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lunes, 14 de mayo de 2012

13 de mayo de 2012: Otra corrida de saldo


Toros. 4 toros de Valdefresno y 2 de El Vellosino, lidiados en 2º y 4º lugar.

Terna:

  • Matías Tejela: Media estocada tendida y trasera y un descabello. Estocada trapera, caída y atravesada saliéndose de la suerte. Pitos.
  • Miguel Tendero: Estocada casi entera caída y atravesada, saliéndose de la suerte. Silencio. 3 pinchazos y descabello. Silencio benevolente.
  • Juan del Álamo: Estocada trasera que hace guardia y 5 descabellos División de opiniones cuando saluda desde el tercio. Metisaca, 3 pinchazos, estocada trasera y tendida y 3 descabellos. Silencio benevolente.
Suerte de varas: Salvo el primero, que se dejó pegar con fijeza, los demás mansearon en el caballo
  • Primero: Caraalegre. En la primera vara fue picado trasero. El toro empujo con fijeza pero el piquero le tapó la salida. Perdió las manos. En la segunda vara fue picado trasero.
  • Segundo: Entra al caballo suelto y al sentir el hierro sale huyendo del montado. En la segunda vara al sentir el hierro salió huyendo de la pelea. Manso con descaro.
  • Tercero: Marquesino En la primera entrada al caballo se duerme en el peto, pero no lo pican. En la segunda vara lo sujeta el piquero, pero no lo castiga.
  • Cuarto: Alpargatero. Lo pica trasero tapándole la salida, mansea y sale suelto. En la segunda vara lo dejan fuera del lugar donde se encontraba el caballo, cuando acude al montado sale suelto sin castigo. Manso.
  • Quinto: No quería pelea, buscando los terrenos de nadie. Cuando acude al caballo lo sujeta solo, pero no le tapa la salida. En su segunda entrada al caballo no quiere pelea y continuó manseando.
  • Sexto: Guerrito En su primera entrada al caballo no lo castiga y sale suelto. En la segunda vara se marcha al reserva y éste le zurra la badana. Manso.
Presidente: La actuación de D. Manuel Muñoz Infante no influyó en el transcurso normal de la lidia, salvo que permitió que se lidiara una corrida mal presentada, con algunos ejemplares impropios de una plaza de toros..

Estos empresarios se van superando. Cada tarde es peor que la anterior y los que se vistieron de luces no aportaron nada que los aficionados no esperasen de antemano. Salieron por chiqueros toros que causaron la crispación en los tendidos, y pusieron en entredicho la autonomía de los veterinarios y de los representantes de la autoridad. Y eso que habían sido rechazados cuatros toros de la ganadería titular, El Vellosino, y la corrida tuvo que ser remendada con cuatro ejemplares de Valdefresno. Hay ganaderos que aún tienen un atisbo de honradez y algo de romanticismo y cuando se produce una situación de este tipo, retiran toda la corrida. Sin embargo hay otros que permiten dejar un retal como muestra. Un retal que hizo reflexionar a la concurrencia comentando: si esto es lo ha pasado el reconocimiento, como sería lo que han rechazado los veterinarios. Ese no es el camino, ganadero.

Los dos toros que se lidiaron de El Vellosino, uno en segundo lugar, fue protestado por su mala presentación, feo de hechuras, sin defensas y sin trapío, confirmando lo que todo aficionado conoce: en Madrid se ha impuesto el medio toro, como ocurre en cualquier otra plaza, ya que al empresario le saldría a precio de saldo. Hubo algún espectador que llegó más lejos, invitando a la empresa y a los veterinarios que abandonaran la gestión del coso. Sus razones tendría. Este toro le tocó en suerte a Miguel Tendero. Mas que suerte se podría decir mala suerte, ya que el chaval tuvo que soportar la crispación del público. Pero el torero tampoco hizo nada para aplacar su desaliento. Al animal le costaba humillar, pero cuando lo sometía el toro metía la cabeza con claridad, pero, siempre ocurre lo mismo, estos toreros no saben hacer otra cosa que colocarse donde no deben y embarcar al toro en la muleta dejando un pitón y medio fuera. En fin un desastre. El segundo de la ganadería titular, lidiado en cuarto lugar, fue un manso para mostrar en un escaparate esta condición.

Tampoco los toros de Valdefresno fueron una fuente de bravura ni de presentación: al contrario, el quinto fue protestado por su escaso trapío, mansearon y algunos de ellos pusieron en entredicho la capacidad lidiadora de los toreros y de sus cuadrillas cuando tenían que colocarlo en el caballo. La bravura en esta raza de animales está casi desaparecida. El primero de la tarde mostró blandura y lo mantuvo en pie la poca casta que el toro tenía y que le puso en bandeja al torero un triunfo que Tejela no supo aprovechar. Ya se sabe: el toreo moderno, torear fuera de cacho, meter el pico de la muleta y rematar los pases a dos metros de distancia. Este toreo aun no ha calado en esta plaza, y lo que es más preocupante, es difícil encontrar a un coleta que pueda hoy con un toro que posea ese bien tan preciado por el aficionado que es la casta, y si llega a dominarlo toreando, sacarle la bravura, pero eso en la actualidad es casi una utopía.

El segundo del lote de Tejela, fue un manso que no plantó pelea en ningún momento al torero, salía huyendo de los capotes, y cuando llegó a la muleta lo hizo defendiéndose debido a la escasez de fuerzas. El torero ante este panorama decidió abreviar, hecho que el respetable le agradeció. Tendero en el quinto de la tarde se encontró con otra papeleta similar a la de su primero, un toro protestado por escasa presentación. La pelea en varas no existió y cuando llegó a la muleta intento someterlo por bajo pero su enemigo lo desarmó y el astado se limitó a mostrarle al torero el camino de sus querencias: chiqueros.

Al tercero de la tarde, sin trapío, le salvaba la cabeza. Medía un metro de pitón a pitón, pero como a sus hermanos de camada le sobró blandura y le falto casta. Juan del Álamo consiguió sacarle dos largos naturales que animaron a la concurrencia que ante tal escasez de toreo, parecía un espejismo lo que estaban viendo. A continuación dio una serie de tres naturales abrochados con el de pecho, pero todo terminó cuando se hizo presente el toreo en redondo, lleno de ventajas, despegado y con el pico presente en todos los muletazos. Una estocada que hizo guardia terminó con cualquier hilo de esperanza para el triunfo del coleta. Su segundo, un manso de saldo, comenzó a buscar la querencia nada más aparecer en el ruedo, complicándole la vida a la cuadrilla que no encontraba la manera de ponerlo en suerte ante el caballo. Con la muleta le costaba tragarse los muletazos, con esto el torero llegó a ponerse pesado y no estaban las cosas en los tendidos para perder el tiempo en estas minucias.

©Pepeíllo

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