro, venir a Madrid con este tipo de toros, ya podrás Perera.

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