Google+ Badge

jueves, 1 de junio de 2017

31 de mayo de 2017. Dos orejitas de nada


Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo Corrida de toros. 

“Dos orejitas de nada”

Ganadería

Victoriano del Río. Procedencia de distintas líneas de Juan Pedro Domecq y Díez. De desigual presentación. La tarde iba de mansos descastados, y los únicos que mostraron algo de casta fueron el quinto y sexto. El juego del primero fue de un buey de carreta, buscando la salida desde que apareció en el ruedo. El segundo fue protestado por falta de fuerzas, el tercero fue un manso pregonado. El primero, segundo, cuarto y quinto, se rajaron en la muleta. Ajustándonos a los datos, la corrida fue una limpieza de corrales, ya que varios de ellos estaban a punto de cumplir los seis años, otros cinqueños y los demás rondaban la edad. 

Terna:

  • Miguel Ángel Perera: De gris plomo y oro. Estocada caída y trasera, saliéndose de la suerte descaradamente perdiendo la muleta, aviso. Silencio. Estocada de bonita ejecución. Oreja 
  • Alberto López Simón: De grana y oro. Estocada, aviso. Saludos. Dos pinchazos, perdiendo la muleta en el último, media estocada tendida. Descabello, aviso y cuatro descabellos tras aviso. Silencio. 
  • Roca Rey: De rioja y oro Estocada algo trasera, aviso. Oreja. Estocada y dos descabellos, aviso. Silencio. 

Presidente: D. Gonzalo Julián de Villa Parro

Decepcionó a los aficionados al cambiar el tercio en el sexto. Un toro que no se le castigó en el caballo y los aficionados esperaban que entrase de nuevo al montado. En el segundo se le protestó al cambiar el tercio sin haber recibido el toro castigo alguno. 

Suerte de varas: 

  1. Jocundo. 590 Kg. Negro bragado meano. Las dos veces entró suelto al caballo y no fue castigado, el toro manseó en la pelea. Manso, descastado y con excesiva nobleza en la muleta, aunque terminó rajándose.
  2. Cangrejero. 556 Kg. Castaño bragado meano. De nuevo otro toro que se marchó sin picar. Los aficionados protestaron el hecho y la blandura del animal. No se empleó en el caballo, sin casta que se rajó en la muleta.
  3. Beato. 639 Kg. Negro. A este toro, un manso “pregonao”, lo picó el picador de reserva, ya que anduvo por el ruedo sin que ningún señor de los vestidos de toreros fuera capaz de pararlo.
  4. Cantapájaros. 640 Kg. Negro listón. En la primera entrada al caballo se defendió y salió suelto y en la segunda el castigo no existió. Manso, descastado que se rajó en la muleta.
  5. Cojito. 649 Kg. Castaño chorreado. Acudió suelto las dos veces que entró al caballo. En la primera derribó empujando con un pitón y en la segunda empujó y el picador aguantó el acoso con mucha dignidad marcando el castigo arriba.
  6. Entrador. 598 Kg. Negro listón bragado meano. En ambas entradas no fue castigado. En la primera acudió suelto, el piquero se limitó a sujetarlo y salió suelto. En la segunda entrada lo metieron debajo del peto y no le toco la puya. El toro mereció otra entrada al caballo y el presidente se la negó. Toro con detalles de manso en el caballo y en la muleta sacó casta y puso en evidencia al torero.

Cuadrillas y otros: 

En tarde de temperatura agradable, el coso venteño registro un lleno atraído por el cartel de matadores. Estuvo presente el Rey Emérito, al cual cada matador brindó uno de sus toros.

De los toreros de plata destacó, Curro Javier en la lidia del primero y en la colocación de un par al cuarto. Javier Ambel lidió con temple al cuarto, ambos de la cuadrilla de Miguel Ángel Perera. Jesús Arruga se lució en un par en el quinto.

En el quinto el picador Tito Sandoval picó arriba y defendió con dignidad las acometidas de un toro que no lo pusieron en suerte y entró al relance, llegando descompuesto al caballo derribando en la primera vara. El montado fue recogiendo los aplausos del respetable hasta que desapareció por el patio de cuadrillas.

Comentarios:

Dos orejitas se cortaron en la tarde para el regocijo de los espectadores presentes y para que el empresario continúe llenado los espacios de prensa a los cuales es invitado para exteriorizar su éxito en esta feria. Lo que se suele olvidar es la evidente falta de casta del ganado lidiado y la falta de presentación de algunas ganaderías.

La corrida de ayer no fue una excepción. Los toreros tampoco estuvieron a la altura de lo que se esperaba de ellos. Roca Rey, un torero valiente, demostró ayer de nuevo una falta de conocimientos de los elementales principios de la tauromaquia. El tercero un manso de libro que nadie fue capar de pararlo, el toro acudió las dos veces al picador que tapaba puerta y el peón presente hizo el D, Tancredo. El torero en lugar de intentar bajarle los humos a su enemigo, se puso a dar capotazos en un quite y el toro salía huyendo de cada uno de ellos, dejando una estela de desconocimientos muy evidente en el torero. El toro estuvo buscando la puerta de la dehesa desde que salió al ruedo, barbeando en las tablas para dar el salto de la libertad en el momento oportuno, pero no lo encontró. Lo que si se encontró fue con el torero, que después de recorrer el ruedo en busca de la salida encontró el amparo de toriles y allí le hizo la faena al torero peruano, donde este solo tuvo que poner un poquito de valor aderezado con tremendismo- El público festivalero puso todo lo demás. En el sexto el toro iba y venía con claridad de carretón, haciendo incluso el avión, pero el matador se limitó a colocar la muleta fuera de cacho y acompañar la embestida de su enemigo. Durante la faena quien impuso su ley fue el toro y el torero marcaba el paso bailando alrededor de su enemigo. Fue una pena torero, ya que el animal salió de chiqueros con las orejas casi cortadas, solo había que torear.

Miguel Ángel Perera cortó otra orejita. En su segunda comparecencia se iba de vacío, tiró de valor y citó desde la boca de riego para ejecutar el consabido pase cambiado. Después interpretó el toreo en redondos templando la embestida del burel, pero, siempre tiene que existir un pero, escondía la pierna contraria, ese defecto ventajista que los toreros modernos llevan en el ADN y que practican con un perfeccionamiento insólito de maestros consolidados. Al natural citaba abriendo el compás pero se olvidaba de rematar los muletazos en la cadera, y caramba, a Perera hay que exigirle ya que es un figura. O no? Remató la faena con un toreo festivalero supongo que intentando llegar a sus incondicionales. Eso si, mató de una estocada de bonita ejecución. En el primero de la tarde no estuvo afortunado ante un animal de excesiva nobleza. Seré breve. No se colocó en su sitio en ningún momento de la faena, le vino largo el buey que tenía frente a él y se dejó enganchar la muleta con frecuencia. Ante esa situación el animal se fue rajando e intentaba huir de la pelea. 

También López Simón hacía su segunda comparecencia en la feria, y el torero de Barajas dio la impresión de no aceptar de buen grado su condición de figura. En su primero intentó el toreo del bueno, dando una tanda de derechazos sin descomponer la figura y rematados en la cadera, pero fue un rayo fugaz, a continuación comenzó a utilizar el pico y el toro se fue quedando corto en sus embestidas. Lo intentó al natural, pero por ese pitón no tuvo recorrido y cuando volvió con la mano derecha el animal ya no aportó lo que el torero le reclamaba. Torero: hay que aprovechas las condiciones de los toros desde el primer muletazo. Prolongó la faena para complacer a los festivaleros espectadores, pero no lo consiguió. En el quinto comenzó jugándosela. Citó desde el anillo de hinojos y comenzó con una serie de redondos que gustaron mucho a la concurrencia. El toro metía la cabeza con claridad, superando al torero, que fue perdiendo la confianza en sí mismo y después de unas tandas irrelevantes, el animal se fue rajando. 

©Pepeíllo.

No hay comentarios: