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martes, 19 de mayo de 2009

18 de mayo del 2009: Decepción

18 de mayo del 2009


Novillos de: La Quinta. Encaste Santa Coloma, en la línea de Joaquín Buendía.

Terna:
  • Daniel Martín: Pinchazo, estocada algo contraria. Aviso y 2 descabellos. Silencio Estocada. Silencio despectivo.
  • Mario Aguilar: 2 pinchazos. Aviso y estocada delantera. Silencio Pinchazo y sartenazo que el público aplaude. Silencio.
  • Miguel Ángel Delgado: 7 pinchazos. Aviso y 3 descabellos. Silencio. 4 pinchazos, bajonazo atravesado y 4 descabellos. silencio


Los novillos de La Quinta lidiados ayer en Las Ventas decepcionaron, tanto por su presentación como por su juego, y ya que estamos metidos en harina, también decepcionaron los toreros y en especial los piqueros. Daba pena ver a los novillos prácticamente sin trapío, que parecían ratas moviéndose por el albero, medir su bravura ante unos mastodontes cubiertos hasta los dientes y en sus grupas unos caballeros, de profesión, piqueros, que sin ningún tipo de compasión picaban trasero y sin medida en el castigo dejando a algunos de sus enemigos para el arrastre. Después, y una vez finalizada su labor, seguían el desarrollo de la lidia desde los burladeros del callejón. ¿Que pensaran estos caballeros cuando el maestro de su cuadrilla, se vea impotente para sacarle un pase al pobre animal que ellos han dejado para el arrastre? ¿Sentirán vergüenza por la tropelía realizada? ¿Se sentirán orgullosos, comentándoles a sus compañeros lo suave que le han dejado al toro a su maestro, para que éste se luzca? De lo que no que no hay duda, es que son unos incompetentes en su profesión, porque, después de lo que se produjo ayer, no hay duda que pican trasero porque les da la gana. Lo que no ha llegado a entender el aficionado aún, es, el porqué. Algún día se sabrá.

Los novilleros tampoco anduvieron finos, y las oportunidades que se les presentaron no supieron aprovecharlas, ya que se limitaron a interpretar el torero moderno en toda su extensión, primando la cantidad en lugar de la calidad y las dificultades que salieron a relucir no supieron solventarlas con dignidad. Así estuvo Daniel Martín en su primero, un novillo que tenía alguna dificultad, ya que le costaba humillar y no se empleaba en el engaño y lo único que tomó fueron precauciones y ventajas. En su segundo y ante un sobrero del Jaral de la Mira, precioso de lámina, y que metió la cabeza con clase repitiendo hasta la saciedad, el torero no supo que hacer con el. Los aficionados protestaron porque se había dejado ir sin torear a un buen novillo.

Mario Aguilar, se vio en su primero ante un novillo que el picador lo trató sin ninguna compasión, y como consecuencia llegó a la muleta con poco recorrido y sin trasmisión. El torero tampoco corría la mano para alargar la embestida. Supongo que le pediría explicaciones a su picador, Manuel Sayago. Ante la raspa de su segundo no se acopló y en descuido le levantó los pies del suelo, al parecer, sin consecuencias.

A Miguel Ángel Delgado le devolvieron su primero y se corrió turno, lidiándose con ello el quinto de la tarde. Un burel con la fuerzas escasas y aunque el torero anduvo con mucho temple y suavidad, sobre todo en redondos, al natural le costó acoplarse, y cuando ya tenía al público encandilado, falló a espadas. A su segundo, otro sobrero de El Jaral de la Mira, lo recibió de salida con unas talaveranas y fue un novillo que le costó pararse y al torero, acoplarse a su embestida, y la faena estuvo llena de ventajas, perdiéndole pasos y toreando fuera de cacho. No hay duda que los aficionados tenemos que ir acostumbrándonos a ese tipo de toreo o no volver a las plazas.

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