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martes, 15 de mayo de 2012

14 de mayo de 2012: Oreja de regalo




Corrida de novillos: 4 de Buenavista y 2 de Fernando Peña, lidiados en 4º y 6º lugar. Terna:
  • Conchi Ríos
  • Tulio Salguero
  • Gonzalo Caballero (Nuevo en esta plaza).

Novillos
  • Primero: Indiano: Lo pica trasero y derriba al montado en un acto heroico ya que estos caballos son auténticos mastodontes imposibles de derribar. En la segunda entrada al caballo lo pica trasero y le barrena el lomo. Así las gastan estos individuos del castoreño con el consentimiento del torero de turno.
  • Segundo: Juncoso: En la primera vara hizo una fea pelea con el caballo y en la segunda lo picó bajo, rectificando posteriormente.
  • Tercero. Palmero. Acude suelto al caballo y el montado lo pica trasero y con saña. En la segunda entrada le tapa la salida y le arrea de lo lindo. El torero después lo invitaría a cenar.
  • Cuarto. Melenitas: En la primera vara mostró signos de mansedumbre, tratando de quitarse el hierro de encima. En la segunda lo picó trasero, pero sin mostrar acometividad.
  • Quinto: Mesonero: Acude al caballo suelto y el piquero marca el puyazo sólo, el novillo mostró mansedumbre tratando de quitarse el hierro de encima. En la segunta vara marcó el puyazo.
  • Sexto: Agüero. Un toro de 528 Kg. En la primera vara fue picado en la paletilla, letapó la salida y le castigó sin piedad. En la segunda entrada lo picó en el 9, y dejó al pobre novillo hecho un trapo. Para estos señores no hay ley, hacen en el ruedo lo que les da la gana, con el beneplácito de su matador. ¡De pena!

Incidencias: El primero de la tarde fue sustituido por un sobrero de la ganadería de Couto de Fornilhos, al romperse el cuerno derecho al derrotar en la barrera, a la altura del tendido 8, cuando hizo hilo persiguiendo al torero de plata Raúl Corralejo desde el anillo de la plaza. El torero salió ileso debido a la fortuna que en esta ocasión fue su aliada. Destacar que ningún compañero se le ocurrió salir para echarle un capote, y nunca mejor dicho.

Mucha ilusión le tuvo que hacer a Gonzalo Caballero la oreja que le concedió el presidente y muchas ganas de conceder trofeos debieron tener los que la solicitaron, ya que el torero se durmió dando la vuelta al ruedo en honor de multitudes. El chaval no se lo creería y pensaría: voy a recrearme en esta suerte ya que posiblemente no vuelva a repetirse. La afición le desea que se cumplan sus deseos, pero, por favor, que tenga un poco de compasión a los que estamos en los tendidos, porque con esta sequia de arte, los festejos se hacen interminables. Cuando quisieron despenar a los seis novillotes, eran las nueve y media de la noche, y en la plaza no sirven la cena.

El chaval mostró con la muleta variedad, imprimió temple a sus muletazos y toreo al natural con la mano derecha, y un hecho importante, estuvo en novillero, no en figura de cortijo como otros compañeros suyos, que torean como si estuvieran de vuelta. Pero su faena estuvo llena de altibajos, lo desarmó dos veces y claro, esos detalles en esta plaza pesan mucho. Una vuelta al ruedo hubiera sido más justo. Lo demás es llenar de ilusiones un esportón que al final le resulte pesado. El novillo estuvo mostrando su mansedumbre durante toda la faena. En su segundo y después de habérselo dejado su picador para el arrastre, se puso pesado, seguramente intentando ablandar el corazón del agradecido público venteño, para que le solicitara la segunda oreja, sin embargo dejó irse de rositas al impresentable picador.

El primer novillo de Conchi Ríos era una raspa que no quiso pelea desde su aparición en el ruedo. Fue sustituido por un sobrero de Couto de Fornilhos al romperse un cuerno intentando alcanzar a un peón y topar contra la barrera. Fue un manso encastado que la torera no pudo con él. Salvó los primeros compases de la faena, que se dobló con su enemigo todo lo que hizo después estuvo por debajo de su oponente. Un animal que se comía la muleta. En su segundo tuvo el problema del aire que la dejaba al descubierto, pero tampoco intentó de buscar los terrenos más adecuados. La faena se fue diluyendo en una serie de muletazos inconexos hasta que aburrió al novillo. .

El primer enemigo de Tulio Salguero se quejaba por el pitón derecho y como el torero siguió intentándolo en redondos el novillo lo desarmó. El coleta mostró pocas habilidades con la muleta ya que no corría la mano para rematar los muletazos y citaba con la muleta retrasada. Como último recurso llevó a cabo el arrimón, pero no caló en los tendidos. A su segundo lo recibió con el pase cambiado citando desde el anillo, pero poco a poco la faena se fue disolviendo en la vulgaridad absoluta. Su enemigo se comía la muleta pero no supo aprovechar sus condiciones, recetándole por el contrario una serie de trapazos, llenos de ventajas, perdiéndole pasos y toreando con la muleta retrasada. Un desastre. Al final se pone pesadísimo y al novillo también harto de tanta vulgaridad aprovechó un descuido y lo desarmó, terminado con esto cualquier atisbo de ilusión del torero.

©Pepeíllo

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