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sábado, 14 de mayo de 2011

13 de Mayo del 2011: Sin comentarios

Toros de: Juan Pedro Domecq:
Terna:
  • Uceda Leal: Silencio y oreja protestada.
  • Juan Bautista: Pitos y pitos
  • Morenito de Aranda: Silencio tras aviso y silencio.
Preside la corrida D. César Gómez Rodríguez.

Poco había que comentar ayer entre los aficionados, ya la tarde transcurrió sin pena ni gloria, y eso que se cortó la primera oreja de la feria. Uceda leal fue el se atrevió a desorejar al cuarto toro de la tarde, con una faena al revés, rematada con una buena estocada. Dicen los aficionados que la derecha es para adornarse, y así debería ser, pero el toreo moderno se ha impuesto y claro, el público metido también en la modernidad, así lo entendió. Es el llamado público orejero.

Uceda Leal vació de contenido al toro con derechazos templados, pero con series que dejaban al aficionado con la miel en los labios, porque con dos pases las cerraba con el de pecho, o con lo que saliera, y a recoger aplausos. Cuando se echó la muleta a la izquierda el toro le dijo que el ya había embestido demasiado y que se cantara otra. Eso es hacer la faena al revés, y claro, eso también tiene su premio, pero no una oreja. El que si se lució en este toro fue Antoñares que puso dos buenos pares de banderillas, destacando en el segundo. Al primero de su lote, suponemos que le salvaría la cabeza en el reconocimiento, ya que de trapío estaba muy justito como casi toda la corrida. Un toro con cuerpo de novillo que manseó y buscaba el amparo de las tablas. El torero se lo sacó a los medios y allí no quiso plantar cara al torero, pues con todo y con eso, el coleta estuvo por debajo de las condiciones de su enemigo.

A estos toros artistas los veterinarios de la plaza le permiten todo, da igual que vengan bien presentados o no, todos pasan el reconocimiento sin problemas, para que se van a preocupar, si después van a caer en manos de toreros ventajistas que no van a aprovechar las condiciones que le ofrecen para el triunfo. Aunque la corrida fue mansa en líneas generales, todos los toros pusieron al alcance de los toreros el triunfo, si estos no lo consiguieron es porque no sacaron a relucir la capacidad torera que exigía la ocasión.

Así pudimos ver a un Juan Bautista desdibujado en su lote, sin sitio, que pasó por Madrid como alma en pena, sacando a relucir todas las ventajas que el toreo moderno ha puesto a su disposición.

Igual le pasó a Morenito de Aranda, que se contagió de sus compañeros y en su primero comenzó con redondos olvidándose que el toreo de calidad está en la izquierda, y cuando quiso reaccionar era demasiado tarde. Eso sí, aunque el toro repetía con clase, el torero, incomprensiblemente, cortaba las series con dos muletazos, cerraba con el de pecho, y a recoger aplausos. Eso, no es el toreo. Cuando quiso torear al natural se había quedado sin toro. En su segundo, muy justo de trapío, al tomar la franela se dobló con él, pero, ahí terminó todo. Lo que vino después fue una faena acelerada, como si los aficionados tuviera prisa en abandonar la plaza, cuando el toreo requiere templanza, sacando a relucir las ventajas que en ningún momento le pidió el toro, ya que no hizo ningún extraño durante toda la faena, pero el torero quiso estar precavido y eso fue lo que hizo

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