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jueves, 22 de mayo de 2014

21 de mayo de 2014: Oreja devaluada

Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Feria de Sam Isidro, Corrida de la Prensa

Ganadería

6 Toros de Juan Pedro Domecq. Encaste, Veragua, Conde de la Corte. Mansos en el caballo y blandos, destacando el primero, un inválido que debió tomar el camino de chiqueros. En la muleta mostraron mucha nobleza, impropia de animales dotados por la naturaleza para ser dominados a través del poder de la muleta del torero. Es el llamado por este ganadero, toro artista.

Terna:
  1. El Cid: De verde y oro. Estocada atravesada. Silencio. Metisaca y estocada desprendida y trasera. Silencio. 
  2. David Fandila, El Fandi: De berenjena y oro. Lo cazó con una estocada entrando a matar fuera de cacho. Silencio. Estocada baja y descabello. Silencio benevolente.
  3. Juan del Álamo: De blanco y oro. Estocada perdiendo la muleta. Oreja. Estocada trapacera en los bajos. Silencio. 

Presidente:

D. Julio Martínez Moreno. Los presidentes se han acostumbrado a jugar a empresarios. Los aficionados protestan ante lo evidente, que es la invalidez de muchos toros, y ellos con sus decisiones están continuamente perjudicando a la fiesta y a los espectadores que acuden a la plaza. Actúan con impunidad en la aplicación del Reglamento Taurino, en la mayoría de los casos en beneficio del empresario Si no reúnen condiciones para el cargo, deberían renunciar y colocar en el palco a personas que no duden en defender la fiesta, guardándose para otros casos sus opiniones personales. Si un animal cuando sale de chiqueros muestra una manifiesta invalidez como el primero, deben cambiarlo, ya que si no, ponen en duda la seriedad de la justicia a la que representan. Ayer el usía no estuvo a la altura de las circunstancias, mantuvo en el ruedo incomprensiblemente al primero de la tarde, y también quedó al descubierto en el quinto: El Fandi solicitó permiso para colocar un cuarto par de banderillas y el presidente a través de un gesto se lo negó. El torero terminó colocando el par y después no pasó nada. Por lo menos seriedad Sr. Presidente, la fiesta la necesita. En cuanto al trofeo concedido a Juan del Álamo en el tercero de la tarde, fue un regalo del presidente al no existir petición mayoritaria. 

Suerte de varas:

  1. Empollón 560 Kg: En la primera vara se defendió el burel y salió suelto de la pelea. En la segunda perdió las manos y debido a sus condiciones no sepudo ver en el caballo. Inválido y mansote
  2. Halado 526 Kg: Se le dieron al toro muchos capotazos para ponerlo en suerte y cuando acudió no se empleo en la pelea. En la segunda vara tampoco se empleó, se repuchó y salió suelto. Manso en el caballo en la muleta no se ha cansado de meter la cabeza con nobleza. 
  3. Gerolimpio 490 Kg: Acudió al montado sin colocarlo en suerte y no lo castigó el piquero Blandeó de las manos pero el presidente fue el único que no se enteró La segunda vara no existió. Inválido que ha servido para la muleta, ya que no se cansó de meter la cabeza con excesiva nobleza. 
  4. Entusiasta 570 Kg: En la primera entrada el piquero le tapó la salida y el animal se defendió. En la segunda vara no se empleó y no fue castigado. Blando y no ha servido para la muleta. 
  5. Historieta 492 Kg: El montado marcó solo el castigo en la primera entrada y toro salió suelto. En la segunda vara se limitó a sujetarlo. Ha blandeado en la muleta y no se ha prestado al lucimiento vulgar de su torero. 
  6. Escopetero 554 Kg: En la primera vara empujó y el piquero se limitó a sujetarlo. En la segunda lo mismo. El animal manso y blando.

Cuadrillas y otros:

En banderillas destacó Domingo Siro en el tercero. Salvo este detalle, nada quedó en la retina de los espectadores, salvo lo desapacible de la tarde: la lluvia, el viento y el frío fueron los principales protagonistas de un espectáculo deprimente, ya que ni los toreros ni el ganado, tuvieron la capacidad de paliar la incomodidad que supuso que unos heroicos espectadores aguantaran el final de la corrida, donde ni el regalo que el presidente concedió a Juan del Álamo en el tercero, levantó los ánimos de los ateridos espectadores. 

Comentarios:

Ayer volvió a lidiarse en Las Ventas otra corrida procedente del encaste Domecq, en esta ocasión de la familia de su creador, Juan Pedro Domecq. Se le atribuyó a este ganadero ser el artífice del toro “artista”, que permitió a los toreros torear mejor que nunca Lo que supongo que no tendría en cuenta el ganadero es en lo ha derivado la fiesta con este hecho. La corrida de ayer no trasmitió nada a los tendidos, unos tuvieron las fuerzas justas para mantenerse en pie, y el que consiguió venirse arriba en la muleta metió la cabeza con una clase y nobleza envidiable, pero los toreros se pusieron a torear con todas las ventajas que ha dado lugar el toreo moderno. Hecho que tampoco tendría en cuenta el ganadero jerezano. ¿O si? 

Juan del Álamo, cortó una oreja, pero fue un premio devaluado, primero, porque el toreo que practicó fue barato, y aunque su muleta destiló temple, no se cruzó en ningún momento y sus muletazos carecieron de hondura, rematándolos para fuera, embarcando a su enemigo con el pico de la muleta en lugar de ofrecer la panza. No le hizo falta exponer al torero salamantino, un público orejero jaleó su faena y un presidente generoso le concedió un premio que su labor no merecía, pero no pudo evitar que un aficionado le gritara desde el tendido: “¿cuando vas a torear sin descomponer la figura?”.

Por otro lado, la creación de este tipo de toro, lleno de bondad, también ha permitido que toreros como El Fandi, llenen los ruedos de vulgaridad, tanto en su plato fuerte, como son las banderillas, como en el uso de la muleta. Fue patético ver a este torero en el tercio de banderillas, colocándolas a toro pasado y dando un salto que dañaba la imagen de este arte. Rara vez cuadra y nunca sale andando como hacen los buenos banderilleros. Es un torero que torea alrededor de 80 corridas al año y creo que por honradez profesional, debería intentar hacerlo bien y no engañar al público y si después de esto decide adornarse, allá él. El primero de su lote no se cansó de meter la cabeza en la muleta con claridad, y el torero de impregnar de vulgaridad el ruedo venteño. Fue una pena dejarse ir un toro de estas características con las orejas puestas. En su segundo estuvo supuestamente provocador y después de colocar tres pares de banderillas vulgares, solicitó permiso al presidente para poner un cuarto. Los aficionados entendimos que el usía le negó la petición, pero el granadino decidió colocarlo porque debía contentar a su parroquia. Supongo. 

El Cid, se le esperaba, pero no estuvo. No estuvo el toreo de su mano izquierda y siguió con esa desconfianza que viene luciendo esta temporada, como continuación a la anterior, ya que el aficionado cree que la faena llevada a cabo a un toro de Victoriano del Rio, en la pasada feria de otoño, fue un espejismo. Cierto que en su primero el aire fue un hándicap para el torero, pero no se le vio con la disposición que se le esperaba. A pesar de que su primero fue un cadáver y el aire un enemigo añadido, anduvo desdibujado, citando con la muleta retrasada y sin asentar las zapatillas en la arena. Su segundo tampoco fue un derroche de fuerza y agresividad, y el de Salteras tampoco anduvo fino. Basó su faena sobre la mano izquierda, pero la vulgar no la poderosa, esa de muletazos largos y templados. Debido a la climatología, el público le pidió por compasión que abreviara, la gripe anduvo al acecho detrás de la puerta.

©Pepeíllo.

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