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viernes, 3 de junio de 2016

2 de junio de 2016:Decepcionaron los Cuadris


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Corrida de toros

Ganadería

6 Toros de Hijos de D. Celestino Cuadri. Encaste propio. Mansos. Blandos y salvo el cuarto, en general descastados y nobles.

Terna:

  • Luis Miguel Encabo: De salmón y oro. Pinchazo hondo, aviso y ocho descabellos. Silencio benevolente. Tres pinchazos, el primero en el brazuelo. Aviso y 10 descabellos. Bronca.
  • Fernando Robleño: De blanco y plata. Bajonazo que lo fulmina. Silencio. Dos pinchazos y estocada que vale. Silencio. 
  • Rubén Pinar: De grana y oro. Estocada trasera habilidosa. Saludos desde el tercio. Estocada casi entera Aviso. Silencio.

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito. 

Se limitó a cumplir el reglamento. 

Suerte de varas: 

  1. Desconfío. 554 Kg: Negro listón. Se repucho ante el castigo y blandeó. En la segunda vara lo puso de largo, pero tuvo que cerrarlo al no acudir al caballo. Manso, blando y descastado 
  2. Sembrador. 523 Kg. Negro. En la primera vara se dejó pegar, le tapó la salida y el animal terminó defendiéndose. En la segunda lo pusieron de largo pero tardeó en acudir al caballo. Manso y descastado, que se dejó torear.
  3. Berraquito. 568 Kg: Negro listón. En la primera entrada al caballo el picador le arreó la badana tapándole la salida y el animal aguantó el envite. En la segunda marcó el castigo. Soso y con excesiva nobleza. 
  4. Astrólogo. 596 Kg: Negro listón. En la primera entrada se dejó pegar con fijeza y le tapó la salida el piquero. En la segunda vara lo tuvieron que meter debajo del peto y el piquero volvió a arrearle en el castigo tapándole la salida. En el caballo ha empujado y en la muleta ha estado por encima del torero. 
  5. Jabato. 627 Kg: Negro. La primera vara la colocó el piquero caída y en la segunda solo recibió un picotazo. El animal fue mal picado. En la muleta ha estado por encima del torero. 
  6. Mediador. 584 Kg Negro listón. En la primera entrada no se empleó y perdió las manos y en la segunda se repuchó. Manso y en la muleta no encontró torero para su lidia. 

Cuadrillas y otros:

En esta ocasión ni los toros encontraron el atractivo de los espectadores para llenar el aforo venteño. El cartel, con todos mis respetos hacia los toreros, no fue el complemento ideal para el ganado. De esta manera la plaza registró unas tres cuartas parte del aforo. La tarde fue muy agradable. Antes de salir a la arena el sexto toro, se lanzó al ruedo un espontaneo intentando mostrar unas pancartas que desde mi situación no pude leer su reivindicación, si es que ese era el fin. Rápidamente fue reducido por los toreros y por algunas personas de paisano que lo pusieron en manos de la policía nacional.

Encabo pareó a su primero con vulgaridad, y los aficionados sintieron este hecho ya que en su cuadrilla había toreros de plata que hubieran llevado a cabo esta suerte con más lucimiento que el matador, ya que a pesar de su voluntad su labor fue muy vulgar.

Con las banderillas destacó Raúl Ruiz en el segundo toro. Y en sexto estuvieron aseados, tanto Javier Ambel como su compañero Víctor Manuel Martínez. En la brega destacaron, Javier Ambel en el tercero, y en el sexto, J. Alberto Aporte, “Candelas” 

Comentarios:

Los aficionados esperaban más del juego de los toros de Cuadri. De ellos se puede esperar todo o nada, pero ayer brillaron a medio gas en la muleta, pero en el caballo decepcionaron. Ninguno mostró la casta que ha caracterizado siempre a esta ganadería. Ya lo dijo en una ocasión el ganadero, la casta es lo más importante en estos animales, ya que cuando el torero les gana la partida es cuando sacan a relucir la bravura a través de su entrega en la muleta. Pero hay que ganarles en la pelea. Ayer no hizo falta tal demostración de poderío de los toreros, los animales llegaron al último tercio entregando su embestida para que los matadores pudieran lucirse manejando la pañosa, pero también estos defraudaron a la concurrencia. El juego que dieron en la muleta era más propio de una ganadería de las preferidas por las figuras.

Los tres matadores tuvieron sus oportunidades, pero Encabo defraudó en sus dos toros. Aquella disposición que caracterizó al torero madrileño se perdió en el túnel del tiempo, y este hecho lo ha llevado prácticamente al olvido de los despachos. Con la misma disposición que mostró en banderillas en el primer toro, continuó con la muleta a pesar de que su enemigo no aportó nada a la faena, citando fuera de cacho y haciendo un uso excesivo del pico de la muleta. Al final se pasó de faena, si es que se le pudo llamar así. A su segundo comenzó quitándole las moscas de la cara antes de mostrar la desconfianza que le hizo que de su muleta solo aparecieran trapazos, el toro con su nobleza estuvo muy por encima del torero.

Fernando Robleño no mostró el encanto del valor de su mano izquierda, cuando se cruzaba al pitón contrario de sus enemigos, intentando obtener de ellos lo que no tenían. Su primer toro no transmitió nada a los tendidos pero se dejó torear como un animal comercial, que con el paso del tiempo lo venderán en grandes almacenes. El toro repetía la embestida pero sin codicia Con la izquierda logró una tanda de naturales pero sin llegar a los tendidos. Volvió a la derecha pero se le vio apático buscando solo la justificación. El quinto estuvo por encima del madrileño y la nobleza de su enemigo creo en el torero un mar de dudas. Poco duró el recorrido del toro en sus embestidas, pero no las aprovechó, lo mismo le daba la distancia adecuada que le ahogaba la embestida, y de esta manera se le fueron las dos oportunidades que le presentaron los “Cuadris”.

El primero de Rubén Pinar tuvo más nobleza de la se podía esperar de un toro con este encaste. Al animal le costaba acudir al engaño, pero cuando lo hacía metía la cabeza con nobleza, lo que ocurrió es que un toro que no repite siembra el tedio en los tendidos. Pinar estuvo digno en su labor. Sin embargo en el sexto al torero le faltó decisión. El toro le mostró con nobleza tanto el pitón derecho como el izquierdo, pero el matador adoleció de mando y de temple, colocándose en la pala del pitón. Fue una pena que toreros con necesidad de contratos no salieran a comerse, no solo la corrida, sino toda la camada si fuera necesario. Ese no es el camino del triunfo, toreros.



©Pepeíllo

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