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domingo, 9 de abril de 2017

9 de abril de 2017: Así no se hace afición


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganaderías

6 toros de la ganadería de Victorino Martín y un sobrero, de San Martín, lidiado en sexto lugar, ambas ganaderías de procedencia Marqués de Albaserrada-Santa Coloma. Mal presentados, el tercero y quinto muy justos de trapío, el cuarto con romana, en general mansos, blandos y excepto el segundo y el sexto, peligrosos en la muleta. El cuarto fue aplaudido de salida pero pitado en el arrastre junto al primero, quinto y sexto. Se lidiaron toros de tres camadas, que unido a algunos comentarios que saltaban de los aficionados próximos, los cuales denominaron la corrida como una limpieza de corrales. . 

Terna:
  • Iván Fandiño: De caña y oro. Bajonazo saliéndose de la suerte y dos descabellos. Silencio. En el segundo, pinchazo y estocada baja y trasera. Bronca. . 
  • Alberto Aguilar: De azul pavo y oro. Pinchazo hondo arriba. Silencio. En su segundo, pinchazo, aviso, estocada delantera saliendo arrollado, 2º aviso y 2 descabellos. Aplausos de cortesía de un público generoso.
  • Gómez del Pilar: De azul y oro. Estocada caída y atravesada en el toro de su confirmación. Silencio. En su segundo 2 pinchazos, estocada caída y atravesada, aviso y dos descabellos. Silencio benevolente. . 

Presidente: D. Trinidad López Pastor.

Le costó al usía devolver al sexto, lidiado en quinto lugar, cuando era evidente que no reunía condiciones para la lidia. Intentó que el público se tragase al inválido, pero en el tercio de banderillas tuvo que dar la razón a los aficionados que solicitaron su devolución desde los primeros compases de su aparición en el ruedo. Pero el mal ya estaba hecho, y siempre, en la línea de perjudicar a la fiesta. En el pecado llevó la penitencia.

Suerte de varas
  1. Estaquero. 598 Kg: En las dos veces que entró al caballo fue puesto de largo pero tuvo que cerrarlo al no arrancarse. Se dejó pegar en su pelea con el varilarguero, aunque mostró señales de manso, escarbando continuamente y saliendo suelto del caballo. Manso, descastado y llevando mucho peligro en el juego con la muleta.
  2. Barbacano. 549 Kg. .En la primera vara fue castigado trasero y el animal se dejó pegar. Le tapó la salida. En la segunda entrada no se empleó. Sin casta y peligroso por el pitón derecho.
  3. Buscador. 553 Kg:. En la primera entrada apretó pero en la segunda se dejó pegar. El piquero se agarró arriba en ambas entradas. Manso y peligroso. Una alimaña.
  4. Bosquimano. 631 Kg: En la primera vara le arreó de lo lindo y en la segunda se limitó a aguantarlo. Toro sin casta que se rajó en la muleta.
  5. Murallón. 528 Kg: Defraudó en el caballo debido a la blandura mostrada en la pelea. El animal blando y sin gota de casta. 
  6. Cadencioso. 552 Kg. Sobrero de San Martín. Fue castigado muy trasero en ambas entradas sin pudor. El toro no se entregó en la pelea y fue protestado debido a su falta de fuerzas.

Cuadrillas y otros

Ante tres cuartos de entrada y en una tarde soleada y de buena temperatura, al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Adrián Hinojosa, el niño que quiso ser torero, fallecido el pasado sábado a causa de una enfermedad sin esperanza de cura. Cada torero le brindó un toro. Gómez del Pilar confirmó alternativa de manos de Fandiño. En el quinto se corrió turno ya que el torero Alberto Aguilar se retiró a la enfermería, en su lugar salió el sexto, que le correspondía a Gómez del Pilar. El picador Juan Carlos Sánchez, de la cuadrilla de Aguilar, se lució en el tercero, marcando el castigo arriba, como tiene que ser. En el cuarto los toreros de plata, Roberto Martín, Jarocho y Víctor Manuel Martínez tuvieron que desmonterarse en banderillas.

Comentarios:

El ganado de Victorino Martín no convenció a los aficionados. Los toreros tampoco, y así no hacen afición. De esta manera, escueta podría definirse el resultado de la corrida, pero habrá que decir algo más. Algo más como que Fandiño perdió el estado de gracia que tuvo y continúa en el tono apático desde su encerrona en Madrid, el 29 de marco del 2015, sin encontrar el rumbo de una carrera que puede llenarse de escabrosos senderos sino aprieta con ganas el pedal de su muleta, intentando dar muestras de un interés por recuperar el terreno perdido. Se le vio sin sitio, dejándose ir al desolladero a su primero, donde solo mostró algunos detalles. En su segundo el burel repetía la embestida por el derecho, pero el matador no llegó a acoplarse, mostrando una desconfianza impropia de un torero que quiere ser figura. Por el izquierdo solo hizo muestras de querer, pero no pudo con las exigencias de su enemigo. Ya lo decía Belmonte, al toro hay que hacerle entrar por donde no quiere, todo lo demás, no es sea cuento, pero casi. Siendo generoso diré que la fiesta necesita toreros con casta como él, pero no en esta situación. Por los mentideros de la plaza se comentaba que solo tiene firmadas las corridas de San Isidro, sea mentira o verdad, a nadie extraño el comentario. 

Alberto Aguilar tampoco lució a gran altura. El madrileño, fajado en mil batallas y con toros con intenciones viperinas, su primero fue uno de ellos, tampoco convención a la parroquia presente. Un animal de embestida incierta, pero la muleta del torero mostró muchas precauciones, y claro, el encaste de esta ganadería no perdona las dudas que los toreros muestran durante la lidia, Ese es uno de los motivos por el cual las figuras no se anuncian con este tipo de ganado. Conclusión, el toro terminó mandando en la pelea y el torero obedeciendo con sus dudas a cuestas. Después de despenar a su primero se retiró a la enfermería, se corrió turno y en sexto lugar salió el quinto. Un sobrero de San Martín, feo de hechuras, blando y con buenas intenciones, pero el maestro no las aprovecho, tiró del recurso del torero fuera de cacho y con el pico por delante. Hasta el toro supongo que se quedaría sorprendido, preguntándose, todo este montaje de crianza a cuerpo de rey, para que ahora un torero en tarde aciaga me trate de esta manera. Anoté dos derechazos templados, pero ante la nobleza de su enemigo, el torero debía haber mostrado otra disposición. Al final casi recibe los tres avisos.

Gómez del Pilar recibió al toro de su confirmación a portagayola creando en los tendidos un momento de suspense ya que el animal se paró en la suerte. Ya con la muleta en la mano, marcó una primera serie aguantando el envite de su enemigo, pero lo de siempre, a estos toros hay que hacerles las cosas muy bien, sino comienzan a desengañarse, y éste terminó buscando lo que dejaba atrás. La faena no tomó el camino que exigía el animal, el torero continuó poniéndose bonito en la cara de su enemigo y el Victorino no se lo permitió. Al natural acudía con la cara alta, transmitiendo a los tendidos la preocupación de la cornada. Su segundo se corrió en quinto lugar por lo ya expuesto, el torero se dejó la confianza en el callejón y su enemigo las ganas de repetir en los corrales, parándose en cada muletazo. Este hecho aumento la desconfianza del torero. 

Ya es una frase manida, ¡tarde de expectación, tarde de decepción!. Otra vez será.



©Pepeíllo.

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