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lunes, 17 de mayo de 2010

16 de mayo de 2010: Lleno hasta la bandera

Toros de: 4 de Los Bayones, encaste Lisardo-Atanasio, y dos, 4º y 5º de José Luis Pereda, procedencia, Núñez.
Terna:
  • Gabriel Picazo: Pinchazo hondo delantero que vale. Silencio. Pinchazo, aviso, estocada delantera y caída y descabello. Aplausos y pitos cuando saluda.
  • Emilio de Justo: 8 pinchazos, metisaca, 3 avisos y el toro al corral. Silencio benevolente. Pinchazo y estocada vaciando la embestida del toro. Silencio.
  • Israel Lancho: Pinchazo, metisaca en los bajos de juzgado de guardia. Silencio. Estocada. Silencio.
Preside la corrida D. Trinidad López Pastor.

La plaza se llenó hasta la bandera y, aunque alguien podría decir que en la andanada de la tercera edad había algún hueco, es posible, pero otro más escrupuloso le respondería, sí, pero los que no asistieron se quedaron con la entrada en el bolsillo. Tardes como la de ayer es la que la empresa de Madrid y cualquier otra desea. Un lleno a rebosar en la plaza, un cartel de tres toreros modestos que sumadas sus actuaciones en la temporada pasada no llegan a la docena y un ganado sin ninguna garantía, y supongo que si la empresa les hubiera regateado le hubieran ofrecido la corrida gratis por tal de anunciarla en Madrid.

Así de duro es el panorama taurino, y no tengo nada en contra de estos chavales, ojalá hubieran aprovechado las oportunidades que les brindaron varios de los bureles que saltaron al albero de Las Ventas para romper el maleficio del éxito que les persigue, a ellos y a muchos de sus compañeros que sueñan con la faena que les encumbre al éxito y que el tiempo, juez implacable de la verdad, rompe en pedazos.

Como decía, los toros de ayer salieron con el comportamiento típico del encaste Atanasio. Remolones de salida, la mayoría buscando los terrenos de nadie y sin emplearse en el capote, llegando muchos de ellos a mansear en el caballo, pero según transcurría la lidia iban mostrando ese punto de casta que hace que el aficionado mantenga la atención en el ruedo, algunos hasta ofrecieron en bandeja el triunfo a su torero, pero estos no debieron verlo así.

A Israel lancho se le vio con muchas precauciones y sin sitio, posiblemente motivado por la cornada tan fuerte que sufrió el año pasado. La afición le dedicó una ovación al comienzo de la corrida como señal de agradecimiento al torero.

En la actuación de los toreros de plata destacaron Domingo Navarro y los pares de Julio Robles en el primero de la tarde. Sin embargo, el picador Juan Carlos Sánchez le pegó un marronazo al segundo toro de la tarde que casi le quita la piel en vida al pobre animal.

Emilio de Justo tuvo la suerte a su alcance y la dejó escapar. Se dedicó a practicar el torero moderno, fuera de cacho y metiendo todo el pico que encontraba en su camino y claro, así no se busca el triunfo. Al final el “presi” le tuvo que enviar los tres avisos porque no encontró el hoyo de las agujas en su enemigo. Su segundo, un toro gazapón, no encontró la fórmula para pararlo y templar las embestidas que su enemigo tenía.

Gabriel Picazo en su primero, un manso que le costaba acudir a los engaños, se lo sacó a los medios y consiguió algunos muletazos templados llevándolo muy tapado y metido en la muleta, pero tuvo el defecto que ha impuesto el toreo moderno y que ningún torero es capaz de escapar de sus redes: “El toreo ventajista”. En su segundo, y ante un toro que metía la cabeza con nobleza, el torero consiguió algunas series templadas por el pitón derecho, ya que por el izquierdo tenía menos recorrido, pero con todo y con eso consiguió sacarle una serie de naturales tirando del toro. El único pero a su actuación es que se puso pesado y tomó esta plaza como si fuera la de Benidorm, con todos mis respetos hacia esa plaza, y al final solo le faltó hacer el salto de la rana.

©Pepeíllo

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