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jueves, 21 de septiembre de 2017

16 de septiembre de 2017 | Escrito por Pepeíllo. | 

Plaza de toros de Aranda de Duero. 

Tercer festejo de las fiestas patronales 2017. 


“La honradez de un presidente”



Ganadería


6 toros de la ganadería de Antonio Bañuelos, procedencia Torrealta. El primero fue devuelto al lastimarse el cuerno izquierdo al entrar al caballo, se corrió turno y salió el cuarto que se inutilizó el pitón derecho al derrotar en el burladero, fue sustituido por un sobrero de Antonio Bañuelos. El cuarto, un sobrero de Victoriano del Río se inutilizó la bellota del pitón izquierdo y fue sustituido, tras la colocación del primer par, por otro sobrero de Victoriano del Río. En líneas generales blandos y nobles. El tercero mostró algo de casta y el quinto presentó algunas complicaciones en la muleta.

Terna:
  • Juan José Padilla De celeste y oro. Pinchazo y dos descabellos. Se echa el toro. Silencio. Bajonazo en el cuarto incomprensiblemente aclamado por el público. Dos orejas.
  • Morenito de Aranda: De nazareno y oro. Pinchazo hondo arriba. Se echa el toro y el puntillero lo levanta. Se vuelve a echar para no levantarse más. Oreja. En el quinto estocada desprendía y algo trasera que rueda en el anillo de la plaza. Oreja. 
  • López Simón. De azul pavo real y oro. : Pinchazo saliiéndose de la suerte y cinco descabellos. Silencio. Estocada casi entera y tendida. Dos orejas.
Presidente: 

No defraudaron en esta ocasión las decisiones del presidente ante la ambigüedad que resultaba el hecho de que tres toros se inutilizaran las defensas al comienzo de la lidia, aunque en el cuarto tomara la decisión de devolverlo después de la colocación del primer par de .banderillas. En la concesión de trofeos mostró mucha generosidad. 

Cuadrillas y otros: 

La plaza registró aproximadamente media entrada, y los tres toreros salieron por la Puerta Grande. 

Sobre las cuadrillas destacar la labor en la lidia de la cuadrilla de Morenito en el segundo. Sin embargo en el tercio de banderillas del quinto ofrecieron un sainete, ya que el primer par lo colocaron en el brazuelo, en el segundo pasaron en falso, solo el tercer par mereció la pena verlo. En el sexto y durante el tercio de banderillas se lucieron los componentes de la cuadrilla de López Simón. Los palitroques quedaron muy reunidos los tres.

Saltaron a la arena 9 toros, seis de lidia ordinaria y tres sobreros. La sorpresa de los espectadores fue cuando fue devuelto el cuarto toro y en los corrales no había más sobreros. Entonces apareció en el ruedo un camión, lo cruzó y entró por el portón de cuadrillas y descargó en los corrales el sobrero. Un detalle del empresario por su parte, y que lo tenía cargado en el camión para trasladarlo a la finca. Este hecho levantó muchos comentarios. .

Comentarios:

Aunque en esta ocasión el grueso de la crónica se lo hubieran llevado las incidencias colaterales que se produjeron durante el festejo, los protagonistas de estos festejos son los toreros y el comportamiento del ganado. La terna era de estilo variado y cada uno interpretó su labor en base a sus sentimientos. 

Padilla en su primero y ante un sobrero de Bañuelos, un torito muy justo de cara y blando, lo recibió con unas verónicas ajustadas mostrando el astado con ello blandura. El burel se dejó pegar en el caballo y en el tercio de banderillas el maestro no anduvo muy afortunado, en ningún par cuadró en la cara del toro. Con la franela comenzó la faena con unos muletazos por alto, pero cuando intentó someterlo por bajo el animal perdió las manos. El matador se limitó a pasarlo por la muleta sin ningún contenido para los espectadores. El animal terminó defendiéndose en la pelea. El cuarto un sobrero de Victoriano del Río, no se empleó en el caballo y salió suelto. En el tercio de banderillas anduvo aseado, pero fue con la muleta cuando el jerezano llegó a los tendidos, lo recibió con unos muletazos al hilo de las tablas levantando al público de sus asientos y en una serie de circulares perdió la muleta y ese detalle fue motivo de aclamación por parte del público festivalero. Desplantes y otros detalles incalificables del torero, levantaron el clamor en los tendidos y la generosidad de unos y del presidente, le regalaron las dos orejas. 

Morenito por su parte es un torero de todo o nada, en él no cabe la vulgaridad y aunque tampoco fue su tarde, mantuvo el interés de los aficionados. A su primero, un torito muy justo de trapo y de cara, lo recibió con la identidad de su capote con verónicas ajustadas y de manos bajas. El animal recibió del picador un picotazo que no le hizo ni sangre. Con la flámula en la mano lo recibió de hinojos desde la boca de riego, continuando con la mano izquierda, pero a pesar de que el toro por ese pitón tenía menos recorrido, el torero le sacó lo que no tenía, mostrando la naturalidad de su toreo. Volvió al toreo en redondo y por ese lado estuvo muy por encima de su enemigo. A su segundo lo recibió con el capote con unos lances de manos bajas y después de un simulacro de suerte de varas, llegó a la muleta soltando la cara por ambos pitones y sabiendo lo que dejaba atrás. . El torero estuvo muy digno. El público premió su labor con una oreja.

López Simón mostró dos facetas distintas en cada toro. En su primero y ante un animal con romana y astifino que no se empleó en el caballo, anduvo desconfiado. Lo recibió con unos muletazos por alto, y como decía un amigo, por alto van todos los toros. Continuó pasándolo con la franela pero siempre colocado al hilo del pitón y aprovechando durante toda la faena el viaje del toro y eso es dar pases, pero no torear. Su segundo apareció en el ruedo con muchos pies y el torero de Barajas lo paró con unos lances a la verónica rematadas con una media de cartel de toros. En el caballo el animal se dejó pegar, pero con un puyazo no se pueden ver las características del toro, solo que en este tercio mostró mansedumbre. A la muleta llegó berreando, sin mucho recorrido pero con mucha nobleza. El matador consiguió sacarle una serie de redondos sin descomponer la figura y una serie de naturales donde el torero lo hizo todo, ya que su enemigo no anduvo muy colaborador. Unos redondos invertidos calentaron el ambiente de los tendidos, pero, después de torear. Este matiz es importante. Manoletinas y desplantes adornaron su faena y el público le premió con las dos orejas de su enemigo y la salida por la Puerta Grande. 

©Pepeíllo.

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