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miércoles, 6 de junio de 2018

6 de junio de 2018.

 Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo. 

Feria de San Isidro 2018. Corrida de la Beneficencia 

Corrida de toros. 

“Benidorm bien vale un respeto” 

Ganadería. 

Se lidiaron 6 toros de Alcurrucén, encaste Rincón en la línea de Carlos Núñez. Justitos de trapío y a excepción del primero, sin gota de casta, y carretones con nobleza para la muleta. En una palabra, lo que eligen los toreros.. 

Terna: 
  • Antonio Ferrera; De rioja y oro. En el primero estocada caída y tendida tirándose a ley y dos descabellos después de escuchar dos avisos., Aplausos. En el cuarto dos pinchazos sin soltar y estocada baja, y en el intermedio entre los cuatro descabellos la presidencia le mando un aviso. Silencio. 
  • Miguel Ángel Perera: De gris perla y oro. Estocada caída y 4 descabellos con aviso incluido. Silencio. En el quinto, estocada y tres descabellos y entre medias un aviso, por pesado. Silencio. 
  • Ginés Marín: De turquesa y oro. Pinchazo y estocada tendida. Oreja incomprendida por los aficionados. Pinchazo perdiendo la muleta y estocada aliviándose. Silencio. 
Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito

Los aficionados no entendieron el regalo que le hizo a Ginés Marín en el tercero, ya que no hubo petición mayoritaria. Después de aguantar el chaparrón de los tendidos festivaleros, el palco se arrugó y regaló un trofeo que puso de nuevo en evidencia la seriedad de la plaza y algo más profundo, la seriedad de la tauromaquia. Allá ellos y su responsabilidad si es que la tienen. 

En el sexto cambió el tercio cuando el animal había entrado tres veces al caballo pero salió de la misma manera que entró, sin picar. El pañuelo que condena a un toro manso a banderillas negras, ha desaparecido de los palcos, ya que sería un insulto al ganadero y cualquiera condena a un toro de esta ganadería a banderillas negras. Se hunde antes la tauromaquia. 

Suerte de varas: 

  1. Barberón. 577 kg. Negro chorreado. 1ª Vara. Acudió suelto al picador de reserva sin que nadie lo sujetara y salió como alma que lleva el diablo cuando recibió el castigo. 2ª Vara. .En esta ocasión entró al caballo en el tendido tres. Volvió a salir huyendo al sentir el hierro en el morrillo. El toro quedó crudo en el caballo. 
  2. Samorano 551 Kg. Negro chorreado 1ª Vara: Lo picó el picador de reserva y se defendió en la pelea. 2º Vara: Hizo una fea pelea y salió suelto. : 
  3. Doctor.. 570 Kg. Colorado chorreado. 1ª Vara. Se agarró arriba el picador, pero le tapó la salida. El animal no se empleó en la pelea. 2ª Vara; Solo le hizo una marca en el morrillo, pero con la caña preparada para no fallar. 
  4. Pitillero. 542 Kg. Colorado chorreado. 1ª Vara. El piquero lo recibió agarrándolo arriba pero el animal no se empleó y salió suelto. 2ª Vara: Recibió un picotazo de nada y volvió a salir suelto. 
  5. Gaitero. 586 Kg. Negro listón, girón. 1 Vara .Se dejó pegar 2ª Vara. En esta entrada no se empleó. 
  6. Cochero. 546 Kg. Negro chorreado 1ª Vara. Salió huyendo al sentir el castigo. 2ª Salió huyendo cuando el picador colocó el hierro en el morrillo.3ª El animal repitió la misma faena. Entró por tercera vez pero fue una copia de las dos anteriores. 
Cuadrillas y otros. 

En esta corrida especial de la Beneficencia los tendidos recibieron casi un lleno, y entre toro y toro, muchas voces surgieron espontáneamente valorando a España. Creo que no era el momento de ello, pero en algunas ocasiones el coro era a través de vivas. Pero estábamos en un espectáculo taurino, y el público se suele expresar en función de sus gustos, pero esas manifestaciones patrióticas estaban fuera de lugar, ya que todos los españoles llevamos en el corazón ese símbolo que demuestra el cariño a nuestra Patría. 

La corrida fue presidida por el rey Emérito (sustituyendo al Rey. Muchos de los presentes no entendieron su ausencia), acompañado por su hija Elena y por personajes de la política, Los toreros brindaron sus primeros toros al palco real. 

Javier Ambel se lució en banderillas en el segundo de la tarde. Sin embargo la cuadrilla de Perera, en el quinto y la de Ginés Marín en el sexto, no estuvieron a la altura que requería la ocasión. Son los detalles que engrandecen a la tauromaquia, si nuestro fin es ese. 

Comentarios: 

Los aficionados que tenemos la osadía de escribir sobre estos espectáculos, cometemos el defecto de no entender muchas de las cosas que se producen en ellos y la virtud de informarnos para ampliar nuestros conocimientos. Por estos motivos pido perdón a aquellas personas que puedan ofenderse con mis opiniones, a veces fuera de contexto. Pero en esta corrida me han llamado la atención dos detalles. La llaman corrida extraordinaria. Y me pregunto, ¿por qué extraordinaria? Que se produce en ella para recibir este adjetivo tan rimbombante, si los toreros se les vio claramente que vinieron a cubrir el expediente y de paso cobrar sus emolumentos. ¿O es que no cobran? La denominan de Beneficencia, ¿dónde van las ganancias de este festejo? 

Sea un caso u otro, los espectadores tienen que pagar su entrada. ¿O es que muchos entran a la plaza de balde? Lo desconozco. Yo pagué mi entrada, y en consecuencia me puedo permitir criticar la actuación de los toreros, del empresario y del ganadero, si ha lugar a ello. 

En cuanto a los toreros ninguno estuvo a la altura que correspondía a la categoría de la corrida extraordinaria, porque toros hubo para lucirse y algo más. Ferrera en su primero intentó agradar, y en ese intento consiguió algunos muletazos de peso, pero en su afán de dejar al toro crudo en el caballo, se encontró con un enemigo que se comía la muleta, viéndose desbordado en algunos momentos. El matador estuvo digno por lo tuvo que tragar, pero ante un toro que estuvo por encima de la labor del torero. El cuarto también quedó rudo en el caballo y el animal presentó en la muleta muchas complicaciones que el torero no supo resolver. Se le criticó sus dotes de lidiador, que esta ocasión no mostró. En el tercero se lució en un quite. 

Miguel Ángel Perera no entendió el significado del anuncio de la corrida. En cuanto a “extraordinaria” su aptitud estuvo muy debajo de lo que requería su anuncio en el cartel. Su primero fue un animal con poca acometividad pero que se dejó torear por ambos pitones, mostrando una sosería que contagió al torero y ambos no consiguieron evitar que llegara a los tendidos. Su segundo un carretón que obedecía el engaño como si se lo hubieran enseñado en la dehesa, el torero en lugar de torear, dada su condición de figura, se dedicó a acompañar la embestida de su enemigo, mostrando como en las últimas temporadas una falta de ilusión y una perdida evidente del sitio en la cara del toro. 

Ginés Marín se encontró en el tercero de la tarde a un animal lo más parecido a un carretón, pero escaso de fuerzas. Lo recibió en la boca de riego con unos pases de las flores abrochada la tanda con un pase de pecho de pitón a rabo. Continuó con una tanda de redondos donde el animal comenzó a mostrar la sosería que llevaba en la sangre y el torero para remendar el hecho tiró de alivió y de posturas Al natural tampoco pudo lucirse debido a la sosería del animal, teniendo que abrochar una tanda con una afarolado, ya que el toro se iba quedando corto. Remató su labor con unas bernardinas que no encajaron muy bien en el conjunto de la faena, pero que el público entendió que era merecedora de un trofeo. En el sexto citó a su enemigo en el centro de la plaza y el animal se arrancó con tranco, detalle que fue muy jaleado. A partir de aquí llegó la decepción. El toro acudía a todos los cites del torero, pero éste no se colocó en su sitio en ningún momento de la faena, limitándose a acompañar la embestida de su enemigo, tratando de contarnos con la muleta una historia más parecida a la realidad de Benidorm en presencia de turistas, con todos mis respetos a la ciudad alicantina. Remató su faena con postureos, impropios de un torero serio, pero supuestamente provocadores, a lo que hay que recordar al joven matador, que una cosa es dar pases y otra muy distinta, torear. 

Con esto terminó la corrida Extraordinaria y Benéfica, quedando en la retina de los aficionados que fue más parecido un espectáculo deprimente de los que no hacen afición y la fiesta en estos momentos que corren, necesita todo lo contrario de lo que ofrecen estos profesionales. 

©Pepeíllo 

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