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miércoles, 30 de mayo de 2012

29 de mayo de 2012: Volvieron las ventajas y el aburrimiento


Toros de: Las Ramblas, Encaste Salvador Domecq. El cuarto fue devuelto a los corrales y en su lugar se corrió un sobrero de Hnos. Fraile Mazas.

Terna:
  • Julio Aparicio: Estocada en los bajos saliéndose de la suerte. Pitos Dos pinchazos y descabello. Bronca.
  • David Fandila, “El Fandi”: Estocada atravesada entrando a matar fuera de cacho. Silencio. Pinchazo y estocada tendida, atravesada y descabello. Silencio.
  • Miguel Ángel Perera: Dos pinchazos y media estocada, caída y atravesada y se echa el toro. Silencio. Pinchazo, estocada caída y atravesada. Petición, y saludos.

Suerte de varas:
  • Dromedario: En la primera entrada al caballo es picado trasero y en los bajos. En la segunda pica también en los bajos.
  • Pasacalle: En las dos entradas al caballo el piquero se limitó a colocar la puya trasera y señalar el castigo.
  • Indefinido: El toro acude al caballo sin ponerlo en suerte, le hace la carioca y el toro la única muestra de bravura fue que se dejó pegar. En la segunda vara se limitaron a poner al toro en suerte, ya que el castigo no existió.
  • Madrileño: En la primera vara no lo castigaron y en la segunda entrada le zurró la badana el piquero.
  • Bienvenido: En la primera entrada lo pica trasero y el toro vuelve a entrar al caballo al relance. En la segunda vara no se le castigó.
  • Madroño: Tanto en la primera vara como en la segunda acudió suelto al caballo. En la primera se dejó pegar y en la segunda manseó al recibir el castigo.
Incidencias:
El primer toro se rompió el pitón derecho en la primera entrada al caballo, haciendo dudar sobre la integridad de las defensas del animal, pero nadie se rasgó las vestiduras por ello. Todo continuó como si nada hubiera pasado. Al final de la corrida, Julio Aparicio sorprendió, a todos los que desconocían este hecho, cortándose la coleta. Se la cortó El Fandi. El ganado de Las Ramblas fue impresentable e indigno para esta plaza, pero seguro que el año que viene volverá. Ángel Otero se lució en banderillas en el primero de la tarde, por lo que tuvo que desmonterarse.

Presidente:
Envió a los corrales al cuarto toro, invalido hasta en su comportamiento, y eso que no fue picado, como casi toda la corrida, claro. Los aficionados esperan que lleve a cabo las investigaciones oportunas para qué analicen las astas del primero de la tarde.

Volvieron a Madrid toros cadavéricos y descastados y ni El Fandi fue capaz de entretener a esos espectadores incondicionales que poblaban los tendidos de sol y parte de sombra, aplaudiendo sus pares a toro pasado y disfrutando del dispendio que este torero hace de su condición física. Alguien le debería haber informado lo que ocurrió el día anterior a cargo de Fernando Sánchez, un torero de plata, que puso dos pares de banderillas que pusieron la plaza boca abajo, dejando muy alto su el pabellón de su profesión, para que un torero, en la cúspide del escalafón, como El Fandi, venga al día siguiente a desprestigiarlo. No Fandi, eso no es así. Ya está bien que siga viviendo de la ignorancia de la mayoría de los espectadores que pagan su entrada, y no baratas, para ver la vulgaridad que va ofreciendo en todos los lugares donde actúa. Sepa Ud. que los aficionados de esta plaza van a verlo porque son esclavos del abono que ofrece la empresa que la gestiona, con el consentimiento de la plana política y de los medios de comunicación, que la mayoría están al servicio de estos poderes, importándoles un comino, la fiesta y los aficionados.

A pesar de esto, se permite Ud. acartelarse como figura y elegir para abrir plaza a un torero en horas bajas, ya que el corazón a veces juega esas malas pasadas, pero un torero que ha demostrado en varias ocasiones que sabe torear, y que con su muleta supo poner la plaza de Las Ventas boca abajo, hecho que Ud. aún no ha conseguido, ya que no está tocado por esa varita caprichosa que es la genialidad, y su arte, lleno de vulgaridad, no ha conseguid llegar al sentimiento de los aficionados, por lo menos de esta plaza.

Julio Aparicio al final del festejo se cortó la coleta. Una coleta que venía pesándole en los últimos tiempos y que los aficionados tuvieron la paciencia de esperar de él algún detalle que los sacará de la monotonía en que los toreros actuales han metido a la fiesta. Estos detalles tampoco se produjeron ayer, ya que estuvo sumido en la impotencia que le ha caracterizado en las últimas apariciones en esta plaza. El torero en un momento de debilidad o de honradez, y posiblemente originado por su estado de ánimo, de no poder salir del agujero donde hace tiempo entró llevándose con él su arte, decidió retirarse. Si él lo ha decidido, bien hecho está, pero la fiesta necesita toreros como él, que sepan alimentar aunque sea con ilusión a los aficionados que se acercan a las plazas, con el propósito de ver salir de su capote o de su muleta un toque de magia, con el fin de contrarrestar la insolente vulgaridad que los toreros han implantado en ella.

Por su parte, Miguel Ángel Perera, volvió a abrir el tarro de la ramplonería en la que lleva metido hace tiempo y el torero pacense no da con la tecla de cómo salir de ella. Lo primero que hay que hacer para intentar torear y salir de la crisis anti taurina, es anunciarse con toros, y después torear, que como dijo aquel, no es lo mismo que dar pases. Esto último fue a lo que se limitó Perera, primero con un toro cadavérico, y manso. Lo tenía todo el pobre animal, pero malo, claro, dio la impresión que los empresarios fueron a elegir de la ganadería lo más barato, si es que en este tipo de ganaderías comerciales hay algo bueno, hecho que el aficionado pone en duda. Al final, y después de aburrir al personal hasta se puso pesado intentando, sacar adelante una faena que desde todo punto de vista no existió. En su segundo y ante un toro con tranco, lo intentó primero por el pitón derecho, pero sacando al toro para fuera, en lugar de rematar en la cadera, haciendo la escarpia y metiendo el pico. En un momento de la faena se quedó al descubierto y casi lo arrolla. Este toro no valía ni para eso, así a nadie le extraña que se los rifen todas las figuras. Al no llegar su toreo al público, acudió al recurso del arrimón, que un sector de la plaza le criticó, y otro lo aplaudió. Creo que el torero jugó esa carta con ese propósito. Ya se sabe que es el recurso de los que no han sabido ganarse los olés toreando.

©Pepeíllo

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