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domingo, 26 de mayo de 2013

26 de mayo de 2013: Ocasión perdida

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo

Feria de San Isidro. 17º de feria. Corrida de toros.

Ganadería: 6 toros de Montealto. Encaste Juan Pedro Domecq en la línea de El Ventorrillo. Mansa y descastada, el 5º y el 6º se dejaron torear en la muleta.

Terna
  • Pedro Gutiérrez, El Capea.: De berenjena y oro. Pinchazo y estocada. Silencio en el toro que mató por cogida de su compañero Chechu. Pinchazo y Estocada habilidosa. Silencio en el tercero. Tres pinchazos y estocada desprendida. Silencio en el quinto.
  • Alberto Aguilar: De azul pavo y oro. Estocada baja en el segundo. Oreja. Estocada algo trasera y tendida tirándose a ley en el cuarto. Silencio. Estocada desprendida en el sexto. Vuelta al ruedo, tras petición. 
  • J. R. García, El Chechu.: De vainilla y oro. Fue corneado durante la faena en el toro de su confirmación. 

Presidente: D. Julio Martínez moreno. Estuvo acertado al negar el trofeo a Alberto Aguilar en el sexto de la tarde, oreja que le hubiera permitido salir por La Puerta Grande con escasos merecimientos.

Suerte de varas:
  1. Cuartelero: Fue picado trasero en ambas entradas al caballo, en la primera el indocumentado picador lo hizo a propósito. En la segunda el toro perdió las manos. Manso, descastado y blando.
  2. Fandanguero: La primera vara la recibió del picador que tapaba puerta, saliendo de ella suelto. Después acudió tres veces más al caballo pero debido a su mansedumbre, no fue castigado, pero el picador le colocó la puya en la paletilla y seguro que cobraría por eso. Manso, descastado y blando 
  3. Trineo: En la primera vara acudió suelto al caballo en el tendido 2. En la segunda vara fue picado trasero y salió suelto. Manso y descastado
  4. Dormilón. La primera vara la recibió trasera, derribo al montado y salió suelto. En la segunda vara fue picado trasero y en los bajos. Manso, descastado y peligroso
  5. Colgado: Fue muy mal picado en la primera entrada al caballo y en la segunda la misma tónica. Fue picado en la paletilla. Manso. Un toro para figuras.
  6. Novillero: En la primera vara no fue castigado. Derribó y salió suelto. Acudió de largo el burel, pero al sentir el hierro salió huyendo. Manso descastado que se dejó torear en la muleta. 

Cuadrillas y otros. Fernando Cruz se cayó del cartel por enfermedad y en su lugar lo ocupó Alberto Aguilar. Los piqueros siguen castigando a los toros donde más daño les hacen, menos en el morrillo cualquier sitio es bueno para colocar la puya, y lo malo es que nadie quiere enterarse, desde las autoridades hasta los toreros que los mandan, todos asienten que debe ser así. No tuvieron suficiente cuando consiguieron salir a los ruedos montados en mastodontes acorazados, donde el toro se ve indefenso en la lucha desigual ante una barrera infranqueable, sino que los indocumentados montados, los masacran instalados en la mole. El único recurso que tienen los aficionados es envíale una andanada a todo aquel piquero que abusa desde su fortaleza, pero esa no es la solución. J. R. García Chechu, confirmaba la alternativa, y fue empitonado por su enemigo, cuando intentó incorporarse sufrió un desvanecimiento y tuvieron que trasladarlo a la enfermería Esperemos que se recupere pronto. Por este motivo la corrida se quedó en un mano a mano entre El Capea y Alberto Aguilar, por lo cual tuvo que alterarse el orden de lidia. Jesús Robledo, Tito, se lució en banderillas en el cuarto y en el sexto.

Comentarios: El toro de la alternativa de Chechu fue un burel manso, descastado y blando. El torero porfió con su enemigo para intentar sacarle lo que no tenía y lo único que consiguió fue cobrar una cornada. La corrida de Montealto resultó mansa, descastada y blanda, nadie se hubiera extrañado que hubiera tomado el camino del matadero, pero la empresa decidió lidiarla en la “primera plaza del mundo”. lo único bueno que sacó es que el quinto y el sexto se dejaron torear en la muleta, pero los toreros no supieron aprovechar las condiciones de sus enemigos. Los toros cuando metían la cabeza hacían el avión, señal inequívoca que ponían a disposición de los toreros un triunfo seguro, pero los coletas se dedicaron a hacer lo que sabían: pegar pases llevando con ello la desilusión al ánimo de los aficionados, que pudieron comprobar de nuevo que la fiesta está en horas muy bajas, tanto en el aspecto ganadero como de toreros.

La polémica saltó de inmediato en los tendidos: que pintaba El Capea, en esta feria. Los únicos méritos que ha hecho en su carrera de torero, por llamarla de alguna manera, es ser hijo del Niño de la Capea. Por favor, torero, no castigue mas a la fiesta con este tipo de faenas, no será mejor que se dedique a cuidar su ganadería, de esta manera a lo mejor llega a ser un gran ganadero y criar toros encastados y bravos para intentar levantar una fiesta en la estos taurinos tienen sumida en una mediocridad y sin un rayo de esperanza de que alguien intente enderezarla. Al torero le falto torear y le sobraron posturitas cuando salía de la cara del toro después de colocarse fuera de cacho y torear para fuera. Alguien de su confianza tenía que haberle dicho: maestro, se ha dejado ir un toro de Puerta Grande, pero seguro que hubiera firmado su despido, y no está el tema laboral como para estas lindezas.

Alberto Aguilar tuvo tres oportunidades para triunfar y las dejó escapar. La oreja que cortó en su primero fue un trofeo devaluado, ya que el torero lo único que demostró fue valor ante un incierto animal que media mucho las embestidas y que cada vez que acudía al engaño calamocheaba y no tuvo recorrido en la muleta, pero el torero tampoco tiró de él para prolongar la embestida, ya que eso significaba tener conocimientos de la lidia, y eso debe ser muy complicado en los toreros actuales. Su valentía le permitió sacarle un buen natural, nada más. En el cuarto y ante un peligroso burel que acudía al engaño con la cara alta, no estuvo a la altura lidiadora que requería su enemigo A veces las buenas faenas no consisten en dar pases, hay toros que necesitan una lidia distinta a la convencional, es lo que siempre se ha llamado: lidiar, y eso, a los toreros actuales, les cuesta asimilar. En el sexto de la tarde perdió posiblemente la ocasión de su vida. El toro tenía un pitón derecho de bandera. Al comienzo de faena lo citó de lejos y el toro acudió con tranco, ligando una serie de redondos. El animal metía la cabeza de lujo, pero el torero se puso a dar mantazos fuera de cacho y llenó de desilusión a los aficionados. A pesar de esto y después de un pinchazo, el público le pidió la oreja, pero hasta el torero hubiera considerado injusto este trofeo, que le hubiera permitido salir por La Puerta Grande. El presidente en esta ocasión no cedió ante las presiones de pañuelos que poblaban los tendidos, ya que de haberlo hecho esta plaza no hubiera distado mucho de la de Benidorm, con todos mis respetos hacia los aficionados de esta ciudad.

©J. Barranco

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