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martes, 16 de mayo de 2017

16 de mayo de 2017: El tedio pudo con afición


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros.

Ganadería

Toros de Lagunajanda. Encaste Domecq en la línea de Santiago Domecq y Díez. Mansos, blandos y descastados, salvo el tercero y sexto. Mal presentada. A varios de ellos les salvó la cara.

Terna:

  • Juan del Álamo: De tabaco y oro. Estocada baja y atravesada Silencio. Metisaca y estocada desprendía. Silencio
  • Jiménez Fortes: De añil y oro. Estocada, aviso, el toro se echa los pañuelos salen a relucir, el torero se marcha al centro a animar a su público, el toro se levanta y cuando se echa para no levantarse más, vuelta a empezar. Vuelta al ruedo por su cuenta. Estocada arriba, aviso, El toro se echa por aburrimiento- Silencio.
  • Román: De marino y oro. Pinchazo caído, 4 descabellos, aviso y 5 descabellos. Tímidos aplausos y saludos desde el tercio. Pinchazo sin soltar en los bajos, aviso, estocada perpendicular. Silencio.

Presidente: D. Gonzalo Julián de Villa Parro.

Si hay algo que criticar la labor del presidente es la responsabilidad que le podía afectar en la aprobación de este ganado, donde ha sido una limpieza de corrales. Y no es difícil suponer que el ganadero por quitarse de encima este ganado habrá puesto precio de saldo al empresario. 

Suerte de varas

  1. Pájaro. 530 Kg. Colorado anteado. Romaneó, le tapó la salida y perdió las manos. En la segunda vara ni un picotazo recibió el animal. Inválido sin más. 
  2. Luchador. 568 Kg. Negro. En la primera Vara el picador marcó trasero y el toro se dejó pegar. En la segunda entrada salió huyendo cuando sintió el castigo. Mansote con algo de casta. En la muleta no se entregó. 
  3. Piragüista. 567 Kg: Negro listón. Hizo una fea pelea en el caballo, manseando descaradamente. Manso encastado que fue apagándose su embestida en la muleta. 
  4. Pantalán. 515 Kg: Negro listón. Empujó dejándose pegar y en la segunda entrada recibió un picotazo. Mansote y descastado. . 
  5. Matraquero. 530 Kg. Castaño El picador le zurró la badana, el toro peleó con el montado. En la segunda fue castigado trasero y empujó sin clase. Buena pelea en el caballo. En la muleta tuvo una ,media embestida, por lo que no tuvo transmisión. 
  6. Orzo. 542 Kg: Negro bragado meano. En la primera entrada al caballo empujó sin clase, el piquero le tapó la salida En la segunda vara le costó arrancarse y el picador marcó arriba y midió el castigo. Fue una bonita vara. El toro encastado que se vino abajo en la muleta. 

Cuadrillas y otros

En tarde calurosa el coso venteño registró la mitad del aforo. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del torero José Gómez Ortega, Joselito El Gallo, desaparecido en Talavera de la Reina el 16 de mayo de 1.920, al recibir una cornada mortal del toro Bailaor, de la ganadería de la Viuda de Ortega.

En el sexto se desmonteraron los toreros de plata, Raúl Martí y El Sirio. En este mismo toro y cuando intentaban colocarlo para el descabello, Raúl Martí recibió una patada del animal que a punto estuvo de costarle un disgusto. 

Comentarios:

Fue una de esas corridas que si no hubieran existido, nadie la hubiera echado de menos. El ganado blandeó pero no se cayó, y los toreros dieron pases y en algunos casos hasta agotar el tiempo concedido para la faena, pero ninguno toreó. La sosería se fue apoderando del juego que ofreció el ganado que unido a la sosa labor de los toreros, fue la simbiosis para que el tedio fuera creciendo en los tendidos como la mala hierba. Los presentes llegaron a pedir la hora como el boxeador medio noqueado. 

Siempre lo he dicho y lo diré, las faenas, de cinco minutos, todo lo que no se haga en ese tiempo sobra. Así de claro. Pues hubo toreros que perdieron la noción del tiempo y el público tuvo que recordarle a Fortes en el quinto que abreviara la faena. El torero lo citó de lejos recibiéndolo con unos muletazos por alto, después una tanda de redondos invertidos y más pases con la derecha. Pero sin fundamento. De esta manera se perdió en el devenir del aburrimiento, dando un trapazo allí y otro allá. Como punto final utilizó el arrimón como recurso de la inoperancia de su toreo. A su primero lo recibió con un pase cambiado de rodillas. Intentó el toreo en redondo y al natural, pero solo consiguió trapazaos, y al no entregarse el animal en la pelea tampoco tuvo los recursos para mostrarle que el que mandaba era él, mostrando una desconfianza que hizo que su enemigo se fuera adueñando de la situación. Remató con unas bernardinas muy ajustadas, que en honor a la verdad no vinieron a cuento.

El primero de Juan del Álamo mostró blandura en cuanto le mostró la muleta y si lo sometía bajándole la mano el animal perdía las manos. En esta situación el torero salmantino se dedico a citar al hilo y acompañar el viaje del toro en todos los muletazos. Al natural repitió la misma historia, sin embargo el torero no se percató que su faena no tenía sentido y la prolongó provocando con ello, de manera inocente, o no, una falta de respeto al público. Al final y ante el descontento general del los presentes, el matador se puso a dar unos circulares, tratando de adornar una faena que no existió. Su segundo se limitó a acudir a los cites del matador, yendo y viniendo como perrito faldero. Ni el toro transmitió nada en su juego ni el torero supo dar un toque de atención a los tendidos al no conseguir ni un muletazo destacado dentro de la vulgaridad a que sometió a su enemigo.

Román en su primero de Román hizo abrigar esperanzas a la concurrencia. El torero le dio distancia y el toro acudió en los primeros compases de la faena con tranco y dio tres redondos con un cambio de manos muy vistoso, continuando toreando al natural, dando una serie corta que levantó los aplausos de los tendidos. Pero el toro comenzó a rajarse y se tragaba los primeros muletazos pero según transcurría la faena, terminó rajándose. Remató la faena con unos vistosos adornos y en uno pase por bajo se quedó al descubierto y el animal se lo llevó por delante sin consecuencias. Al sexto lo sometió por bajo en los primeros compases de la faena de muleta, a continuación le costó al torero acoplarse a su enemigo, tanto al natural como en redondos. El recurso del matador fueron los mantazos, y al no conseguir su objetivo, tiro del recurso del arrimón para intentar reparar el desastre de faena al que había sometido a su enemigo y al espectadores. 

Como dije, la tarde no dio para más, ni para menos, los toros sosotes y los que no lo fueron, los toreros se encargaron de poner la guinda de la sosería y de la nula interpretación del toreo. Ante esta inoperancia hay que tratar de rebajar el tiempo en las faena ya que si no, los espectadores saldrán huyendo de las plazas en busca de otras alternativas que alegren su vida.



©Pepeíllo.

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